Corazón

Cuando se obstruye una arteria que irriga una determinada área anatómica, dicha área queda en condiciones de isquemia. Imagen: Thinkstock.

Tiene el corazón arterias y venas propias
que se llaman coronarias, porque rodean
a la base (del corazón) a modo de una corona,
esparciendo algunas ramecillas que penetran
y se ramifican por toda la
substancia del corazón”

(Anatomía Galénico-Moderna,
compuesta por el Dr. Manuel de Porras,
Madrid, Año 1716)

Para el adjetivo coronario/a, réplica castellana del latín coronarius (algo perteneciente a una corona), su campo de significaciones ha quedado limitado en la práctica a calificar una muy dolorosa situación clínica, con dolor angustioso en el pecho y brazo izquierdo (crisis coronaria), una estrechez en uno o varios segmentos de una arteria coronaria (estenosis coronaria), o una enfermedad que condiciona el desarrollo de dichas estenosis (enfermedad coronaria). Todas estas entidades están relacionadas con la existencia de una o varias obstrucciones a lo largo de las arterias coronarias que condicionan la detención total o parcial del flujo sanguíneo en un área concreta del músculo cardíaco.

En último término, la estrechez establecida por una placa de ateroma, que provoca unaobstrucción del flujo de la sangre, es un problema mecánico, que abunda en otras variadas áreas de la anatomía corporal, en las que existen conductos que son recorridos por diferentes tipos de fluidos orgánicos (sangre, bilis, contenido intestinal, orina, saliva y otros).

No es extraño, pues, que en una parte significativa de las lesiones que pueden necesitar, en un momento determinado de su evolución, una intervención quirúrgica, ésta consista precisamente en corregir la obstrucción de alguno de estos conductos. Unos son excretores, es decir, contribuyen a eliminar líquidos orgánicos, al menos como parte de su función, mientras que otros, como las arterias, aportan a los tejidos un fluido vital como es la sangre, o bien drenan, como las venas, la sangre que ya ha aportado su carga de oxígeno a dichos tejidos y retorna al corazón y a los pulmones para ser de nuevo oxigenada (Pera, C. El cuerpo herido. Un diccionario filosófico de la cirugía, Ed. Acantilado, Barcelona, 2003).

El obstáculo o impedimento que se opone al paso por la luz del conducto puede estar situado en la propia luz (un cálculo en las vías biliar o urinaria, o un émbolo en una arteria) o bien formando parte de la pared del propio conducto (sea un tumor o una placa de ateroma en la pared arterial).

Cuando se obstruye una arteria que irriga una determinada área anatómica, dicha área queda en condiciones de isquemia (la detención del flujo sanguíneo se denomina isquemia y el territorio afectado se califica como isquémico, o en situación de isquemia). Una situación persistente de isquemia conduce, si no se le pone remedio restableciendo el flujo sanguíneo, y en ausencia de infección sobreañadida, a la mortificación de los tejidos o gangrena seca, mientras que si el tejido se contamina se abre el camino a la fatal consecuencia, que será lagangrena húmeda. La gangrena seca en el músculo cardíaco corresponde al territorio delinfarto de miocardio.

En el artículo de Saludlandia titulado Stent en la estenosis de una arteria coronaria” quedan de manifiesto los conceptos y las palabras fundamentales relacionados con la obstrucción coronaria: la estrechez (estenosis coronaria) se procura corregir, en este caso, con ladilatación mecánica del segmento arterial afectado, mantenida mediante un stent (dispositivo metálico en malla que se despliega in situ) y la recidiva de la estrechez (re-estenosis coronaria) es tratada mediante la adición al stent de un fármaco que, liberado dentro de la propia arteria, bloquea la proliferación de las células de la capa interna vascular (endotelio) que contribuye a reducir la amplitud de la luz del vaso.