El mundo, conectado a través de las redes sociales.

Las redes sociales tienen la capacidad de "contagiar" los estilos de vida. Imagen: Thinkstock.

La felicidad es algo
que pretende cada individuo,
y cada individuo
realiza esa
felicidad,
con su interpretación del bien”

(Emilio Lledó,
en Memoria de la ética, 1984)

En este mundo, en que el se vive y se malvive, al cerrarse el 2008, un año abrumado por el predominio del sufrimiento físico y la pesadumbre moral acarreados por la creciente ola de violenciacorrupción que inunda a un modelo de sociedad en profunda crisis, las revistas médicas lideres de opinión tratan de recuperar valores cargados de subjetividad, aparentemente intangibles, cuyo cultivo sería beneficioso para la salud y el bienestar humanos, como la risa, laesperanza y, ahora, la felicidad.

En esta línea, el British Medical Journal, en el número que inaugura el año 2009, llena su portada con el muy escueto trazo que simboliza una boca sonriente, extendida de oreja a oreja, bajo el cual se acomoda, tímidamente, su propuesta para el año que comienza: Felicidad, salud y redes sociales(“Happiness, Health and Social Networks”). Tres palabras, y tres conceptos en ellas encerrados, difíciles de definir, sobre todo las dos primeras, y cuyas interrelaciones no son fáciles de explicar.

Tanto el muy breve pero sustancioso artículo que introduce el primer número del 2009 (“Networking for Health”) firmado por la editora del BMJ, Fiona Godlle, como el editorial de la revista y un comentario, fundamentan sus reflexiones en el análisis de un artículo, publicado previamente online en el BMJ, firmado por el profesor N. Christakis, de los departamentos de Salud Pública y Sociología de la Universidad de Harvard, ya comentado en Saludlandia.com

(“La felicidad se contagia por cercanía”), en el que se sugiere que la felicidad, como la salud, sería un fenómeno transmisible en redes sociales, de persona a persona, como si fuera “contagioso”. Una tesis que implica demostrar que la felicidad (y su contrapartida la infelicidad) condiciona, hasta cierto punto, y a través de mecanismos que integran lo psíquico con lo biológico, el bienestar, tanto físico, como mental y social, o sea, el estado de salud.

El artículo de N. Christakis pretende haber demostrado estadísticamente, mediante la evaluación de la mortalidad, laasociación entre felicidad y el triple bienestar, un “estar bien” que dependería de las condiciones del trabajo y de la satisfacción que éste produce, así como de la red de interconexiones familiares y sociales por la que la felicidad se extendería de persona a persona. Desde esta perspectiva, lafelicidad y la infelicidad, ejercerían, respectivamente, efectos directos sobre el bienestar o el malestar futuros.

Dicho de manera más directa, lo que se transmitirían (o se “contagiarían”) serían los estilos de vida, las conductas aplicadas en el vivir de cada día, adquiridas a través de las conexiones sociales predominantes en la propia red tejida alrededor de una persona como núcleo, sean éstas beneficiosas o nocivas. Se ha abierto así el camino a unaepidemiología social en la que se desplegarían los “contagios” de la felicidad/salud o de infelicidad/malestar. Algo similar a la epidemia social de violencia, física y/o moral, y decorrupción, que se ha asentado como endemia en amplias zonas del planeta.

Sin embargo, en el mismo número del BMJ se publica un artículo, firmado por un economista financiero del Banco Federal de la Reserva, en Boston, y un profesor de Salud pública de la Universidad de Yale, en el que, como resultado de la aplicación de métodos estadísticos con mayor poder discriminatorio, se recomienda mucha precaución a la hora de atribuir una relación de causa/efecto a la demostrada asociación entre felicidad y salud, hecha efectiva a través de redes sociales, reales e incluso virtuales. Para los firmantes de este artículo los pretendidos efectos beneficiosos de la felicidad sobre la salud no serían plausibles por ahora, entre otras razones por la dificultad de definir y evaluar ese desiderátum fugaz que llamamos felicidad, un bienestar subjetivo que surge en un instante, como resultado de una integración personal, positiva y reconfortante, del triple bienestar físico, mental y social. Por una parte, comoevaluación cognitiva, razonada, de la vida que nuestro cuerpo está viviendo, mientras que, por otra, sería la contrapartida emocional de dicho juicio, cuando éste es globalmente positivo, y en el seno de un ámbito sociocultural específico.

Aunque los resultados acerca del papel de las redes socialesen el “contagio” de la felicidad, o de la infelicidad, de persona a persona, así como de sus efectos sobre el futuroestado de salud, son de gran interés teórico y práctico, todavía deben ser confirmados, por lo que en un comentario publicado en el mismo número del BMJ, se advierte que, de momento, no hay razones suficientes “para dejar de lado a los amigos porque sean infelices”.