Mujer frente al ordenador

En los textos del espacio digital ("screen reading") la vista se desliza de manera muy rápida, sincopada y fragmentaria, descontextualizando una gran parte de las palabras. Imagen: Thinkstock.

“La consolidación de nuestra apuesta
por la expansión social de
una cultura de la salud
exige afinar los instrumentos
de comunicación que utilizamos
para que sean lo más
accesibles, inteligibles,
fiables y eficaces posible”
.
(Bloglandia, Blog de salud, 28 Julio, 2008)

Leer es, según el Diccionario de la RAE, pasar la vista por lo escrito, a mano o impreso, comprendiendo el significado de los caracteres empleados. No es lo mismo leer simple y llanamente que leer interpretando el sentido de lo que se dice en las secuencias de un texto y en un contexto más o menos amplio.

Mientras que en la lectura de textos impresos la vista pasa, por lo general, de manera sosegada, sobre todo si es voluntaria y por placer, en los textos del espacio digital (“screen reading”) la vista se desliza de manera muy rápida, sincopada y fragmentaria, descontextualizando una gran parte de las palabras.

Desde su inicio hemos pretendido que este blog fuera un espacio para la reflexión sin apresuramiento sobre la información acerca de la salud y el bienestar del cuerpo publicada, día a día, en el espacio digital de Saludlandia.com, con un estilo que sirviera de pausado contrapunto al nuevo modo de leer y escribir impuesto por el espacio digital. Porque, en definitiva, ésta es la cuestión: saber leer y escribir información digital en y para el espacio en red desplegado por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (ICT) requiere la adquisición de nuevas habilidades, distintas de las utilizadas hasta ahora en la lectura de los textos impresos, es decir exige una alfabetización digital.

¿Los ocasionales lectores de los textos incluidos en espacios digitales dedicados a la información sobre la salud y el bienestar del cuerpo, entienden, de manera fácil, cómoda e intuitiva (“usable”) los mensajes allí desplegados?

Los expertos en el diseño y en la escritura destinada al espacio digital sostienen que una gran parte de los textos que allí se encuentran son de difícil comprensión, casi abstrusos, incapaces de captar el interés del lector y, en consecuencia, poco o nada apropiados para su lectura en la pantalla del ordenador (“screen reading”).

Lo que suele eludirse en dichas críticas es que como consecuencia de la ausencia masiva de una alfabetización digital (“information literacy”) la forma de lectura predominante en la inmensa mayoría de los que acceden a las nuevas tecnologías de la sociedad de la información y el conocimiento, es apresurada, superficial e incoherente, a lo que se añade, sin duda, el agravante de que la mayor parte de los textos han sido redactados para ser leídos impresos.

En este año 2008 la UNESCO (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization) ha puesto en marcha un programa (Information For All Programme /IFAP) cuyo objetivo es concienciar a la sociedad sobre la importancia de saber leer y escribir información digital (“information literacy”), una lectura y escritura que exige la adquisición de nuevas habilidades.

Estas nuevas habilidades, calificadas en su conjunto como alfabetización para la lectura de la información digital (“information literacy”) permiten que dicha información sea convertida por el lector en conocimiento mediante un proceso crítico que incluye a las siguientes secuencias:
a) Reconocer la necesidad personal de información;
a) Localizar la información;
b) Evaluar la calidad de la información hallada;
c) Organizar esta información;
d) Utilizar la información para crear conocimiento y comunicarlo;
e) Utilizar de manera efectiva y ética la información obtenida.

Desde el punto de vista global, la alfabetización para la información digital es definida por la UNESCO como “un derecho humano básico en el mundo digital que capacita a los individuos a lo largo de su vida para buscar, evaluar, usar y crear información de manera efectiva, con el fin de conseguir sus objetivos personales, sociales, laborales y educativos”.

La importancia social del programa de alfabetización digital propuesto por la UNESCO estriba en la constatación de que la brecha digital no sólo divide al mundo respecto a la posibilidad de acceder a las nuevas tecnologías de la información y el conocimiento, sino que, aún procurado el acceso tecnológico, la brecha digital persiste si la mayoría de la población de una sociedad es incapaz de leer y escribir información digital, una insuficiencia que se considera hoy como analfabetismo digital (“information iliteracy”).

Si nos limitamos al ámbito de la información digital sobre la salud y el bienestar del cuerpo, esta específica alfabetización (“health information literacy”) ha sido definida (Grant, 2002) como “la capacidad de un individuo para obtener, interpretar y comprender la información básica sobre la salud y la competencia para utilizar dicha información de modo que sirva para mejorar su salud. Esta alfabetización incluye la capacidad de distinguir entre las fuentes de información fiables y las no fiables, como son aquellas en las que en sus recomendaciones se ocultan conflictos de interés.”

Malos tiempos son éstos, “tiempos de ruido y de furia”, para la lectura sosegada y reflexiva; son tiempos de brevísimos y llamativos titulares en la prensa escrita y en el espacio digital, en los que se exige que cada palabra del texto contenga la máxima información posible, y se eviten aquellas que “sólo” sirven para contextualizar el mensaje y dotarlo de alguna categoría estética. Tiempos en los que se pretende que cada breve párrafo sea una “cápsula” de información, de rápida y fácil ingestión, sin tener muy en cuenta, siguiendo la metáfora, la importancia de una apropiada “digestión” crítica.

En un amplio informe publicado en Noviembre del 2007 por la prestigiosa institución cultural de los Estados Unidos “National Endowment for the Arts” titulado “To Read or Not To Read. A Question of National Consequence” (Leer o no leer. Un problema de interés nacional) se concluye que se ha producido en los Estados Unidos un declive histórico en la proporción de adolescentes y jóvenes que leen de manera voluntaria, y se muestra la preocupación por el empeoramiento de la capacidad de lectura de los adultos.

Según este informe, la relación entre las nuevas formas de lectura digital en la pantalla, practicadas desde la niñez, y este declive de la lectura de textos impresos en la juventud y en la vida adulta deben ser investigadas. Una preocupación compartida recientemente por el The New York Times en una serie de artículos titulada “The Future of Reading. Digital Versus Print” (El futuro de la lectura. Digital versus impresa) en la que se propone analizar cómo Internet y otras tecnologías de la comunicación están cambiando en la población la forma de leer.

Sea como sea, en pleno siglo XXI, enseñar a leer y a escribir información impresa (alfabetización tradicional) y enseñar a leer y a escribir en y para la información digital (alfabetización digital) son maneras diferentes de aprender a leer y escribir, ambas necesarias tanto para el autor del texto como para su ocasional lector, que hagan posible que el encuentro entre ambos en el espacio digital sea eficiente, placentero y duradero. En esa aproximación convergente trataremos de encontrarnos con nuestros lectores digitales.