Comer en familia

La mesa compartida por padres e hijos, la mesa de la comida en familia, debe ser el espacio propicio para el desarrollo de una verdadera conversación. Imagen: Thinkstock.

“Los primeros discursos con los que
se debe abrevar el entendimiento
han de ser aquellos
que ordenan sus costumbres
y su buen sentido”

(M. de Montaigne,
Ensayos completos,
Cátedra, 2005)

En un artículo publicado en la revista Journal of the American Dietetic Association del mes de Septiembre, miembros de laDivisión de Epidemiología y Salud Comunitaria de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Minnesota llegan a la conclusión de que la frecuencia de las comidas en familia(“Family Dinner”) durante la adolescencia, ejerce una influencia significativa sobre la calidad de la dieta y ladistribución apropiada de las tomas de alimentos a lo largo del día, cuando ya se ha alcanzado la juventud.

Lo que el trabajo de la Universidad de Minnesota ha puesto de relieve es el valor pedagógico que las comidas en familia pueden tener para los adolescentes, al inculcarleshábitos alimentarios saludables (aporte elevado de frutas, verdurasnutrientes claves) que van a persistir más tarde, ya de manera autónoma, en su juventud.

Esta investigación añade que el ya conocido beneficio de lascomidas en familia en el estilo de vida de los adolescentes(menor porcentaje de adolescentes que fuman, beben alcohol y consumen drogas) es realmente duradero en lo que se refiere a los hábitos alimentarios, ya que se extiende hasta los primeros años de la juventud (de los 18 a los 24 años), cuando se produce la peligrosa transición a la vida adulta.

En lo que se refiere a los hábitos alimentarios en losadolescentes, estudios previos ya habían demostrado que lascomidas en familia se asociaban con un mejor estado nutricionaldietas más saludables, por el mayor consumo de frutas, verduras y nutrientes claves (fibras, cereales, calcio, magnesio, hierro y vitaminas A, C y E) asociado a un menor consumo de grasas saturadas y bebidas espumosas.

En los estilos de vida del mundo occidental dominados por el apresuramiento y el estrés, “comer sobre la marcha” (“eating on the run”) es lo habitual para la mayoría de las personas activas, lo que afecta sobre todo, de manera negativa, aldesayuno y al almuerzo. En estas difíciles circunstancias, la hora de la cena es la única propicia que escenificar esa beneficiosa comida en familia, como subraya el título delEditorial que acompaña al artículo que comentamos: “Comer en familia: algo más que una comida” (“Family Dinner: More than Just a Meal”).

La mesa compartida por padres e hijos, la mesa de la comida en familia, debe ser el espacio propicio para el desarrollo de una verdadera conversación, sin guión previo, durante la que se despliegan no sólo palabras, sino gestos y actitudes, en la que deben quedar de manifiesto, día a día, cuales son los fundamentos de una alimentación saludable.

Para que la comida en familia sea escenario y representación teatral que desarrolle una pedagogía de la alimentación saludable para los adolescentes es imprescindible que se den unas condiciones apropiadas. En primer lugar, que los padres, educados en la cultura de la salud y, concretamente en los que se refiere a la nutrición saludable, tengan voluntad pedagógica, la cual debe manifestarse en primera instancia, como es lógico, por la ausencia en la mesa de alimentos no saludables, ricos en calorías, sodio, colesterol y grasas saturadas. En segundo lugar, como insisten los investigadores norteamericanos, que durante la comida en familia el televisor esté apagado.

En estas condiciones, la comida en familia puede ser el escenario adecuado para una educación teórica y práctica de los adolescentes que “ordene sus costumbres y su buen sentido” acerca del “buen comer”, y que les permita seguir una alimentación saludable cuando vivan autónomamente, de modo que la vida que les toque vivir sea, también, lo mássaludable posible.