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El cuerpo femenino sometido a la sexualización mediática atraviesa muchas veces la imprecisa frontera que lo separa del territorio de lo pornográfico. Imagen: Thinkstock.

“Un cuerpo adquiere
la categoría de pornográfico
cuando se convierte en un
cuerpo radicalmente objetivado,
desplegado ex profeso para excitar
sexualmente a los otros cuerpos.”

(C Pera. Pensar desde el cuerpo,
Ensayo sobre la corporeidad humana, 2006)

En un amplio Informe publicado recientemente por laAmerican Psychological Association de los Estados Unidos se llega a la conclusión de que la creciente proliferación en los medios de comunicación de la imagen femenina tratada como un objeto sexual (sexualización), está en el origen de importantes problemas en la salud pública, que afectan a chicas entre la adolescencia y la juventud, y precisamente en sus tres componentes, el bienestar mental, el físico y el social: insatisfacción con su propio cuerpo y descenso peligroso de la autoestima ante las casi inalcanzables propuestas de los modelos femeninos sexualizados, anorexia nerviosa, desnutrición grave y depresión.

La American Psychological Association ha definido a lasexualización (término incluído en el Diccionario del español actual de Manuel Seco como “la acción de dar carácter sexual a algo”, aunque no en el Diccionario de la RAE) como la predominante representación del cuerpo femenino comoobjeto sexualcomo una “cosa” dispuesta para ser utilizada sexualmente por otra persona, con desprecio de sus valores como persona. En este sentido, el cuerpo femenino sometido a la sexualización mediática atraviesa muchas veces la imprecisa frontera que lo separa del territorio de lopornográfico, en el cual el cuerpo femenino es “radicalmenteobjetivado, con su geografía corporal desplegada adrede para excitar sexualmente a otros cuerpos”.

La mediática objetivización sexual del cuerpo femenino, susexualización, se hace, en nuestro tiempo, de acuerdo con unos rigurosos criterios morfométricos (que traspasan con creces los límites de lo que se considera como saludable) y cuyo estricto, costoso y compulsivo cumplimiento da origen a idealizados modelos de cuerpos femeninos que pretenden ser sexualmente atractivos, convertidos, en nuestro tiempo, enmodelos icónicos para la mujer. Son estos sexualizados cuerpos femeninos, que caminan con estudiado balanceo y con un distante y agresivo talante (emparejados en ocasiones con pulidos cuerpos masculinos, reconstruidos muscularmente con exagerada precisión anatómica) los que hoy son usados con abuso, por el sistema de la moda en sus estrechos y largos escenarios reales y en los ilimitados escenarios virtuales de los medios de comunicación.

Sometidos a la presión mediática de estos icónicos cuerpos femeninos, muchas adolescentes y jóvenes se sienten insatisfechas con su imagen desnuda ante el espejo, con frecuencia malinterpretada por la propia mirada que lo observa. Esta incomodidad (que se atenúa, e incluso desaparece, cuando la individualidad de un cuerpo desnudo se diluye en una masa de cuerpos también desnudos y nada canónicos, como en las provocativas fotografías urbanas de Tunick), este sentimiento de disgusto e incluso de vergüenza de su propio cuerpo (al que considera excluido del canon delsexualizado modelo icónico), si no encuentra respuestas racionales, puede ser el inicio de un largo camino, muchas veces sin retorno, que conduce a una continua y peligrosa búsqueda de todos los medios ofrecidos en la sociedad de consumo para la modificación del cuerpo y su aproximación al modelo canónico. Aquí entran en juego, entre otros, los persistentes reclamos lanzados a favor de discutibles indicaciones de una determinada cirugía estética o cosmética, convertida, por este camino, en una “medicalización de la apariencia”, en el contexto de una “cultura del consumo” y de una “medicina de mercado” (C.Pera, Pensar desde el cuerpo. Ensayo sobre la corporeidad humana, Ed. Triacastela, 2006).

Las consecuencias negativas de esta búsqueda compulsiva del modelo icónico de cuerpo femenino sexualizadoterminan afectando a la salud, es decir, al bienestar en su triple dimensión: mental (trastornos cognitivos y emocionales), física (anorexia, desnutrición y emaciación) ysocial (aislamiento y depresión).

El Informe de la American Psychological Association entiende que la creciente presentación mediática de la mujer comoobjeto sexual, su agresiva sexualización, en la que incluso ya se mezcla el sexo con la violencia de la sumisión del cuerpo femenino en un remedo de escenario sadiano, y sus negativas consecuencias sobre la salud de las innumerables jóvenes que reciben continuamente estos mensajes, es unproblema social y, por lo tanto, de salud pública.