Mujer esperando el autobús

Los norteamericanos que utilizan el transporte público caminan una media diaria de 19 minutos para ir a la parada o estación y para volver a casa. Imagen: Thinkstock.

En el mantenimiento del estado de salud juega un papel fundamental la actividad física diaria, ya que ésta induce efectos muy positivos sobre la función de los diversos sistemas orgánicos: los músculos y el esqueleto, el corazón y los vasos, los pulmones, las glándulas endocrinas, el sistema metabólico, y el sistema defensivo inmunitario.

Estos efectos positivos sobre el estado de salud se concretan en una serie de beneficios tangibles: menor riesgo de padecer enfermedad coronaria, hipertensión arterial, cáncer de colon y diabetes. Por otra parte, una bien programada actividad física, que ayude a mantener el tono vital necesario para cumplir las tareas de cada día, reduce el riesgo de depresión y ansiedad y, en los ancianos, el riesgo de demencia .

Las Dietary Guidelines for Americans (DGA) para el año 2005 recomiendan para los adultos un mínimo de 30 minutos de actividad física moderada (caminar con paso vivo, y no “mirando escaparates”), al menos 5 días a la semana. Incluso episodios cortos de actividad física moderada (10 minutos) cuentan para el objetivo recomendado.

Para que sea mínimamente atractivo el cumplimiento de una actividad física diaria (que tenga como base caminar con paso vivo, entre 20 y 30 minutos, tiempo suficiente para quemar unas 150 calorías) es importante la percepción que el individuo tenga del entorno físico y social por el que camina (agradable o desagradable, seguro o inseguro), así como que sus apresurados pasos tengan un objetivo práctico inmediato, aunque a la larga reviertan en su salud.

En un estudio realizado por investigadores del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), con sede en Atlanta, Georgia (EE.UU.), sobre una población de usuarios del transporte público, se cuantificó el tiempo total diario recorrido a pie hasta la parada o la estación de un autobús o un tren, que le traslade hasta su lugar de trabajo, y más tarde el recorrido inverso, el regreso caminando a casa.

Los resultados de la encuesta, en la que participaron unos 3.000 usuarios del transporte público, demuestran que los norteamericanos que utilizan el transporte público caminan una media diaria de 19 minutos, para ir a la parada o estación y para volver a casa. Un 29% de los encuestados llega a caminar hasta 30 minutos diarios.

La conclusión práctica es que el uso del transporte público debe ser promovido, entre otros motivos, por su utilidad para mantener un estilo de vida físicamente activo en las personas sedentarias.

Su uso permite regular individualmente el tiempo necesario para llegar caminando hasta una parada de autobús o una estación de metro o de tren (sumando la ida y vuelta a casa) para cumplir el objetivo mínimo de los 20-30 minutos caminando con paso vivo, al menos cinco días a la semana.