Comprimidos

No todo malestar humano es asumible en el esquema de una enfermedad. Imagen: Thinkstock.

“Les gens bien portants
sont des malades
qui s’ignorent”

(Jules Romain,
KnockEl triunfo de la medicina,
1923)

“La profesión médica
se ha convertido
en la mayor amenaza
para la salud”

(Ivan Illich,
The Lancet, 1974)

¿Qué se entiende por medicalización? ¿Qué vigencia tiene este término en pleno siglo XXI, desde que fuera lanzado a la popularidad en el año 1975, por el filósofo, historiador y crítico social Ivan Illich (1926-2002), en su controvertido libro “Limits to medicine. Medical Nemesis: the expropiation of health” tan alabado como menospreciado, y años después casi olvidado, por su crítica radical de lo que consideraba el poder totalitario y absorbente de la medicina sobre todos los aspectos concernientes al bienestar humano, una intromisión generadora de riesgos para la salud (iatrogénesis), que no deja resquicio a interpretaciones e intervenciones alternativas?

Nemesis (hermana de Tyché, diosa de la fortuna) era la diosa guardiana de la felicidad de los dioses, la que se cuidaba de que la felicidad de los mortales no fuera excesiva, la que los castigaba cuando su felicidad era insolente, y la que ejecutaba la venganza de los dioses. En este sentido, paraIvan Illich el extendido Nemesis médico representaría el elevado coste de la intromisión totalitaria e insolente de la moderna medicina en los ámbitos de la salud humana que no le corresponden.

La respuesta acerca de la vigencia en el siglo XXI de lamedicalización de Ivan Illich, después de un largo periodo de penitencia, la encontramos en el número del 24 de Febrero de The Lancet, la prestigiosa revista médica caracterizada por su exigencia no sólo científica, sino ética y social, en todo lo que se refiere a la salud en un mundo globalizado: una serie de breves ensayos sobre las implicaciones filosóficas, médicas y políticas de la medicalización, titulada “Medicalisation in the 21st century“, fruto de una reunión de expertos de varias disciplinas, como medicina, psiquiatría, sociología, antropología, historia, estudios étnicos y de género.

La traducción al castellano de “medicalisation” se ha convertido en medicalización, un neologismo, poco eufónico (aún no incluido en el Diccionario de la Lengua Española de la RAE) pero ya muy extendido, de la misma serie, por ejemplo, que sexualización. En el Diccionario del español actual de Manuel Seco, la medicalización se define, de forma restringida y sin relación con el tema que nos ocupa, como “la acción de medicalizar” y ésta como el dotar de servicio médico a algo”, por ejemplo, una ambulancia medicalizada. ElOxford English Dictionary de 1997 define “medicalisation” como “dar carácter médico a algo” (“to give medical character to”) o “implicar a la medicina o a la práctica médica en” (“to involve medicine or medical works in”).

En una primera aproximación puede decirse que lamedicalización que tan radicalmente criticara Ivan Illich sería “ese proceso que se extiende imparable por la sociedad de nuestro tiempo, por el cual los médicos se ocupan y tratanproblemas no médicos que atañen al bienestar humano(asociados irremediablemente a características intrínsecas de la vida, a la condición humana), como la sexualidad, la infelicidad, el deterioro biológico, el envejecimiento, la soledad y la muerte, entre otros muchos, como problemas médicos, es decir, como si fueran enfermedades“.

La consecuencia última de la medicalización a ultranza de la sociedad, en la que la medicina traspasa sus límites, es elreduccionismo de la salud, con su muy compleja conjunción e interacción del triple bienestar, físico, mental y social, a la teoría y a la práctica médica y, en suma, al dominio de lasenfermedades. La transformación de todo malestar o sufrimiento inherente a la condición humana enenfermedades y en enfermos ya la había previsto en el año 1923 el escritor francés Jules Romain en su novela, comedia y película “Knock o el triunfo de la medicina“, de las que fue protagonista el famoso actor francés Louis Jouvet.

Porque no todo malestar humano es asumible en el esquema de una enfermedad, ya que muchos son consecuencia de la condición biológica (vulnerable,deteriorablecaducable) del cuerpo humano y de la historia personal en él encarnada. Esos malestares intrínsecos a la condición humana, inasumibles para el esquema de lasenfermedades y de sus tratamientos, fueron cuantificados y clasificados en el año 2002 por Richard Smith, entonces editor del British Medical Journal, e identificados como “no-enfermedades” (“non-disease”).

Como se escribe en el comentario de The Lancet, que precede a los ensayos acerca de la medicalización en el siglo XXI, “cabe preguntarse si todo puede ser explicado por los modelos de enfermedad, y, también, cuales son, o deben ser, los límites de la medicina”. La medicalización de nuestra sociedad no ha surgido espontáneamente, sino que es un producto socio-cultural, en cuya génesis histórica han intervenido, e intervienen, la industria farmacéutica y tecnológica, la cultura, el consumismo, la política… y la medicina que se comporta de manera dogmática, y que pretende apropiarse de todos y cada uno de los problemas que conciernen a la salud, utilizando la enfermedad como único modelo interpretativo, y al fármaco y a la cirugía como sus únicas soluciones. A los treinta años de su publicación, la palabra medicalización y la tesis de Ivan Illich en ella implícita, como denuncia de la intromisión totalitaria y dogmática de la medicina en el ámbito de la salud, corregido su radicalismo profético, sigue siendo motivo de reflexión en el siglo XXI.

Richard Smith dejó escrito en el año 2003, en el Journal of Epidemiology and Community Health, y dentro de una serie de artículos dedicados a la memoria de Ivan Illich, con motivo de su muerte en Diciembre del 2002: “Cuando me encuentre mal quiero ser cuidado por médicos que duden cada día sobre el valor y la sabiduría de lo que hacen”.