Diana y Actaeon

Diana y Actaeon, una obra de Louis Galloche. Imagen: Thinkstock.

..ni las imágenes de Rubens
ni tampoco la imagen
de una señorita anoréxica”

(Bernat Soria,
Ministro de Sanidad y Consumo)

La breve frase belleza saludable se ha convertido con rapidez en un meme de manifiesta capacidad invasora, como se demuestra en una rápida pesquisa por el espacio digital. La encomiable preocupación del Ministerio de Sanidad y Consumo por el sobrepeso y la obesidad en la mujer, compartida con empresas creadoras de la moda y de la confección, y concretada en la búsqueda de “referencias sociales de lo que llama belleza saludable“, ha otorgado carácter institucional a este meme, que ya venía siendo utilizado en países hispanoamericanos como instrumento demarketing.

Con la apropiación de este meme, es la mirada política la que ha decidido pasar a la acción, “medir” a los cuerpos de la población femenina mediante un amplio “estudio antropométrico” y, al anunciar oficialmente su compromiso, enfrentarse, en un breve texto, a definiciones extremadamente complejas como son las que atañen nada menos que a la belleza y a la salud del cuerpo femenino, seguidas de aclaraciones en las que se emparejan lasimágenes del cuerpo femenino con sobrepeso, como creación artística en un horizonte histórico determinado, y pertenecientes a la historia de la belleza, con la imagen del cuerpo, en proceso de autodestrucción, de una “señorita anoréxica”.

Si analizamos los componentes de la frase memética “belleza saludable” es evidente que, en principio, la conjunción en un cuerpo femenino de bellezasalud es un desideratum.

Por una parte, es evidente que no es nada fácil definir en qué consiste la belleza de un cuerpo femenino, y menos aún en el siglo XXI. Porque no hay que olvidar que la belleza corporal (entendida como proporciónarmonía, con un cierto grado de fascinación para la mirada de “los otros cuerpos”) ha sido, y sigue siendo, una construcción específica de las diversas culturas, con sus correspondientes cánones.

Unas construcciones culturales sujetas ahora, en un mundo global, a los vaivenes creativos de lo que se llama el sistema de la moda, con sucesivas e imprevistas modificaciones que afectan, interactivamente, al cuerpo y a su vestimenta, hasta el punto que, bajo el dominio de la moda, el diseño y la talladel vestido discrimina a los cuerpos que, al no ajustarse a sus medidas, no pueden introducirse en el espacio que limita la prenda, a menos que se presten a iniciar un proceso dereducción de su espacio corporal, un forzado y compulsivoadelgazamiento. En este sentido, la Asociación Médica Británica denunció recientemente la relación entre laextremada delgadez de las modelos escogidas para la promoción de productos en los medios de comunicación, inalcanzable y biológicamente inapropiada, y la preocupante extensión de trastornos de la alimentación como la anorexia.

Por otra parte, saludable, el segundo componente de la frase memética “es lo que sirve para conservar o restablecer la salud” (según el Diccionario de la RAE), lo que implica, al acoplarse a la belleza para calificarla como belleza saludable, una correspondencia inevitable entre la morfología y la biología del cuerpo, de acuerdo con una determinada concepción de la belleza femenina, y su estado de salud.

Desde la perspectiva de la mirada sociocultural, no cabe duda que el sobrepesola obesidad como canon de labelleza femenina es una construcción que se genera en el ámbito de una sociedad y una cultura concreta ; un canon cambiante, a lo largo de la historia de la cultura occidental, sin ir más lejos, y como ejemplo, desde las robustas y hermosas mujeres que pintara Rubens (de las que puede ser paradigma su esposa y modelo Elena Fourment), mujeres consobrepesoobesas, cuando son contempladas con lamirada sociocultural de nuestro tiempo, a las mujeres con elcuerpo alto y muy delgado, sin redundancia alguna, a vecesextremadamente delgado, casi escuálido, como modelo icónico predominante (con excepciones culturales, sin duda) en este mundo globalizado.

Lo que debe quedar muy claro es que si alguna mujer trata de modificar su cuerpo para cumplir con el canon de belleza dominante en su tiempo, debe tener conocimiento fiable de las posibles consecuencias negativas para su salud delcanon que pretenda conseguir a todo trance. Es decir, un determinado canon de belleza para el cuerpo femenino puede ser saludable y propiciar un estado de bienestar físico, mental y social, o, por el contrario, no saludable, como sucede tanto con el sobrepeso y la obesidad como con la delgadez excesiva ligada a anorexia.

Es en esta encrucijada personal, biológica, psicológica y social, donde es vital para el conjunto de la sociedad haber sido previamente instruida en una verdadera cultura de la salud. Una cultura que les permita comprender las peligrosas contradicciones que pueden existir entre la apuesta por determinados modelos icónicos de belleza corporal con las modificaciones a las que han de ser sometido el cuerpo para alcanzarlos, y el estado de salud; una cultura de la saludque, por otra parte, les ayude a mantener, de manera consciente, el equilibrio, dentro de su personal espacio corporal, entre la actividad física y una apropiada nutrición.