Niño salta a la comba

Practicar actividad física regular es una medida de prevención contra la enfermedad. Imagen: Thinkstock.

“Mantener un peso corporal apropiado a lo largo de la vida puede ser una de las mejores maneras de protegerse contra el cáncer”
Fondo Mundial de Investigación contra el Cáncer, 2007

En el Día Mundial contra el Cáncer, celebrado el pasado día 4 de Febrero, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en colaboración con la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC), han fijado, como el principal objetivo de este año la lucha contra el sobrepeso y la obesidad infantil, bajo el lema “Los niños de hoy, el mundo de mañana”. La prioridad y urgencia de este objetivo se justifica por haberse llegado a la conclusión de que el exceso de peso en las primeras edades de la vida es un importante factor de riesgo para el desarrollo de un cáncer en la vida adulta.

La OMS, en el habitual mensaje del Día del Cáncer, recuerda, además, que todos los países, sea cual sea el nivel de sus recursos, pueden y deben poner en marcha los cuatro componentes básicos de la lucha contra el cáncer: prevención, detección precoz, diagnóstico y tratamiento y cuidados paliativos.

La lucha contra el cáncer debe comenzar, pues, con la primera secuencia de este largo y difícil camino, que es la prevención, ya que hoy sabemos que más del 30% de los cánceres pueden ser prevenidos si se cumplen las siguientes condiciones en el estilo de vida: no se fuma, se sigue una dieta saludable que procure una nutrición equilibrada, se mantiene una actividad física regular, apropiada a cada edad de la vida, para evitar el sobrepeso (un IMC igual o mayor de 25) y la obesidad (un IMC igual o mayor de 30), y se toman medidas preventivas contra aquellas infecciones crónicas que son las responsables de una quinta parte de todos los cánceres del mundo, como las producidas por el virus del papiloma humano (cáncer de cuello uterino) y el virus de la hepatitis B (cáncer de hígado).

La relación causal entre sobrepeso y obesidad con determinados tipos de cánceres en los adultos ha sido científicamente establecida, aunque, como se escribe en el Informe de la UICC titulado “Los niños de hoy, el mundo de mañana”, no existe una simple respuesta a la pregunta “¿qué puedo comer para evitar el cáncer?”, así como hay pocas respuestas a la pregunta “¿qué alimentos podrían causar cáncer?”. Esto es así porque existen muchos tipos de cáncer y muchos tipos de comidas y bebidas, amén de otros muchos factores que influyen en el riesgo de padecer un cáncer.

Sin embargo, existen pruebas suficientes que ponen de manifiesto una relación progresiva (a mayor peso corporal mayor riesgo de cáncer) entre el exceso de peso (sobrepeso y obesidad) y los cánceres de esófago, estómago, colon y recto, páncreas, mama, riñón y endometrio.

La proporción exacta de esta relación entre el exceso de peso y el riesgo de desarrollar un cáncer varía según el tipo de cáncer. De acuerdo con el Informe del World Cancer Research Fund (WCRF), publicado en el año 2007, titulado Food, nutrition, physical activity and the prevention of cancer: a global perspective (Alimentos, nutrición, actividad física y prevención del cáncer: una perspectiva global), estas proporciones serían las siguientes:
- Una proporción elevada de los cánceres poco frecuentes se asocian con el exceso de peso: un 25% del cáncer renal y un 39% del cáncer de útero (endometrio).
- Una menor proporción de los cánceres más frecuentes se asocian con el exceso de peso: un 11% del cáncer de colon y un 9% del cáncer de mama en la mujer en plena menopausia.

Desde el punto de vista práctico esto quiere decir que, en la prevención del cáncer, tras no fumar, una dieta saludable, en cantidad y calidad, y una vida físicamente activa, son los dos componentes fundamentales de un modo de vivir que reduce el riesgo de desarrollar un cáncer. O sea, que aunque en el riesgo de desarrollar un cáncer intervienen factores genéticos, la mayor parte de este riesgo depende de factores no heredados y, en principio, controlables.

Sin embargo, conviene aclarar que todos estos hechos probados acerca de la relación entre exceso de peso y riesgo de desarrollar un cáncer, lo han sido en la población adulta. No obstante, esta comprobada relación en la vida adulta es muy importante ya para las primeras edades de la vida, si recordamos que alrededor del 70% de los niños y adolescentes que viven con exceso de peso se convertirán en adultos con sobrepeso u obesidad.

Debido a esta preocupante secuencia, los niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad tienen muchas probabilidades de convertirse en adultos obesos, lo que supone, a su vez, para estos adultos, un incremento significativo en el riesgo de padecer determinados tipos de cánceres.

La magnitud de problema se pone de manifiesto si recordamos que en el año 2005 la OMS cifraba en 20 millones el número de menores de 5 años con exceso de peso. Si se amplia la edad hasta los 17 años, la cifra de obesos ascendería hasta los 45 millones y alcanzaría los 155 millones si se incluyen también los que padecen sobrepeso.

A la vista de estas razones, es evidente que prevenir el sobrepeso y la obesidad en las primeras edades de la vida, mediante un estilo de vida saludable, que procure el equilibrio entre el aporte de energía (nutrición) y su gasto (actividad física), tal como proponen para el año 2009, la OMS y la UICC, es prevenir el desarrollo del cáncer en la vida adulta.

Fuentes: OMS y UICC