Adolescente pasando un rato de ocio frente al ordenador

Las redes sociales permiten intercambiar información libremente, y a veces ésta puede no ser fiable. Imagen: Thinkstock

Un 55% de los adolescentes
que usan Internet
visitan redes sociales
y muchos se integran
en grupos interesados en la salud,
aunque sin ningún
control de fiabilidad
.
(Lenhart A, Madden M. 2007)

En los últimos años, el incremento casi exponencial del número de usuarios de Internet que buscan información sobre la salud y, de modo especial, sobre estilos de vida saludables, se asocia a una creciente preocupación no tan sólo acerca de la fiabilidad de dicha información, sino también respecto al peligro potencial derivado de la frecuente exposición en la web de conductas que suponen un riesgo para la salud. Esto sucede, sobre todo, debido a la explosiva expansión de ese fenómeno de la intercomunicación grupal que son las redes sociales.

Una red social es un espacio online donde un usuario puede exponer su perfil, definido como el “conjunto de rasgos peculiares que le caracterizan” (DRAE), y, partir de éste, desplegar paulatinamente una red personal que le conecte con otros usuarios. En los últimos años las redes sociales se han multiplicado y convertido en un fenómeno que implica a decenas de millones de usuarios de Internet.

El explosivo crecimiento de la popularidad de estos espacios en red, de los que es ejemplo MySpace (que es utilizada por el 85% de los adolescentes) y, en menor grado, Facebook, han generado honda preocupación en padres, educadores y gobiernos, ante los riesgos potenciales que puedan derivarse de la exposición sin cortapisas de una información estrictamente personal en un espacio digital de acceso público (PEW INTERNET PROJECT DATA MEMOSocial Networking Websites and Teens: An Overview, Enero 3, 2007).

Esta preocupación se ha incrementado ante el dato fehaciente de que los adolescentes que, en su conjunto, se han adaptado con extraordinaria facilidad a las nuevastecnologías de la comunicación, se han introducido también con rapidez en las redes sociales, a las que han convertido en sus dominios casi exclusivos. Algo más de la mitad de los adolescentes que navegan por Internet visitan redes sociales, y muchos de los que en éstas se registran se integran además en grupos interesados por la salud, la mayoría sin control de la fiabilidad de la información aportada. En estos espacios, los adolescentes, con el objetivo de tejer una red de nuevas amistades, exponen públicamente, sin demasiados tapujos, su perfil personal: identidad, edad, género, costumbres sexuales, aficiones de todo tipo y, en definitiva, opiniones sobre lo divino y lo humano.

En coincidencia con esta creciente preocupación acerca de la fiabilidad de la información sobre la salud intercambiada en estos nuevos espacios digitales, un artículo publicado en la revista Archives of Pediatrics and Adolescent Medicinedel mes de Enero del 2009 se propone precisamente evaluar la frecuencia con la que los adolescentes exponen públicamente, en una red social de amplia extensión como es MySpace, un perfil personalun estilo de vida cuyo seguimiento supondría un riesgo para la salud de los otros participantes en la red. Lo llamativo y preocupante de los resultados de la encuesta es que algo más de un 50% de los perfiles personales expuestos contenían información que suponía un riesgo para la salud, relacionada con el consumo de drogas, conducta sexual insegura y violencia.A la vista de estos hallazgos, los autores consideran que son necesarios más estudios que, por una parte, exploren la validez de la información acerca de la salud desplegada en estos espacios digitales frecuentados por adolescentes y, por otra, reflexionen acerca del uso potencial de estas redes sociales para la promoción de una cultura de la salud.

En un editorial de la misma revista, tras dar por hecho que Internet, y sus redes sociales, son “espacios libres” en los que no caben medidas restrictivas para conseguir que la información para la salud sea fiable, se enumeran varias recomendaciones que confluyen, en último término, en una sola: la promoción, en el ámbito de una sociedad concreta, de una cultura de la salud, que debe ser iniciada desde la infancia en la familia y proseguida en la escuela, la universidad y los medios de comunicación.

En esta educación para la salud son puntos clave:
a) El desarrollo de un pensamiento crítico que permita la lectura de la información sobre la salud expuesta online y valore su fiabilidad, teniendo en cuenta la autoridad de la fuente en la que se origina.
b) El aprendizaje de un método que permita navegar, con la mayor seguridad posible, por el espacio digital.
c) Los padres deben enseñar a los hijos a comportarse crítica y éticamente en el espacio virtual (“online”), del mismo modo que tratan de enseñarlos a comportarse así en el espacio real(“offline”).

En definitiva, las redes sociales frecuentadas por los adolescentes que buscan información sobre la salud y sobre el estilo de vida presentan riesgos, pero también beneficiospotenciales, por lo que el reto para los padres, los maestros y los profesionales de salud estaría en encontrar el justo equilibrio entre ambos extremos y diseñar vías imaginativas que permitan el acercamiento al mayor número posible de adolescentes, aprovechando su presencia masiva en las redes sociales, para hacerles llegar allí el mensaje, simple y fiable, de una verdadera cultura de la salud, en la que la nutrición saludable y personalizada la actividad física combinada con el deporte, sean sus pilares.