Melanoma

Un melamona, visto en el microscopio. Imagen: Thinkstock.

Si los mensajes públicos de la Medicina Preventiva (cuyo objetivo es frenar el deterioro del cuerpo, con la propuesta de estilos de vida apropiados para cada edad, así como disminuir su vulnerabilidad frente a la continua agresión de agentes externos e internos) llegasen, fiables, oportunos, convincentes y, sobre todo, factibles para el receptor, 1 de cada 3 de las muertes debidas al cáncer en este mundo globalizado podrían ser evitadas.

Esta es la conclusión a la que llegan epidemiólogos de Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia tras comprobar que, en el año 2001, de los 7 millones de muertes provocadas por el cáncer en todo el mundo, nada menos que 2,3 millones (lo que supone un 35%) son atribuibles a cánceres en los que los denominados factores de riesgo, que condicionan fuertemente su desarrollo, podían haber sido evitados.

Y lo peor del caso es que los factores de riesgo, nueve en concreto, que podían haber sido evitados, son bien conocidos como tales y, sin embargo, se hace muy poco o nada, tanto individual como colectivamente.

Tres se relacionan con la dieta y la actividad física (sobrepeso/obesidad, inactividad física y dieta pobre en frutas y verduras), dos con sustancias adictivas (tabaco y alcohol), otros dos con factores ambientales (polución urbana y polución en el trabajo y en el hogar, sobre todo la que condiciona el fumar pasivo), uno con el sexo inseguro, y otro con inyecciones contaminadas (virus de la hepatitis).

Son 12 los tipos de cánceres asociados con estos nueve factores de riesgo, y estas son sus localizaciones en el cuerpo: cavidad oral y orofaringe (alcohol y tabaco); esófago (alcohol, tabaco y dieta pobre en frutas y verduras); estómago (tabaco y dieta pobre en frutas y verduras); colon y recto (sobrepeso/obesidad, inactividad física y dieta pobre en frutas y verduras); hígado (tabaco, alcohol e inyecciones contaminadas con virus de la hepatitis B y C); páncreas (tabaco), bronquios y pulmón (tabaco, dieta pobre en frutas y verduras, polución urbana y polución en recintos cerrados); mama (alcohol, sobrepeso/obesidad, inactividad física); cuello uterino (tabaco, sexo inseguro y la consiguiente contaminación con el virus del papiloma humano); útero (sobrepeso/obesidad); vejiga urinaria (tabaco); leucemia (tabaco).

La conclusión, de la que se debe tomar conciencia, es que una proporción sustancial de muertes por cáncer puede ser prevenida si cada individuo evita el sobrepeso y la obesidad, procura que su dieta sea abundante en frutas y verduras, ajusta la actividad física diaria a las edades de su vida, no fuma (el tabaco es el responsable del 21% de las muertes por cáncer en todo el mundo), bebe alcohol con moderación y, si es mujer, practica el sexo seguro.

La brecha de la pobreza en el mundo establece una distinción en el papel que juegan los factores de riesgo: mientras que en los países de renta elevada (los autores aplican los criterios del Banco Mundial) el tabaco, el alcohol y la obesidad fueron los más importantes factores de riesgo para el cáncer, en los países de rentas bajas y medianas lo fueron el tabaco, el alcohol y las dietas pobres en frutas y verduras.