Portada de "El cuerpo herido".

Portada de 'El cuerpo herido'. Editorial El Acantilado.

“Toma el acero el cirujano herido
Y escudriña con él la enferma parte,
Bajo las manos sangrientas sentimos,
La compasión cortante de su arte”….
(T.S. Eliot,
East Coker IV, Cuatro Cuartetos)

Al Hospital del Mar, con mi agradecimiento
por su eficiencia compasiva.

Como cirujano, había reflexionado y escrito sobre el mito del sabio cirujano Quirón (hijo de Cronos y de la ninfa Filira) el “centauro herido”, para siempre, por una flecha envenenada lanzada por Hércules; el mismo que fuera maestro de Macaon y Podalirio, hijos de Asclepio, que participaron como cirujanos en la guerra de Troya. También se había interesado por la interpretación psicoanalítica del mito, esbozada por Glin Bennett (1987), según la cual la “herida” sufrida por el cirujano sería una asumida experiencia de sufrimiento personal, y una conciencia de vulnerabilidad, que abriría el camino hacia una mayor empatía con su paciente, al saber “ponerse en su lugar”. Sin embargo, nunca había sido “herido para ser curado” (Pera.C. El cuerpo herido. Un diccionario filosófico de la cirugía. Ed. El Acantilado, 2003).