Cirujano plástico y paciente

Al contrario del arquitecto, para el cirujano el cuerpo humanosobre el que actúa, con sus manos y sus instrumentos, le es dado hecho en la Naturaleza. Imagen: Thinkstock.

“El deseo de seguridad
promueve la Arquitectura”

(JJ. Parra Bañón)

“El miedo al desangramiento y
a la enfermedad, y
en nuestro tiempo postmoderno,
a la presunta fealdad
y al envejecimiento,
promueven la Cirugía”

(C. Pera)

¿Puede ser comparado el cuerpo humano con una fábrica, como edificio, y el cirujano como su arquitecto, tal como algunos se anuncian recientemente?

Vitruvio, el arquitecto del emperador Augusto, comparaba elcuerpo humano con el cuerpo de un edificio, cuando escribía: “así como se da una simetría en el cuerpo humano, del codo, del pie, del palmo, del dedo y demás partes, así también se define la euritmia en las obras arquitectónicas ya concluidas”. Por esta razón añadía: “la disposición de los templos y de losespacios donde vivir debe estar basada en las proporciones del cuerpo humano“.

Acomodándose a las proporciones humanas el arquitectodiseña y dirige la construcción ex novo de edificios cuyasfábricas se erigen sobre el suelo, hundiendo en él sus cimientos, fábricas de las cuales él es el artífice, para que den cobijo a los seres humanos; en este sentido, las fábricasdel arquitecto serían algo así como una piel o cubierta protectora de las fábricas humanas y de sus representaciones del poder y de los mitos. No obstante, cuando se trata detemplos para los dioses y de palacios donde se manifiesta el poder, sus proporciones, como edificios, procuran anonadar a las proporciones humanas.

Al contrario del arquitecto, para el cirujano el cuerpo humanosobre el que actúa, con sus manos y sus instrumentos, le es dado hecho en la Naturaleza. El cirujano tiene ante sus manos, como objeto de sus actos quirúrgicos, a uncomplejísimo espacio biológico, un ser vivo, con unaconciencia y una historia personal allí encarnada; un cuerpo vivo arrojado al mundo por un controvertido artífice: sea unartífice divino o el resultado de una larga evolución biológica sobre el mundo que culmina en el despliegue individual de lainformación contenida en su propio genoma.

¿Pertenece a la idea de Arte un acto quirúrgico cuyo objetivo sea modificar el cuerpo humano o incluso decorar su propia carne?

Todo lo más, la cirugía es arte con minúscula (entendido como la traducción latina -”ars”- de la “techné” griega), cuando su realización correcta, apropiada, y llena decompasión para el cuerpo humano que es la materia de su acción, alcanza el nivel de una primorosa artesanía, asentada firmemente en fundamentos científicos, es decir, conjugando la precisión de la técnica con la ciencia aplicada, como debe ser.

Sin embargo, la libertad de creación exigida para la obra de Arte con mayúsculas, lanzada a la búsqueda de un lenguaje personal y de una intensidad expresiva hechizante para algunas miradas, exige que el presunto artista disponga a su libre albedrío, sin límites, y con todas sus consecuencias, de la materia que utiliza (lienzo y pigmentos, luces y sombras captadas en un soporte replicable, hierro, barro, mármol o madera) sobre la cual sus manos trabajan.

Pero dado que la materia sobre la que actúa la mano del cirujano es nada menos un cuerpo humano viviente, unapersona, es obvio que la libertad necesaria para una creación artística queda firmemente bloqueada por evidentes razones éticas.

Si el cirujano no es un artista por su capacidad creativa, ¿es acaso, como pretenden algunos cirujanos cosméticos o estéticos, que se anuncian en la red global mediática, unarquitecto del cuerpo? Unos lo hacen calificándose sin reparos como tales, representándose con el bisturí en la mano y el compás clavado sobre las proporciones del “hombre de Vitruvio”, otros (en un presunto gesto de modestia) trasladan la obra de arte a la belleza icónica de un cuerpo desnudo de mujer (¡tú eres la obra de arte!), y otros se promocionan con la difícil sintaxis entre un modificado y maquillado rostro femenino y el canon de la belleza marmórea del David de Miguel Ángel.

La respuesta a la pregunta inicial, a tenor de lo que llevamos discurrido, debe ser sin duda negativa, porque así como elarquitecto es el artífice de su obra (el edificio) el cirujano no es el artífice de la complejísima fábrica biológica (vulnerable, deteriorable y caducable) que es el cuerpo humano.

En la predominante cultura de la modificación del cuerpo(en la que se asume a éste como un proyecto individual), loscirujanos cosméticos modifican, una y otra vez, la superficie externa del cuerpo, su orografía corporal, para adaptarla a los modelos icónicos impuestos por la presión mediática, retocan repetidamente su fachada deteriorada, decaída y envejecida por el paso del tiempo, esa parte de la arquitectura del cuerpo que, con mucho, correspondería a lo que Vitruvio llamaba el ornamento arquitectónico, hasta el punto de que en esa repetitiva y compulsiva cirugía cosmética se cumple a veces la sentencia poética de Rainer M. Rilke: “lo bello no es más que el comienzo de lo horrible”.

Definitivamente, el cirujano no es un arquitecto del cuerpoya que es incapaz de poner en pie, ex novo, una fábrica biológica como la del cuerpo humano y, por lo tanto, no puede ser su artífice, como lo es el arquitecto de su edificio. A lo sumo, es el restauradormodificador de su fachada, de su apariencia, casi siempre de acuerdo con unos modelos idealizados por la sociedad de consumo, lo que conduce, de modo inevitable, a una homogeneización de las apariencias.

Fragmentos de la conferencia pronunciada por el profesor Cristóbal Pera en el Ateneu barcelonés, el día 24 de Abril del 2007, bajo el título “El cuerpo como fábrica y el cirujano como su arquitecto”.