Juicio y emociones

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“Sugiero que ciertos aspectos
del proceso de las emociones
y de los sentimientos son
indispensables para la racionalidad”
(A. R. Damasio,
Descartes Error´s Emotion,
Reason and the Human Brain,
Piscator, 1995)

Cualquier teoría acerca
del nacimiento de la Ética
tendrá que integrar
Cultura con Biología

(D.C. Dennett,
Darwin´s Dangerous Idea,
Simon Schuster, N.Y. 1995)

En un blog en el que cada semana se pretende escribir unensayo mínimo acerca de la salud y el bienestar del cuerpo, bienvenida es la ocasión en la que, “buscando un tema”, se nos viene a las manos una reciente publicación del neurólogoA.R. Damasio, en la revista Nature, cuyo contenido nos permite reflexionar sobre el cuerpo vivo, sobre el “cuerpo animado”, considerado como unidad biopsicosocial (C.Pera,Pensar desde el cuerpo. Ensayo sobre la corporeidad humana, Ed. Triacastela, 2006).

Porque, como ya escribió Damasio en su bestsellerEl error de Descartes. Emoción, Razón y Cerebro humano“, “parece como si la Naturaleza hubiese construido el aparato de la racionalidad no justamente en un nivel superior al aparato de la regulación biológica del cuerpo, sino desde éste y conéste”, es decir, desde el cuerpo. Y dentro de esta regulación biológica, sostenía Damasio en su famoso libro que lasemociones, en cuyo procesamiento jugarían un papel fundamental determinadas áreas de los lóbulos frontales,estarían implicadas en el proceso del raciocinio.

El trabajo, firmado por A.R. Damasio, profesor del Departamento de Neurología de la Universidad de Iowa y por un equipo de selectos colaboradores de las especialidades de neurología, psicología, humanidades, ciencias sociales y biología, tiene un título directo y atrayente, debido a la complejidad de las interrelaciones psicobiológicas que encierra: Las lesiones de la corteza prefrontal incrementan los juicios morales de carácter utilitario (“Damage to the prefrontal cortex increases utilitarian moral judgements”). ¿”Por qué no hacerlo sobre este tema”?

Como señala Damasio, en el inicio del artículo, en los últimos años ha aumentado el interés por conocer los procesos psicológicos y neurobiológicos que se desarrollan en elcuerpo humano animado cuando éste expresa juicios morales, un interés centrado, especialmente, en el papel de las emociones.

¿Participan las áreas cerebrales relacionadas con lasemociones (con su caracterización personal comosentimientos) en la construcción de los juicios morales, aquellos en los que se dice, al considerar hechos o acciones, lo que es buenomalojustoinjusto?

Hasta ahora las respuestas a esta pregunta se habían buscado intentando correlacionar la activación de las áreas cerebrales correspondientes a las emociones, detectadas mediante la técnica de resonancia nuclear magnética funcional con el desarrollo de juicios morales y, más concretamente, con el desarrollo de dilemas morales, unos dramáticos escenarios en los que (por ejemplo en los calificados como dilemas “mortales”) se plantea una disyuntiva entre dos opciones: la elección de una de ellas, la que comporta salvar la vida muchos, acarrea el sacrificio de uno o de unos pocos.

Sin embargo, demostrar la activación de estas áreas en el desarrollo de un dilema moral, como hizo Jonathan Cohen en el año 2001 (Science, vol 293, pag. 2105-2107) no aclara si esta activación emocional es causa o consecuencia del dilema moral. Ninguno de los estudios realizados hasta ahora había permitido afirmar que las áreas cerebrales donde se desarrolla el proceso de las emociones sean necesarias para la generación de juiciosdilemas morales.

El trabajo recién publicado de Damasio y su grupo ha abierto una nueva vía para investigar el procesamiento personal de los juicios morales mediante el estudio de 6 pacientes todos ellos con lesiones focales de sus cerebros que afectaban selectivamente a la zona de la corteza de ambos lóbulos frontales que se denomina ventromedial (por estar situada en la parte anterior -”ventro”- y en la línea media -”medial”- de cada lóbulo). Las neuronas de esta área de la corteza cerebral, conocida también como prefrontal, establecen conexiones con núcleos de la base del cerebro anterior y deltronco cerebral que ponen en marcha todos los componentes corporales de las respuestas emocionales, al tiempo que codifican el valor emocional de los estímulos sensoriales.

