Estrés laboral

El síndrome del "burnout" ("estar quemado") es una manifestación del estrés laboral crónico que se da especialmente en la asistencia sanitaria. Imagen: Thinkstock.

“¿En qué consiste la
alienación en el trabajo?
En el hecho de que
el trabajo es externo
al trabajador…
que no se realiza
a sí mismo en el trabajo”

(Karl Marx,
Manuscritos económicos y filosóficos,
1844
)

Un trabajo se considera estresante cuando sus exigencias psicológicas son muy elevadas mientras que el control personal que el trabajador ejerce sobre las labores que debe realizar es mínimonulo.

En un artículo publicado en el Journal of American Medical Association del 10 de Octubre de 2007, investigadores canadienses y norteamericanos llegan a la conclusión de que el estrés laboral crónico, después de un primer infarto de miocardio, se asocia con un incremento del riesgo de que recidiven las complicaciones de la enfermedad coronaria.

El Diccionario de la Real Academia Española define al estrés(del inglés stress) como “la tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves”. En esta definición, la apelación a “lo psicosomático” incluye la respuesta integrada de los sistemas nervioso y endocrino (respuesta neuroendocrina). Según el mismo diccionario, trabajo estresante es el que produce estrés. Para el Oxford Medical Dictionnary el estrés se define como “cualquier factor que amenaza la salud del cuerpo, o que tiene efectos adversos sobre su funcionamiento, como puede ser un traumatismo, una enfermedad o una situación psicológicamente agobiante (como el acoso psicológico en el trabajo conocido como “mobbing”), sobre todo, si ésta situación se prolonga y llega a provocar, entre otros efectos, modificaciones en el equilibrio neuroendocrino.”

En cierto sentido, el término estrés, convertido en un meme, se refiere tanto a las causas (entre las que se incluyen la agresión física, psíquica, o combinada, contra el equilibrio funcional del organismo) como a sus efectos, considerados, en su conjunto, como una respuesta biológica a la agresión.

El estrés provocado por el trabajo (“job-strain”) es el resultado de la crónica combinación de unas elevadas exigencias en el trabajo (“high demand”) con una escasa o nula libertad para decidir sobre el propio trabajo (“low control”); una situación que conduce a efectos negativos sobre la salud, tales como la hipertensión arterial, laenfermedad coronaria y la depresión.

Entre los trabajos estresantes han sido estudiados especialmente: los no calificados laboralmente, los repetitivos, los realizados en líneas de montaje, bajo monitorización electrónica o supervisión arbitraria, las horas extraordinarias involuntarias, y el horario inflexible o excesivamente fragmentado.

En el año 1990, R.A, Karasek y T. Theorell (Healthy Work, New York: Basic Books) dieron a conocer un modelo de estrés laboral crónico en el que combinaban gráficamente, en cuatro cuadrantes, las exigencias psicológicas en el trabajo (“job demands”) bajaselevadas, con la libertad para tomar decisiones (“job decision latitude”) escasamucha, que les permitía valorar a los trabajadores, respecto al estréssoportado, en cuatro categorías:

Estrés laboral elevado: Muchas exigencias psicológicas en el trabajo y poca libertad para tomar decisiones (riesgo deestrés psicológicoenfermedades orgánicas).

Trabajador activo, sin estrés laboral: Muchas exigencias psicológicas en el trabajo, pero con una participación activa en su aprendizaje y con mucha libertad para tomar decisiones sobre cómo realizarlo y programarlo.

Trabajador pasivo, sin estrés laboral: Pocas exigencias en el trabajo y poca o nula libertad para tomar decisiones.

Estrés laboral bajo: Pocas exigencias en el trabajo y mucha libertad para tomar decisiones.

El trabajador y el profesional sometidos a un estrés laboral crónico, en el que pierden, poco a poco, el control de sus vidas, se aproximan peligrosamente al estado de alienación, en el que se desvanece el sentimiento de la propia identidad.

En una primera fase, el estrés laboral crónico puede tenerconsecuencias psicológicas: un estrés psicológico, que excluye los trastornos psiquiátricos, situación en la que elindividuo estresado está convencido de que las demandas del entorno en el que trabaja sobrepasan, con creces, su capacidad de adaptación. Queda abierto el camino, de persistir las circunstancias estresantes, a trastornos emocionales como la ansiedad y la depresión e, incluso, a trastornos orgánicos como la enfermedad coronaria y sus complicaciones, como el infarto de miocardio.

El síndrome del burnout (síndrome de “estar quemado”), descrito en el año 1974 por H. J. Freudenberg, psiquiatra que trabajaba en una clínica para toxicómanos de Nueva York, es otra forma de manifestarse el estrés laboral crónico en losprofesionales que trabajan con personas (de modo especial en la asistencia sanitaria, como médicos y enfermeras) un complejo de síntomas y signos caracterizado por agotamiento emocional, pérdida progresiva de energía, desmotivación, frustración, ansiedad, depresión y agresividad, como consecuencia del desarrollo de una negativa interacción interpersonal entre quien pide ayudaquien debe prestársela y se encuentra exhausto.

La combinación de una sobrecarga crónica de trabajo y dedificultades para cumplirla, dados los escasos recursos y/o la deficiente organización, en la que se le niega al profesional su opinión y su participación, se ha invocado como causa dominante en el síndrome del bournout que acarrea, como grave y negativa consecuencia, un progresivo deterioro,personal para el que lo sufre, y colectivo para el sistema en el que trabaja y para las personas que en él deben ser asistidas. En la asistencia sanitaria, una radicalización burocrática de la búsqueda de eficiencia mediante laasistencia gestionada (“managed care”) a todos los niveles (público y privado) propicia estos deterioros personales con repercusión social.

En este tiempo globalizado en el que la metáfora de la rednos invade, la Teoría actor-red (“Actor-Network Theory” o ANT) postula radicalmente que cualquier actor, sea persona uobjeto (con inclusión del software y el hardware de los ordenadores y de los procedimientos técnicos o de organización) es igualmente importante para el buen funcionamiento de una concreta red social.

Si aplicamos esta teoría a cualquier ámbito laboral, una concepción y una organización del trabajo en red de todos los actores permitiría alejarse de la vieja alienación, y ahora del estrés laboral crónico, a través de la participación de los “actores humanos” (los actores no-humanos como el teléfono móvil y los ordenadores, entre otras muchas tecnologías, según la tesis de la ANT, se limitan a hacer sentir inopinadamente lo fundamental de su presencia en la redcuando quedan “fuera de servicio”) en la toma de decisionesacerca de la organización de su trabajo, para que, de este modo, motivados y sintiéndose considerados, puedan ser un poco más felices.