Médico y paciente

Es el lenguaje corporal del médico que recibe al nuevo paciente (de modo especial la mirada y la mano) el instrumento de comunicación inicial del cual depende que éste primer encuentro comience con buen pie. Imagen: Thinkstock.

La Medicina es, en su núcleo básico,
una empresa moral fundamentada
en un pacto de confianza entre
el paciente y su médico”
(
C.Pera,
Estructura narrativa de la
relación entre el paciente y su médico.
Ciclo de Humanidades Médicas.
Facultad de Medicina,
Universidad de Barcelona
Curso 1999-2000)

Los resultados de una reciente encuesta sobre laspreferencias de los pacientes respecto al comportamiento de los médicos en el primer contacto entre ambos, demuestran que aquellos dan primacía al hecho de que el médico les estreche la mano al recibirlos y les salude, si es posible sonriente, con su nombre y apellido, y que, en conjunto, su trato sea “amistoso, cortés y respetuoso”, lo que, en principio, no parece que sea mucho pedir.

A pesar de los grandes avances científicos y tecnológicos de la Medicina moderna, y de la creciente utilización de la impresionante panoplia de procedimientos diagnósticos mediante imágenes, el inicio de la relación entre el paciente y su médico (un primer encuentro a cuerpo limpioen el que el lenguaje corporal y unos breves palabras son los únicos instrumentos de comunicación interpersonal) sigue siendo clave para asentar las bases éticas de un pacto de confianza entre ambos.

En ese primer encuentro, paso inicial de una relación que no deja de ser, en principio, problemática, dos cuerpos humanos, extraños hasta ese momento, uno que acude a pedir ayuda, con una variable mezcla de ansiedad y esperanza (el paciente) y otro que se supone concompetencia para prestársela (el médico) deben desplegar, en el espacio cerrado de un consultorio como escenario, cada uno según el papel que le corresponde, el lenguaje corporalmás apropiado para que, combinados ambos, sea el comienzo de una relación de confianza compartida, que no es, o no debe ser, ni social ni mercantil y que, por serhumanamente compasiva, tampoco es estrictamenteprofesional.

En el lenguaje corporal es el cuerpo el que se expresa con sus movimientos, conjugando, con mayor o menor armonía, las distintas partes de su anatomía, orientando y disponiendo en el espacio sus superficies, adoptando posturas que denotan actitudes; una expresividad corporal que se concentra en la mirada y en el rostro de donde parte, y que se completa, a veces, con algunas breves palabras y sentencias.

Es, precisamente, el lenguaje corporal del médico que recibe al nuevo paciente (de modo especial la mirada y la mano) el instrumento de comunicación inicial del cual depende que éste primer encuentro comience con buen pie. Un encuentroen cuya representación el médico no debe olvidar que, al mismo tiempo que mira al paciente y trata de interpretar sulenguaje corporal, también es observado e interpretado por la mirada del paciente.

Una mirada del médico que, de modo inmediato, en cuanto que el paciente ha penetrado en el espacio acotado como escenario del primer encuentro, debe fijarse, sin dilaciones ni titubeos, como objeto de su prioritaria atención, en la mirada del paciente como una mirada que éste pueda fácilmente interpretar, desde la preocupación que le domina, como acogedora, interesada, cálida y nada arrogante.

Una mirada que debe asociarse, acompasadamente, con el movimiento de la mano que tiende y ofrece abierta al paciente, para estrechar su mano. Y que también debe acompañarse con las palabras, breves y sencillas, con las que el propio médico se presenta, y con las que dice el nombre y apellidos del paciente.

A partir de ese contacto corporal, ya sólo queda que médicopaciente se dispongan, en el escenario del encuentro,sentados junto a una mesa (mejor que con una mesa de por medio) para que el presunto enfermo comience el relato de su personal historia y el médico, después, tras escucharla con atención, la reescriba según sus conocimientos. Esta es, desde la perspectiva del lenguaje corporal, la disposición espacial más propicia para facilitar la empatía del médico con el paciente.

Una empatía que no debe entenderse únicamente como emoción compartida, como sintonía afectiva, sino como lacapacidad del médico, nada fácil de conseguir, paracombinar el razonamiento con el sentimiento, y de esta forma penetrar, desde su propio mundo, en el mundo interior del paciente. (C.Pera. El Humanismo en la relación médico-paciente: Del nacimiento de la Clínica a la Telemedicina . Fundación SIS. Doc. de trabajo nº 6.)