Don Quijote de la Mancha

Don Quijote de la Mancha, arquetipo literario del delirio. Imagen: Thinkstock.

“Eso de levantarse pronto -pienso-
hace a uno desvariar”

(Kafka, F. La metamorfosis)

Un artículo publicado en el British Medical Journal es una llamada de atención acerca de la conjunción de causas, los diagnósticos fallidos y sus peligrosas consecuencias, así como sobre la prevención de los episodios de delirio en los ancianos. Aquí se entiende como delirio un estado de confusión mental, de inicio agudo y de evolución fluctuante, con reiteración de pensamientos absurdos e incoherentes, que se desarrolla, sobre todo, en aquellos ancianos afectados por un cierto grado de demencia; sin embargo, aunquedeliriodemencia se asocian con frecuencia, se trata de problemas distintos.

Desde el punto de vista de la práctica clínica, la aparición en un anciano de un episodio de delirio debe ser considerada como señal de alerta de que existe un problema oculto que afecta a su estado de salud, como puede ser una infección aguda grave, una intoxicación medicamentosa, la complicación de una agresiva intervención quirúrgica, un trastorno metabólico, una retención urinaria, u otras causas subyacentes que deben ser detectadas y tratadas como una urgencia médica.

El delirio agudo en el anciano se desarrolla en un corto período de tiempo, fluctúa su intensidad a lo largo del día, afecta a la consciencia (con dificultades para concentrar y sostener la atención) y altera su percepción de la realidad.

La relación del anciano con el mundo circundante se distorsiona, por lo que, mientras dura el episodio de delirio, sus ideas o creencias se contradicen con los datos ofrecidos por la realidad y el sentido común. De Don Quijote de la Mancha, arquetipo literario del delirio, escribió Miguel deCervantes: “Del poco dormir y del mucho leer, se le secó el celebro de manera que vino a perder el juicio”.

La palabra delirio, del latín delirium, derivada del verbodelirare, y éste de liro (“arar el campo”) significa “apartarse del surco” (lira es la “eminencia de la tierra entre dos surcos”) o “salirse de la línea recta”.

Por lo demás, en la lengua castellana disponemos, como alternativa a delirio, de otra palabra, cargada de indudable peso poético, como es desvarío, derivada del latín vario, que significa también “apartarse de lo comúnmente aceptado” y optar por lo diversodiferente, por lo “dicho o hecho fuera de concierto”.

El poeta Garcilaso de la Vega, en su Égloga I, evoca comodesvarío a aquella percepción de la realidad a la que no dio crédito, a su debido tiempo:

Cuantas veces durmiendo en la floresta,
Reputándolo yo por desvarío
Vi mi mal entre sueños, desdichado…

En el Tesoro de la Lengua castellana o española de Sebastián de Covarrubias (Edición preparada por Martín de Riquer en 1943) se define el desvarío como “decir desconciertos y cosas varias, que no atan ni desatan, con el accidente de la calentura”, explícita referencia a una de las situaciones (la fiebre elevada) que con frecuencia precipitan el delirio en el anciano.

Para Jorge Luís Borgesdesvarío puede ser simplemente seguir el camino o tomar la decisión equivocada, como cuando escribe en el prólogo de “El Jardín de los senderos que se bifurcan“:

Desvarío laborioso y empobrecedor es el componer vastos libros, el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos.”

No cabe duda que, en la palabra desvarío, caben otras interpretaciones válidas no sólo para la vejez, sino para otras edades de la vida, porque no todo desvarío es un estado de confusión mental inútil y peligroso, ya que, cuando menos se piensa, surge un desvarío creativo y fértil, un desvarío poético. Porque la percepción de la realidad en el creador deobras de arte (sea literatura , poesía, pintura, escultura, etc.) es, por general, una percepción desvariada que, en ocasiones, llega a ser poéticamente delirante:

“Estoy solo entre materias desvencijadas,
la lluvia cae sobre mí, y se me parece,
se me parece con su desvarío, solitaria en el mundo muerto,
rechazada al caer, y sin forma obstinada.
(Pablo Neruda, Residencia en la TierraDébil del alba)

Por desgracia, también asistimos en nuestro tiempo a una creciente invasión mediática de prefabricados y meméticosdesvaríos, en gran parte generados en el seno de la sociedad democrática por sus propios servidores, aquellos que tratan de imponer una hegemónica visión ideológica, con su mítico imaginario ajeno a la realidad, y en los que las causas precipitantes de tan peligroso desvarío son la destructiva e inútil pasión del resentimiento conjugada con un ansia compulsiva por conseguir y mantener el poder, a toda costa.