Peras

El estilo de vida saludable (“healthy lifestyle”) es aquel que mejor contribuye a la salud y el bienestar del cuerpo. Imagen: Thinkstock.

“Choice of a life-style is not peripheral,
it is the heart of the new awakening.”

(Charles Reich, The Greening of America, 1970)

En el año 2002 fueron diagnosticados en todo el mundo 11 millones de nuevos cánceres , de los cuales una cuarta parte (26%) ocurrieron en Europa. Un estudio epidemiológico financiado por la Comisión Europea recientemente publicado muestra que en el año 2002 el 50% de los cánceres diagnosticados en 28 países europeos (700.000 nuevos casos) era potencialmente evitable si se hubiesen introducido modificaciones en el estilo de vida de aquellos que los desarrollaron.

Cuando decimos cáncer debemos entender un grupo de enfermedades caracterizadas por el crecimiento fuera de control, y la extensión invasora en el organismo, de células anormales. Un crecimiento puesto en marcha por factores externos (tabaco, sustancias químicas, radiaciones e infecciones) y factores internos (mutaciones genéticas heredadas, hormonas, enfermedades del sistema defensivo inmunitario y mutaciones adquiridas). Estos factores causalespueden actuar, combinados o en secuencia, en el inicio o en la promoción del proceso denominado carcinogénesis(American Cancer Society, Cancer Facts & Figures, 2007)

Por otra parte, la expresión estilo de vida (aún no incluida en el Diccionario de la Lengua Española de la RAE), a partir de su introducción en el inglés como lifestyle (allá por el año 1939, según parece) se ha convertido, especialmente debido a su extenso uso en los discursos contraculturales de las universidades norteamericanas de la década de los 60, en un muy activo meme, con una exponencial replicación en casi todos los ámbitos del vivir humano, porque a casi todos afecta, individual y/o colectivamente, el modo de vivir, sea por elección, imposición o acomodo a las circunstancias, en el seno de un complejísimo contexto entretejido por la interacción de múltiples factores: étnicos, sociales, económicos, culturales, contraculturales, profesionales, religiosos y políticos.

La evaluación del estilo de vida de los individuos en la sociedad de la información, el conocimiento y el “marketing “, se ha convertido en una poderosa herramienta que permite delimitar en esta sociedad segmentos de población bien definidos, de acuerdo con su visión del mundo, su capacidad socioeconómica y sus muy diversos modos y maneras de comportamiento, segmentos sobre las cuales es posible actuar mediáticamente en la sociedad de consumo, de forma selectiva, precisa y rentable, tanto desde el punto de vista económico como político.

En lo que aquí y ahora nos atañe, el estilo de vida, globalmente entendido, ejerce una muy significativa influencia en el estado de salud y bienestar del individuo, hasta el punto de que, respecto a su interacción con elestado de salud, y desde la perspectiva de la epidemiología , el estilo de vida se define así: “El conjunto de hábitos y costumbres que es influenciado, modificado, estimulado o coartado por el proceso de socialización a que es sometido un individuo a lo largo de su vida. En estos hábitos y costumbres se incluyen el consumo de sustancias como el alcohol, el tabaco, el té y el café, los hábitos dietéticos, la actividad física, la actividad sexual, y otros, con importantes implicaciones para la salud y el bienestar del cuerpo, y que son, a menudo, objeto de investigación epidemiológica” (A Dictionary of Epidemiology, Edited, John M. Last, Oxford University Press, 1988).

Desde esta perspectiva cabe definir a un estilo de vida saludable (“healthy lifestyle”) como aquel que mejor contribuye a la salud y el bienestar del cuerpo, reduciendo su vulnerabilidad y su deterioro biológico y alargando suesperanza de una vida de calidad. Un estilo de vida que, en lo que se refiere a la prevención del cáncer, se concreta básicamente en una serie de medidas: no fumar, mantener un peso saludable para evitar el sobrepeso y la obesidad, no abusar del alcohol, seguir una dieta rica en frutas y verduras y escasa en carnes rojas y derivados cárnicos, y mantener una actividad física y mental apropiada a su edad.

El corolario es que, para muchos, cambiar de estilo de vida, para que éste sea lo más saludable posible, es una necesidad vital y un paso importante para evitar correr el riesgo de desarrollar un número importante de cánceres.