Ejercicio en la tercera edad

La actividad física debe combinarse, en la mayor armonía posible, con la actividad mental y la social. Imagen: Thinkstock.

La vida es
el conjunto de funciones
que resisten a la muerte”
(F.X. Bichat, 1800)

Es bien sabido que la actividad física, cumplida de forma disciplinada, es beneficiosa para el estado de salud (entendido éste como la armonía entre el triple bienestar, físico, mental y social) y, en consecuencia, para un largo vivir. Por esta razón, uno de los objetivos fundamentales en la política actual de la salud pública es la promoción de la actividad física, mediante la reiterada publicación de guías con recomendaciones precisas sobre los beneficios derivados de acciones físicas concretas. A pesar de esta insistencia, en los EEUU, como en la mayoría de los países, más del 50% de la población adulta hace caso omiso de estos consejos.

Un artículo publicado recientemente por investigadores delInstituto Nacional del Cáncer en los Estados Unidos analiza, en hombres y mujeres que inician el camino del envejecimiento, con edades comprendidas de los 50 a los 71 años, la relación entre la actividad física, según las recomendaciones de las guías publicadas por diversas agencias del gobierno federal dedicadas a la salud pública, y la mortalidad, llegando a las siguientes conclusiones: 3 horas de actividad física moderada a la semana (caminar, al menos, 20-30 minutos, a paso vivo, casi todos los días de la semana) disminuye la mortalidad en un 27%; esta reducción de la mortalidad alcanza el 32% si se trata de unaactividad física vigorosa, practicada durante 20 minutos, sólo tres veces por semana.

Un cuerpo humano activo es una fábrica, en tanto que construcción arquitectónica de naturaleza biológica (Cristóbal Pera, El cuerpo como fábrica y el cirujano como su arquitecto, Conferencia en el Ateneo de Barcelona, 2007) queactúa y se pone en movimiento, de modo voluntario y disciplinado (no ya como reacción a una acción exterior) mediante acciones coordinadas de su aparato locomotor, un sistema funcional constituido por huesos, articulaciones y músculos, controlado por el sistema nervioso.

Un cuerpo humano, traspasada la edad media de la vida, con su historia personal a cuestas, si decide mantener, de modo consciente y con determinación, una actividad física programada, cuando se pone en movimiento exige que se asocien en su esfuerzo las funciones coordinadas de todos los sistemas orgánicos que se integran en su complejísimafábrica biológica, que trasciende a los otros cuerpos, más allá de la externa apariencia de su geografía corporal; si es así, el ineludible deterioro de su apariencia, acumulado como huella del paso de tiempo, es sobrepasado por la fuerza interior de su persona, como entidad biopsicosocial.

Estos sistemas orgánicos integrados pueden enumerarse y describirse aisladamente así:

1. La fachada, que corresponde al sistema de la piel y partes blandas superficiales, es decir, su orografía corporal.

2. El sistema nervioso central (cerebro y médula) y periféricoal que corresponde el control electroquímico de todo el organismo.

3. El esqueleto, que es la estructura que cumple la función de dar firmeza a la fábrica del cuerpo.

4. El sistema muscular, que tiene a su cargo el control mecánico del cuerpo, en íntima conexión funcional con el esqueleto, con el que constituye el sistema de sostén y movimiento, clave en la actividad física del cuerpo.

5. El sistema cardiovascular, al que corresponde la circulación del calor orgánico que distingue al cuerpo vivo del cuerpo muerto.

6. El sistema respiratorio, en el que tiene lugar el intercambio de gases con el exterior del espacio corporal.

7. Los órganos de los sentidos, bajo cuyo control se encuentra la sensibilidad del cuerpo.

8. El sistema digestivo, del que depende el aporte de líquidos y sólidos, así como la eliminación de residuos.

9. El sistema inmunitari,o que tiene a su cargo la seguridad de la fábrica del cuerpo, en lucha contra las agresiones de cuerpos extraños o “extrañados”, por haber perdido su identidad.

10. El sistema urinario, que tiene bajo su control el agua orgánica y los electrólitos.

11. El sistema reproductivo de ambos sexos, de cual depende a replicación en el mundo de la fábrica del cuerpo.

Mantener con disciplina la actividad física del cuerpo, evitando la vida sedentaria, es una decisión muy saludable cuando, a partir de los 50 años, se inicia con mayor o menor intensidad, según la historia de cada individuo, el proceso natural del deterioro biológico por el uso y el abuso de sufábrica; cuando el cuerpo, un espacio biológico, con una conciencia personal, siente que “va a peor”, debido a la acumulación de diversos quebrantos estructurales cuya suma puede alcanzar una situación cercana al derrumbe, pero a sabiendas de que es precisamente la actividad coordinada de todas sus funciones, como dejó escrito F.X. Bichat, la que “resiste a la muerte”.

Por el contrario, la persona que, ya “retirada” de una vida profesionalmente activa, se ve obligada a vivir sumida totalmente en su envejecimiento, sin ánimo para mantener una actividad física disciplinada, queda pronto fuera de los circuitos no sólo de la actividad física, si no de la mental y social, por lo que entra en el opaco territorio de la pasividad, donde, en ausencia de un entorno familiar acogedor, puede terminar sus días marginada y solitaria en un deteriorado e inseguro “espacio personal”, o bien en un “espacio comunitario” en el que compartirá otros muchos envejecimientos, y en donde la precariedad de estímulos vitales potenciará su progresivo desaliento (Pera, C. Bienvivir o malvivir la vejez: esta es la cuestión. Barcelona METRÓPOLIS, Núm. 70, Otoño 2007.)

Frente a la visión sistemáticamente negativa del envejecimiento del cuerpo, la que conduce en nuestro tiempo a la búsqueda compulsiva de una presunta juventud aparencial, hay que apostar, personal y socialmente, por crear las condiciones más propicias para mantener, a pesar de los años acumulados, un suficiente bienestar físico, mental y social, como consecuencia de haber optado, a su tiempo, por el estilo de vida más apropiado para hacer más lento el ineludible deterioro biológico mediante una bien programada actividad física, combinada, con la mayor armonía posible, con la actividad mental y la social.

Esta es la mejor receta para bienvivir una vejez, asumiendo la natural decadencia, sin demasiado ruido y, siempre que sea posible, manteniendo la curiosidad y la dignidad.