Violencia infantil

Las imágenes de violencia en videojuegos y television ejercen una influencia negativa en los niños pequeños. Imagen: Thinkstock.

“El circulo vicioso
de la agresividad humana,
en la que las dos palabras claves
son acción y reacción
es generado en nuestros días,
en parte muy significativa,
en la edad infantil
y se manifiesta, más tarde,
en la adolescencia”.
(Blog
del 18 Junio 2007)

En un artículo publicado en la revista Pediatrics del mes de Noviembre de 2007, miembros del Departamento de Pediatría del Child Health Institute de la Universidad de Washington (Seattle), llegan a la siguiente y grave conclusión: en los niños en edad pre-escolar (entre 2 y 5 años) que venprogramas violentos de televisión se demuestra un incremento de la conducta agresiva y antisocial cuando alcanzan la edad escolar (entre 7 y 9 años), aunque no en las niñas.

Se definió como violento un programa de televisión “cuando la violencia era la parte central e integral del argumento o de las ocupaciones de los principales personajes”. En la violencia televisiva también se incluye el lenguaje hostil y la conducta amenazante, tanto si esta violencia se hace explícita en personajes de cómics o en personajes reales.

No es ésta la primera investigación cuyo objetivo ha sido el estudio de los efectos de la creciente violencia exhibida en el espacio virtual sobre la educación de los niños: en un trabajo ya comentado en Saludlandia.com. investigadores de la Escuela de Psicología de la Universidad de Birmingham, en el Reino Unido, llegaron a la conclusión de que, desde la perspectiva de la salud pública, existen datos convincentes acerca de la negativa influencia de las imágenes de violencia, tan frecuentes en los videojuegos y en la televisión, sobre los pensamientos y las emociones de losniños pequeños, hasta el punto de incrementar la probabilidad de que se conviertan, en la edad escolar, enniños agresivos y antisociales.

Los datos a favor de la asociación entre violencia visual yagresividad son menos consistentes en niños mayores y en adolescentes.

En esta investigación británica, la violencia en los medios de comunicación visual fue definida como “el ejercicio de la fuerza física para lesionar o dañar personas o propiedades, así como tratar o usar personas y propiedades para causar lesiones corporales, o para interferir en su libertad personal.”

El problema se agudiza porque dejar a los niños pequeños sentados ante un programa de televisión, o ante un videojuego, se ha convertido, en la vida familiar actual, en un procedimiento casi rutinario cuyo objetivo es la inmediata neutralización de la normal hiperactividad infantil, utilizado a modo de “camisa de fuerza” en la que la inmovilización física es sustituida por la inmovilización mental.

Un gran número de estos programas, ya sean protagonizados por personajes reales o de dibujos animados, cumplen de largo con los criterios establecidos para ser calificados comoprogramas violentos, en los que la violencia en la conducta de sus personajes, tanto verbal, gestual como física, se asume por los padres como algo habitual.

La creciente exhibición mediática de actos de violencia realizados por niños y adolescentes, en solitario o en grupo, contribuye, sin duda, a su muy preocupante expansión: “grabar la violencia” perpetrada por niños en edad escolar, para “mostrarla” en la plaza pública virtual que los acoge complaciente, es un “acto monstruoso”, con el que la sociedad empieza a convivir casi con indiferencia.

Si en el orden de las relaciones entre los seres humanos y laNaturaleza la consecuencia de una mala educación es el global cambio climático, convertido en una de las urgencias políticas y mediáticas de nuestros días, sería un error olvidar que en el orden de los comportamientos entre los seres humanos la consecuencia de la mala educación desde la infancia (en la que se incluye la exposición masiva a los actos violentos) es la rampante violencia interpersonal, de modo especial entre niños y adolescentes en edad escolar, un problema global no menos grave que el cambio climático, que necesita también urgente remedio en un mundo que se dice civilizado.