Niñez

Las enfermedades crónicas de la vida adulta se asocian a las adversidades de la niñez. Imagen: Thinkstock.

“Adversidad:
Suerte adversa, infortunio”
Infortunio:
Suerte desdichada
o fortuna adversa”
(Diccionario de la RAE)

En el pequeño mundo
en que los niños tienen su vida,
sea quien quiera
la persona que los cría,
no hay nada que se perciba
con tanta delicadeza
y que se sienta tanto
como una injusticia.

( Charles Dickens,
Grandes Esperanzas,
Cap. 8)
Las graves adversidades sufridas durante la niñez, en especial el maltrato físico y el abuso sexual, suelen dejar una profunda huella en la salud (en su triple dimensión física, mental y social) cuando se alcanza la vida adulta, de modo especial en lo que atañe a aspectos sustanciales de la personalidad, en cuyo desarrollo cumple un papel central la experiencia vivida en la niñez, haciéndola más vulnerable a las neurosis.

Sin embargo, hasta ahora no habían sido investigadas, con métodos epidemiológicos, las presumibles relaciones entre una niñez malvivida con acumulación de adversidades aparentemente menores (entendidas éstas en el sentido más amplio del término, y con especial hincapié a la falta de atención afectiva y al conflicto permanente y estresante dentro del ambiente familiar) y algunas enfermedades crónicas de la vida adulta, como la obesidad y la diabetes.

En un artículo publicado en la revista Pediatrics del 14 de Mayo de 2008 se llega a la conclusión de que la acumulación de adversidades durante la niñez (abandono físico y emocional, abuso verbal y físico, humillación, y conflicto permanente en el ambiente familiar) incrementa respectivamente, entre un 20% un 50%, el riesgo de desarrollar, en la vida adulta, obesidad y diabetes tipo 2.

Los autores de la investigación, miembros del Instituto de Salud Infantil del University College, en Londres, han utilizado, para definir el catálogo de las adversidades que pueden ser acumuladas durante la niñez, el cuestionario aplicado por los psiquiatras australianos Stephen Rosenman y Bryan Rodgers en un estudio de las relaciones entre una niñez adversa y los trastornos de la personalidad en la vida adulta. Las preguntas planteadas en dicho cuestionario acerca de las adversidades vividas en la niñez tratan de desvelar los siguientes aspectos de las personas que conviven en el ámbito familiar y sobre sus problemáticas interrelaciones, físicas y emocionales:

1. Padres con personalidades psicobiológicas propicias a provocar situaciones adversas para los hijos: nerviosos o deprimidos, separados o divorciados, y adictos al consumo de alcohol y/o de drogas.

2. Padres cuyo comportamiento con los hijos es poco o nada cariñoso, despegado, frío y distante, con mínimo o nulo interés por su educación, extremadamente estrictos y autoritarios, con frecuente abuso verbal, hasta alcanzar el maltrato físico, la humillación y la crueldad mental, lo que provoca en los hijos la soledad y el desamparo.

3. Un ambiente familiar conflictivo, fruto de una constante tensión entre los padres y de éstos con los hijos, testigos de frecuentes situaciones de abuso verbal y/o físico entre aquellos, situación que se agrava con la penuria económica y la marginación social.

La relación entre una niñez vivida con muchas adversidades, en un ámbito familiar desmantelado, y una vida adulta miserable y desamparada, marginada socialmente, ha sido y sigue siendo tema para la creación artística, sea literaria, pictórica o cinematográfica, con personajes paradigmáticos como la pareja de Rinconete y Cortadilo, de Miguel de Cervantes (“Novela de Rinconete y Cortadillo”), el huérfano Pip, de Charles Dickens (“Grandes Esperanzas”) y, en nuestro tiempo, el Antoine Doinel de François Truffaut (“Los 400 golpes”), que malvive con una madre alcohólica y un padrastro jugador, y soporta el abuso físico de sus profesores.

Sentados bajo el portal de la venta del Molinillo, en el camino de Castilla a Andalucía, Pedro del Rincón y Diego Cortado (aún no rebautizados en Sevilla como Rinconete y Cortadillo por un tal Monipodio, reclutador y jefe de una banda de pequeños delincuentes), ” muy descosidos, rotos y maltratados”, hacen sus presentaciones, y el de menor edad, Diego Cortado (“el uno ni el otro no pasaban de diez y siete”), resume así las adversidades de su niñez: “porque mi tierra no es mía, pues no tengo en ella más de un padre que no me tiene por hijo y una madrastra que me trata como alnado (hijastro); el camino que llevo es a la ventura, y allí le daría fin donde hallase quien me diese lo necesario para pasar esta miserable vida“.

Establecida, en nuestro tiempo, la asociación significativa entre la acumulación de adversidades en la niñez y enfermedades crónicas en la vida adulta como la obesidad y la diabetes, de gran relevancia en la salud pública, queda abierto el camino para nuevas investigaciones que permitan descubrir las vías psicobiológicas que transcurren desde la adversidad infantil a la enfermedad crónica en la vida adulta.