Los pacientes con lesiones en la zona ventromedial de amboslóbulos frontales, presentan una disminución de lasrespuestas emocionales y, lo que es más importante para este estudio, una marcada reducción de las emociones sociales, como la compasión, la vergüenza y la culpa, asociadas estrechamente con los valores morales. A pesar de este déficit emocional, los seis pacientes estudiados por Damasiomantienen sus capacidades en cuanto a la inteligencia general y al razonamiento lógico, y conservan el conocimiento de las normas de comportamiento, sociales y morales.

Los seis pacientes de Damasio se prestaron a que sus cerebros fueron examinados mediante resonancia nuclear magnética funcional cuando respondían a una batería dedilemas morales, cuyo paradigma es el modelo en el cual la disyuntiva está en elegir entre sacrificar o no la vida de 1 persona para salvar la vida de 5 personas.

En este modelo de dilema moral se considera que larespuesta que acepta el sacrificio de 1 persona para salvar a 5 es una decisión claramente utilitarista que se justifica porque calcula que el beneficio de salvar la vida de 5 personas supera a la pérdida de la vida de 1 persona, en tanto que la respuesta que no acepta el sacrificio de una vida para salvar a cinco, no es capaz de sobreponerse al rechazo emocional que le provoca el directo sacrificio de una persona.

Damasio y su grupo argumentan, de entrada, que si lasrespuestas emocionales mediadas por las áreas ventromediales de la corteza cerebral de ambos lóbulos frontales ejerciesen realmente una influencia crítica en el desarrollo de los juiciosdilemas morales, los individuos con lesiones en dichas áreas deberían mostrar una tendencia muy marcada a optar ante los dilemas morales por las decisiones utilitaristas en aquellos escenarios en los que el componente emocional de rechazo es muy elevado, por tener que realizarse “personalmente” el sacrificio de una persona (por ejemplo, arrojar desde un pequeño puente para peatones que atraviesa las vías de una estación a una persona desconocida que está a nuestro lado para que al caer sobre la vía detenga un tren y así evitar que mate a cinco personas); por el contrario, en un escenario menos emocional por ser más “impersonal” la “ejecución” de las decisiones tomadas ante la disyuntiva del dilema, seguirían las pautas “normales” (por ejemplo, realizar, mecánicamente y a distancia, un cambio de agujas para que un tren en marcha no siga por la vía en la que mataría a 5 personas y pase a otra vía donde mataría una sola persona). Lo que sucede es que el “compromiso personal y directo” en la acción derivada de la decisión tomada ante el dilema es el que cambia el escenario moral por la irrupción de un fuerte componente emocional.

Si, por el contrario (sigue Damasio) la emoción no jugara un papel causal en la generación de los juicios morales y en la resolución de dilemas morales, y se tratara simplemente de la consecuencia de estos juicios, entonces los individuos condefectos en la generación de emociones, por tener lesiones en las áreas ventromeduales de los lóbulos frontales, mostrarían un comportamiento “normal” en el desarrollo en todos los escenarios de dilemas morales.

Lo que Damasio y su grupo demuestran es que en los individuos con lesiones de ambas áreas ventromediales de la corteza cerebral de los lóbulos frontales, unas áreas necesarias para la generación de emociones y, de modo especial, de las emociones sociales (compasión, vergüenza, culpa) se produce una respuesta anormalmente utilitaristacuando deciden en escenarios de dilemas moralesaceptandosin más acciones muy rechazables desde el punto de vista emocional (por ejemplo, sacrificar una persona para salvar a cinco). Por el contrario, en estos pacientes de Damasio las respuestas siguen los patrones “normales” ante otros tipos dedilemas morales.

En los individuos con integridad de las áreas de los lóbulos frontales implicadas en la generación de emociones, ante los dilemas con alto grado de emotividad, en los que está en juego la vida humana, la decisión ante la disyuntiva está muy influida por la emoción, modulando decisiones radicalmenteracionalistasutilitaristas.

El corolario de estas reflexiones sería que “no es posible comprender los códigos éticos que se han dado los seres humanos sin conocer los códigos biológicos que les permiten sobrevivir como personas. Esos códigos éticosque (en teoría, pero desafortunadamente no siempre en la práctica) les han de permitir comportarse de tal modo que su latente violencia animal sea transformada, bajo la presión de los otros cuerpos humanos, en un comportamiento en el que predomine una racionalizadaemotiva apuesta por laconvivencia.” (C. Pera, Pensar desde el cuerpo. Ensayo sobre la corporeidad humana, Ed. Triacastela, 2006).