Médico virtual

Una visión narrativa de la práctica clínica es la que conduce realmente a una medicina centrada en el paciente. Imagen: Thinkstock.

“A pesar de todo, una verdadera relación
entre el paciente y su médico
sigue siendo clave en la
práctica médica del siglo XXI,
ya que la Medicina
debe ser, en su núcleo básico,
una empresa moral fundamentada
en un pacto de confianza entre ambos”.

(Cristóbal Pera,
El Humanismo en la relación Médico-Paciente:
del nacimiento de la clínica a la telemedicina

Doc. de trabajo nº 6. Fundación SIS)

“Sanidad electrónica” es la chocante traducción de la expresión memética “e-Health” (una más de la serie “electrónica” como e-mail, e-commerce, e-business, etc.) utilizada en el Estudio de Prospectiva titulado “Ciencias de la Salud /e-Salud 2020″, recientemente publicado por la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (FENIN) y el Observatorio de Prospectiva Tecnológica Industrial (OPTI), bajo los auspicios del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Un interesante y bien editado estudio cuyos objetivos son “identificar las tendencias en relación con la implantación de las tecnologías de la información y comunicación (TIC´s) a la salud en los próximos quince años, analizar su impacto en el sector sanitario, identificar estrategias de futuro, tanto sobre la salud como sobre el desarrollo empresarial, y servir de herramienta de consulta”.

Entre las definiciones de “Sanidad electrónica” (“e-Health”) que corren por la literatura especializada, los autores del Informe incluyen la de la Unión Europea (“E-Salud hace referencia a la utilización/aplicación de las TIC´s en el campo de la salud”) y el comité editorial del Journal of Medical Internet Research (“La E-Salud es un campo emergente en la intersección de la informática al servicio de la medicina, la salud pública y la industria, que hace referencia a los servicios sanitarios y a la información que se suministra o se refuerza a través de Internet y de tecnologías afines”).

El Informe ha sido diseñado por un panel de 16 expertos procedentes de la industria, centros de investigación, universidades y hospitales, responsables de la redacción de 37 hipótesis sobre el futuro de la implementación de las TIC´s en el sistema sanitario; éstas hipótesis fueron enviadas a un heterogéneo panel de 167 expertos, quienes, tras autovalorar sus conocimientos sobre el tema, evaluaron personalmente su relevancia y el tiempo aproximado necesario para su implantación (con el horizonte temporal del año 2020). Entre los factores potencialmente relevantes para la implementación de cada hipótesis de aplicación de “Sanidad electrónica” se incluyeron el grado de desarrollo tecnológico alcanzado, la accesibilidad del ciudadano a la tecnología necesaria, la existencia de infraestructuras generales y propias del sistema sanitario, y el coste económico.

Las conclusiones del estudio prospectivo son que, a la vista de los primeros resultados, se prevé que se produzca una transformación profunda del sistema sanitario, hasta evolucionar en un sistema completamente integrado, en cuyo centro esté situado el paciente. No sólo el paciente será el centro del sistema, sino será él mismo el que provoque dicho cambio, a medida que vaya accediendo a los nuevos servicios que se pondrán a su alcance. Las mejoras vendrán de la mano de la tecnología, que hará posible optimizar los recursos, aumentar la eficacia y eficiencia del sistema y reducir los costes de mantenimiento. Por otra parte, uno de los aspectos claves será la articulación de un sistema de telemedicina eficaz. Estamos en la era de la Telemedicina, a la que el Informe E-Salud 2020 dedica nueve páginas

Si se tiene en cuenta que en la relación médico-paciente lo que se intercambia es información y conocimiento, y que en la información se incluyen las palabras –del paciente y del médico– que cuentan y escriben sus historias, así como numerosas imágenes, no es de extrañar que la introducción de las modernas TIC’s hayan propiciado el desarrollo de un nuevo tipo de relación médico-paciente desde distancias remotas, con los dos protagonistas del encuentro separados físicamente, mientras transmiten, desde la lejanía, sus palabras y sus imágenes. Desde el punto de vista del profesional sanitario, las herramientas que éstos demandan y valoran más, dentro de la telemedicina, son las orientadas a dar soporte al diagnóstico y a la toma de decisiones.

Es evidente que este interesante informe, en razón de su génesis, presenta un sesgo muy tecnológico, y poco o nada clínico. De entrada sorprende que un Informe titulado E-Salud, en “esta sociedad en la que domina el envejecimiento y las enfermedades crónicas” no defina lo que deba entenderse por salud en el siglo XXI (como triple bienestar físico, mental y social), aunque nos recuerde, al inicio, lo que la OMS entiende (1986) por desarrollo de la salud, como “proceso de mejora de la calidad de vida, con participación activa de los ciudadanos”.

Un punto clave en todo programa de implementación de las TIC’s en un sistema sanitario es la educación del ciudadano para una vida saludable, a través de la disponibilidad en la red digital de una información fiable que sea fácilmente accesible para los que aún se encuentran al otro lado de la “brecha digital”. El Informe E-Salud, si bien se hace eco [pág. 38] de la baja accesibilidad de los ciudadanos españoles a la información online sobre la salud, no plantea la necesidad de innovaciones tecnológicas que faciliten este acceso a la mayoría de los ciudadanos, de modo especial en los ámbitos sanitarios.

Por otra parte, en ninguna de sus páginas se hace mención a las implicaciones derivadas de la implementación de las TIC´s sobre el trascendente y nuclear encuentro entre el paciente/médico (en su mayoría beneficiosas al facilitar la comunicación entre ambos) aunque se insista en el Informe en que el paciente estará situado en el centro de la “sanidad electrónica”. Para que el paciente esté realmente, y no burocráticamente, en el centro del sistema de la “sanidad electrónica”, debe estar previamente, desde el punto de vista conceptual, en el centro de la práctica médica.

Y es que, en la práctica de la Medicina del siglo XXI se solapan, desde el punto de vista conceptual, el modelo biomédico, centrado en la enfermedad, en el que la preocupación prioritaria es conseguir un diagnóstico acertado y aplicar un tratamiento efectivo, y el modelo biopsicosocial (Pera, C. El Humanismo en la relación Médico-Paciente: del nacimiento de la clínica a la telemedicina. Documento de trabajo nº 6. Fundación SIS) centrado en el paciente, en cuyo microscosmos trata de penetrar en el encuentro inicial el médico mediante la palabra, para conocer lo que en aquel “va mal”, poniendo de manifiesto sus temores y expectativas acerca de su malestar. Una visión narrativa de la práctica clínica (la relación paciente-médico tiene una estructura claramente narrativa ya que entre ambos se entrecruzan historias) es la que conduce realmente a una medicina centrada en el paciente, en la cual, sin renunciar ni mucho menos al papel fundamental de las ciencias biomédicas y de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación en la práctica de la Medicina, procura moderar la búsqueda a ultranza de la objetividad científica, con olvido de la subjetividad del paciente.