Cartel Monstruos

Fragmento del cartel de las jornadas "Verbas de Outono 2007", dedicadas al tema "Monstruos e exclusión social". (Universidad de Santiago)

Los monstruos
son metáforas
de nuestra ansiedad”
(Richard Kearny, 2003)

Una cordial invitación del Dr. Luís Vila Pillado, Presidente de la Asociación Galega de Saúde Mental, y de la Dra. Ángela Torres, del Área de Psiquiatría de la Universidad de Santiago de Compostela, para intervenir en la Verbas de Outono 2007, dedicadas este año a “Monstruos e Exclusión Social”, me ha permitido (además de repetir la agradable experiencia ya vivida de la noctura inmersión, viajando desde una bulliciosa Barcelona, en el relajante silencio de la ciudad antigua,con el tiempo detenido en sus bellas y frías piedras) degustar el goce intelectual de participar, como cirujano interesado por “pensar desde el cuerpo”, en el análisis de lo que los monstruos sean, o parecen ser, con dos psiquiatras, un antropólogo y un escritor.

En el salónde actos de la Facultad de Medicina, tras la oportuna proyección de una película de culto como “Freaks” (“La Parada de los Monstruos”) dirigida por Tod Browning, comenzaron las intervenciones de los ponentes.

Luís Vila, psiquiatra, bajo el título “Eloxio e decadencia do monstruo”, desarrolló un inteligente e irónico discurso, culturalmente muy sólido, sobre la vigencia de lamonstruosidad y lo monstruoso en nuestro tiempo, en parte estructurado sobre el análisis de Michel Foucault en sus conferencias sobre “Los anormales”.

Antonio Reigosa, escritor prolífico, conferenciante e investigador de la mitología y la literatura oral gallega, en una intervención titulada “Seres míticos e monstruos no imaxinario galego”, describió y clasificó, con gran sentido del humor, a los innumerables seres míticos y seres monstruosos, cada uno con su peculiar desempeño social, que conviven, desde hace siglos, con los seres humanos en la Galicia rural.

José Luís Fernández Sastre, psiquiatra, bajo el título“Monstruos modernos”, presentó un atrevido discurso crítico, muy audiovisual, con una tesis futurista centrada en el progresivo desarrollo de los monstruos híbridos, orgánicos y cibernéticos (los cyborgs) con la que al desarrollarla hasta sus últimas consecuencias (el dominio total de un sistema nervioso cibernético sobre un cuerpo “expropiado”, por innecesario) retrocedía teóricamente al dualismo cartesiano.

José Ramón Mariño, reconocido antropólogo, bajo el título“Os monstruos vistos por un antropólogo”, centró su muy interesante exposición en el análisis del simbolismo y de la coherente monstruosidad de cada monstruo, desde el punto de vista de los seres humanos “normales”.

Por último, quien este blog escribe cada semana, para justificar retóricamente su presencia como cirujano en la sesión, se permitió recurrir al recuerdo de un antecesor en su oficio, Ambroise Paré (1510-1590), primer cirujano de Francisco I, Rey de Francia, quien tras recopilar su revolucionaria experiencia en el tratamiento de las heridas producidas por el arcabuz, en una obra clave en la historia de la Cirugía, escribió un libro titulado “Des Monstres et Prodiges” (1573), en el que sostenía que los “monstruos son cosas que aparecen fuera del curso de la naturaleza y que, con mucha frecuencia, son signos de alguna desgracia que está por venir”.

Justificada así mi presencia, lo primero fue definir al monstruo como una extrema y rara desmesura, por exceso o por defecto, que tiene al cuerpo humano como objeto de referencia, una desmesura pensada desde el propio cuerpo y que presupone la transgresión de una mesuras previas, consideradas como canónicas, que se extiende, también, a los cuerpos de los animales no humanos.

Lo segundo, hacer patente mi tesis de que el análisis del problema de los monstruos gira, en última instancia, alrededor de la pregunta clave que, a lo largo de la historia, se han planteado los cuerpos humanos “normales” ante la presencia, fascinante y tremenda, de los cuerpos monstruosos. Esta pregunta, tanto individual como colectiva, ha sido y es: ¿qué hacemos con los monstruos? Este fue precisamente el título de mi intervención, tal como consta en el programa (“¿Que facemos cos mostruos?”).

Porque ante la aparición inopinada del monstruo dicha respuesta ha sido que (dada su extrema rareza, atrayente y horrorosa, y considerando la gran curiosidad que despertaba su presencia) una buena opción sería mostrarlos o exhibirlos ante los otros cuerpos humanos, con justificaciones variadas: por tratarse de signo o aviso de un castigo individual o colectivo, procedente de los dioses o de Dios, de un “lusus Naturae” o, a un nivel más terrenal, por ser un medio fácil para conseguir un beneficio económico de los cuerpos “normales”, ansiosos por contemplar tan extremada rareza humana.

En este sentido, es bien sabido que la palabra monstruo (del latín monstrum) se deriva de la misma raíz latina que mostrar o demostrar, el verbo “moneo”, que también significa avisar o advertir.

Este fue el punto de partida de mi intervención, hasta llegar al desarrollo de una respuesta a la pregunta final: ¿Qué hacemos con los monstruos del siglo XXI?

En definitiva, fueron palabras otoñales las pronunciadas y escuchadas por un numeroso auditorio universitario en este reunión organizada por la Asociación Galega de Saúde Mental, palabras que suelen ser las más lúcidas y críticas, y que pronto serán transfiguradas en palabras escritas en la cuidada publicación que cada año hace la Asociación de sus valiosas “Verbas de Outono”.