Peñasco

El término 'érnos' se utilizó para describir la acción de “salir de”, como cuando se habla (en un fragmento de Píndaro) de “una roca que emerge del fondo de mar”. Imagen: Thinkstock.

“El cuerpo grotesco sobrepasa sus límites,
borra las diferencias e inventa
nuevas formas de sí mismo”
.
(M. Bakhtin)

La palabra hernia, que define genéricamente a la salida de un órgano o de parte de un órgano u otras estructuras anatómicas, de la cavidad donde normalmente se encuentra, a través de un defecto u orificio natural o artificial (Pera. C. El cuerpo herido. Un diccionario filosófico de la Cirugía, Acantilado, 2003), posee dos caras muy contrapuestas: por una evoca lo bello, si nos atenemos a su etimología y, por otra, lo grotesco, si rememoramos la llamativa distorsión que su presencia provocaba, y aún provoca a veces, sobre la figura de un cuerpo humano, de modo especial en lashernias de la pared abdominal.

La belleza de su etimología griega me fue revelada, como en tantas otras ocasiones, por Emilio Lledó cuando, al inicio de los años 80, escribía el capítulo dedicado a las hernias de mi texto de Cirugía (Cirugía, Fundamentos, indicaciones y opciones técnicas, Tomo I, Salvat Ed. 1983).

La palabra hernia, al parecer utilizada, por vez primera, por el romano Cornelio Celso, un clásico recopilador de textos médicos desde Hipócrates hasta la primera mitad del siglo I a. de C., deriva del griego érnos, con significados tales como el “brote de una planta” o la “masa que aparece en la superficie de una planta” (en la Ilíada y en la Odisea); ambos se corresponden con la hernia entendida como tumoración omasa que, un mal día para quien la sufre, se hace aparente, tras un esfuerzo, en su superficie corporal. A esta tumoración herniaria los griegos la llamaron kéle, de aquí que su eliminación quirúrgica se denominara clásicamentequelotomía.

Pero también, en otra acepción aun más poética que lametáfora botánica, el término érnos se utilizó para describir la acción de “salir de”, como cuando se habla (en un fragmento de Píndaro) de “una roca que emerge del fondo de mar”. En este caso, el cirujano pone el acento, cuando habla de hernias de la pared abdominal, en la “salida” a la superficie corporal del contenido de la hernia, procedente del abdomen, a través de un defectotrayecto labrado en la normal continuidad anatómica de la pared del vientre.

Las denominaciones vulgares de las hernias de la pared abdominal, en concreto de las localizadas en la ingle, se refieren a ese defectorotura de la pared (quebradura o “estar quebrado”trencamentrupturabruch, en castellano, catalán, inglés y alemán) y no a la acción de salir y volver a entrar el contenido (cuando vuelve a entrar se dice que lahernia esta “reducida” aunque persista el defectotrayectopor el que salió).

Las hernias de la ingle eran las que operaban, en la mayoría de los casos con insensata osadía, los barberos-cirujanos itinerantes que tanto proliferaron en la Edad Media europea, también conocidos como potreros, porque en aquellos tiempos potra, además de “cierta enfermedad que se cría en los testículos y en la bolsa del los… cerca de los médicos tiene diferentes nombres …como es hernia” (Tesoro de la Lengua castellana o española de Sebastián de Cobarrubias, edición preparada por Martín de Riquer, 1943).

El carácter grotesco que puede evocar la palabra hernia, se debe a la distorsión que provoca su presencia como masa anormal que rompe la armónica continuidad de la geografía del cuerpo. Esto puede suceder en las hernias de la pared abdominal y, sobre todo, en aquellas voluminosas hernias que emergen en esa encrucijada entre el vientre, el territorio genital y el inicio de las extremidades inferiores que se denomina la ingle (palabra derivada del latín inguem, con los significados de “horquilla que parte en dos ramas el tronco de un árbol”, en Virgilio, “zona del cuerpo en la que se junta el muslo con el vientre” y, también, de “las partes naturales”, en Plinio), cuando no se procedía a tiempo (como ocurre o debe ocurrir en nuestro tiempo) a “reducir” la hernia y “cerrar” el defecto con técnicas quirúrgicas precisas.

Y esto es así porque el cuerpo grotesco (según el análisis del semiólogo ruso Mikhail Bakhtin en su clásica obraRabelais y su mundo) es un cuerpo que excede sus propios confines, se introduce en el terreno de lo físicamente anormal y, como representación semiológica que todo cuerpo es, pone el acento en “aquellas partes en las que el mundo penetra o bien emergen hacia ese mundo y van a su encuentro”; esto significa para Bakhtin que en el cuerpo grotesco el énfasis se coloca en los orificios (la boca, sobre todo) y en las protuberancias y convexidades de su orografía, en las que tienen lugar las interacciones con los otros cuerpos. El cuerpo grotesco (como aquel que malvivía con una voluminosa hernia de la ingle que ocupaba una bolsa escrotal), con “el relieve de sus montañas y de sus abismos”, al incumplir las condiciones canónicas de la arquitectura corporal, se convierte en un cuerpo que expresa una semiología ambivalente, simultáneamente risible y horrorosa, cómica y monstruosa (Pera, C. Pensar desde el cuerpo. Ensayo sobre la corporeidad humana, Ed. Triacastela, 2006).

La especial atención prestada en las últimas décadas a lacirugía de la pared abdominal (hasta no hace mucho poco atendida e incluso marginada) unido a los avances en la tecnología de las prótesis biocompatibles para cerrar susdefectos y, en su caso, de la aplicación de la cirugía ambulatoria y de la cirugía laparoscópica, ha hecho que laimagen grotesca rememorada por la palabra hernia haya casi desaparecido, y sólo nos quede el placer intelectual de evocar la originaria belleza de la metáfora poética en ella encerrada.