Niño obeso, niño hambriento

Imagen: Thinkstock.

“Sentir el tiempo,
tener noción del tiempo,
es el especial privilegio
de los seres humanos.
Ese sentimiento de lo efímero,
de la fluida sustancia de los días,
va unido a otros exclusivos logros
de la existencia:
tener palabra; tener lenguaje”

(E. Lledó, Vencer al tiempo,
en Elogio de la infelicidad,
Cuatro ediciones, Valladolid, 2005)

Como producto del incesante fluir del tiempo, de los trabajos y los días, este Blog sobre la salud y el bienestar del cuerpo, incubado en Saludlandia.com, del que se escribió la primera página en Octubre del año 2005, cumple ahora (en un tiempo de masivas y protocolarias felicitaciones que ocultan la manifiesta infelicidad de gran parte del mundo) un año y tres meses de existencia, cuando ya acumula en su memoria 55 mínimos ensayos en los que su autor ha intentado, semana a semana, transformar la anécdota de los hechos en la categoría, menos efímera, de palabras y textos.

Ya en el blog del 25 de Diciembre del 2005 se diseñaba el escenario global que debía servir como contexto de toda reflexión sobre la salud y el bienestar del cuerpo, entendida como la equilibrada conjunción de un triple bienestar, físico, mental y social: Un mundo dividido, por una profunda brecha, en el mundo de la riqueza en el que el malestar colectivo e individual es, en gran parte, el resultado de la apuesta compulsiva de ese mundo por estilos de vida fundados en el exceso, a la postre poco o nada saludables) y el mundo de la pobreza, en el que un profundo y penoso malestar, colectivo e individual es el resultado de la penuria extrema que aboca a una vida que casi no merece la pena de ser vivida.

Con el trasfondo de ese escenario, este blog ha acogido, semana a semana, reflexiones sobre:

- La importancia de la promoción de la actividad física corporal para vivir una vida saludable, no sólo en la madurez y en la vejez, sino en las escuelas, hasta el extremo de haberse propuesto la construcción de aulas sin pupitres que mantengan activos a los niños.

- La soledad y la dependencia de los cuerpos incapacitados y/o envejecidos, y los problemas familiares y sociales que plantean.

- Los estados de malestar de límites imprecisos, que no se definen como “enfermedad” sino como “síndrome”, como el síndrome del intestino irritable y el síndrome de la fatiga crónica.

- Más allá de la violencia terrorista y bélica, muchas veces de límites imprecisos, la rampante y preocupante violencia social, con el incremento de lesiones por apuñalamientos y acuchillamientos y, muy específicamente, la hasta ahora imparable violencia doméstica.

- En la relación del médico con su paciente, el diferente lenguaje del dolor que ambos utilizan y la necesidad de acordarlo; la conveniencia de que el médico respete durante la entrevista la agenda de preguntas que tenía prevista el paciente, sin imponer su cuestionario; la vulnerabilidad del cuerpo del paciente a la mirada médica; y la relación médico/paciente en la era de la “sanidad electrónica”.

- La tensión dramática y el temor que provoca en el paciente el adjetivo “coronaria”, cuando se añade a crisis (coronaria) o enfermedad (coronaria).

- Dentro de la tendencia a la modificación del cuerpo en la sociedad de nuestro tiempo, la cirugía cosmética, los cuerpos perforados y el trasplante de cara, así como el controvertido bloqueo hormonal del crecimiento de los cuerpos femeninos llamativamente altos.

- En los enfermos de Alzheimer, la mirada ausente como expresión de la trágica pérdida de la memoria y de la consciencia del yo.

- En los numerosos cuerpos obesos del mundo de la riqueza, la excesiva circunferencia de la cintura como factor de riesgo cardiovascular.

- La necesidad de espacios sociales comunitarios para un vivir saludable del cuerpo; y las enfermedades asociadas con circunstancias ambientales adversas.

- La preocupante relación entre el abuso del alcohol en la adolescencia y el alcoholismo en la vida adulta.

- La importancia de la medicina preventiva en la lucha contra el cáncer, y las diferencias entre sobrevivir y malvivir a la hora de elegir opciones para el tratamiento agresivo de un cáncer avanzado.

- En el mundo de la pobreza, las enfermedades relacionadas con el agua contaminada por un desastroso tratamiento de los excrementos humanos; y el continuo crecimiento de la epidemia del SIDA, con alrededor de 40 millones de personas afectadas por el virus.

- El cuerpo sano y el cuerpo enfermo que se desploma, vistos desde una perspectiva arquitectónica; los cuerpos exigidos al límite (Cristóbal Pera. Pensar desde el cuerpo. Ensayos sobre la corporeidad humana, Ed. Triacastela, 2006); y acerca de los sexos y géneros del cuerpo.

Además de estos “microensayos” sobre la salud y el bienestar del cuerpo, el autor del blog, que como cirujano había reflexionado y escrito a su debido tiempo sobre el mito de Quirón, el “centauro herido”, cirujano de los dioses (El cuerpo herido. Un diccionario filosófico de la cirugía, Acantilado, 2003) tuvo ocasión de meditar, en su primer blog tras un azaroso verano (Meditación del cirujano herido) acerca de su personal conversión en “cirujano herido”, mediante una imprevista y urgente agresión sanadora, realizada por manos filiales.

El pasado 19 de Diciembre, ya en tiempo de felicitaciones universales, la Organización Mundial de la Salud se contesta a la siguiente pregunta: ¿Cuáles son las principales diferencias entre países ricos y países pobres respecto a las causas de muerte? La respuesta de la OMS es la siguiente:

- En los países con renta per capita elevada, más de dos tercios de todas las personas viven más allá de los 70 años, y mueren a causa de enfermedades crónicas: enfermedades cardiovasculares, enfermedad respiratoria obstructiva crónica, cáncer, diabetes o demencia. La única importante causa infecciosa de muerte, es la infección pulmonar.

- En los países con renta per capita mediana, casi la mitad de las personas viven hasta los 70 años y las enfermedades crónicas son también la causa principal de muerte, como en los países de renta elevada. Al contrario de los países de renta per capita elevada, el SIDA, las complicaciones del embarazo y del parto, y los accidentes de tráfico, son las causas predominantes de muerte.

- En los países con renta per capita baja, menos de una cuarta parte de la población alcanza la edad de 70 años, y casi una tercera parte de todas las muertes ocurren en niños con menos de 14 años. Aunque las enfermedades cardiovasculares, en su conjunto, representan una causa importante de muerte en estos países, las enfermedades infecciosas (SIDA, infecciones respiratorias, tuberculosis, enfermedades diarréicas, y malaria) en su conjunto, provocan mayor número de muertes. También las complicaciones del embarazo y del parto son una causa importante de muertes.

Cuando se acerca ese instante en el que hemos de doblar la última de las imaginarias esquinas con las que troceamos el inaprensible fluir del tiempo en el año 2006, para encontrarnos, de súbito, en el espacio vacío, inquietante e ilusionante, del año 2007, Bloglandia blog de salud desea la mayor felicidad posible a todos los que han frecuentado sus páginas y también a los blogs amigos, como Tierra libertad y Bitácora médica. Una felicidad en la que (como nos enseña Emilio Lledó) el bienestar posesivo se haya transformado en el más profundo sentimiento del bienser; una felicidad que haya asumido, consciente y consecuentemente, la infelicidad que le viene de fuera.

¡Hasta el Año 2007¡