Emisón de gases nocivos para el medio ambiente

Para mitigar los efectos del cambio climático es necesario el esfuerzo de todos. Imagen: Thinkstock.

El cambio climático es,
potencialmente,
la mayor amenaza
para la salud global
en el siglo XXI.
The Lancet UCL, 2009

Desde que el científico sueco Svante Arrhenius sugiriera, en 1896, que la incesante actividad de los seres humanos sobre la Tierra podría añadir grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, han ido adquiriendoprevalencia mediática una serie de expresiones que han alcanzado la categoría de memes, debido a su masiva, y muchas veces trivial, utilización en los discursos políticos.

He aquí algunas de estas expresiones, ordenadas según la secuencia de los fenómenos naturales:  “efecto invernadero”(greenhouse effect) de la atmósfera cargada de CO2 y otros gases, como consecuencia del atrapamiento de la radiación infrarroja proveniente de la Tierra calentada por la energía solar; aumento progresivo de las “emisiones de gases”, desde la superficie terrestre a la atmósfera, acentuado con la industrialización, en especial del dióxido de carbono (greenhouses gases), con lo que el vital “efecto invernadero” alcanza niveles excesivos; esta situación, asociada a la disminución de la absorción del CO2 por las plantas (biosequestration), ocasionada por la eliminación en masa de bosques (deforestation), conduce al “calentamiento global”de la superficie de la Tierra (global warming) y al “cambio climático” (climate change), con el consiguiente incremento de los desastres naturales, como tormentas, lluvias torrenciales, inundaciones, maremotos y, en el otro extremo, sequías.

La preocupación por las consecuencias adversas de la progresiva transformación del clima planetario, inducida por los seres humanos (calificada de “antropogénica”), ha generado la proliferación de noticias que anuncian sucesivas reuniones internacionales y mundiales, destinadas a encontrar fórmulas apropiadas para mitigar este problema global. En todas ellas la referencia es el Protocolo de Kioto de la ONU sobre el cambio climático, acordado en 1997, y ratificado en febrero del 2005, en el que las naciones firmantes se compromen a reducir, al menos en un 5%, la emisión de gases con efecto invernadero, para el periodo 2008-2012, a partir de los niveles detectados en el año 1990.

La revolución industrial de los países desarrollados se fundamentó, en su día, en el uso masivo de la combustión de fósiles (carbón, petróleo, gas natural) con el fin de obtener la energía necesaria para la transformación de la naturaleza. La asincronía histórica entre la primera revolución industrial y las revoluciones industriales de países ahora en pleno desarrollo económico, de las que es un ejemplo espectacular la expansión económica de la China, ha acentuado, aún más, la emisión de CO2, con la consiguiente repercusión en el calentamiento global. Durante el siglo XXI, la temperatura media de la superficie de la tierra ha sobrepasado el umbral de seguridad establecido en 2ºC por encima de la temperatura terrestre medida en la era preindustrial. Para el año 2090 la previsión es que se producirán incrementos medios de 2-3ºC , que alcanzarán los 4-5ºC en el norte de Canadá.

Si bien en el mundo industrializado (y en las partes más prósperas del mundo en desarrollo) la combustión de la energía fósil ha contribuido a mejorar la salud de sus habitantes, al doblar la longevidad, reducir la pobreza y mejorar la educación y la seguridad, no es menos cierto queel cambio climático, no sólo provoca un grave deterioro del medio ambiente planetario, sino que sus efectos son un grave problema para la salud global.

Dos noticias de la pasada semana han puesto de nuevo en primer plano el grave problema que, para la vida en el planeta Tierra, representa el progresivo cambio climático.

La primera tiene relación con los efectos adversos del cambio climático sobre la salud humana global, de los que se ocupa el extenso Informe THE LANCET UCL publicado el pasado 16 de Mayo en la revista The Lancet bajo el título Managing the health effects of climate change(Control de los efectos del cambio climático sobre la salud).

Según dicho Informe, las mayores amenazas para la salud(directas e indirectas) asociadas con el calentamiento global, ligado al cambio climático, serían las siguientes:

a) Las enfermedades transmitidas por vectores, como los mosquitos, tal como ocurre con la malaria y el dengue, ahora endémicas en las áreas cálidas del planeta, se extenderán a las regiones del norte en las que habrá aumentado la temperatura, mientras que las olas de calorque aparecerán en latitudes septentrionales, hasta ahora inusuales, aumentarán la mortalidad global.

b) El cambio climático aumentará el número de catástrofes ambientales (tormentas, lluvias e inundaciones, olas de calor y sequías crónicas), con sus graves consecuencias para las extensas áreas geográficas afectadas: pérdida de cosechas, escasez de alimentos y malnutrición (inseguridad alimentaria), así como un grave deterioro de las condiciones sanitarias en las poblaciones afectadas.

c) En las nuevas áreas desérticas, la escasez de agua se asociará a un incremento de las infecciones gastrointestinales, agudas y crónicas, con los consiguientes estados de malnutrición.

d) Las migraciones de grandes masas rurales empobrecidas, incrementarán la población urbana marginal en las grandes ciudades, lo que elevará el número de viviendas vulnerables e insalubres, en las que se malvive en condiciones inhumanas.

Toda política global que pretenda mitigar los efectos del cambio climático sobre la salud exige, según el Informe THE LANCET UCL, tres niveles de actuación:

1) Políticas ambientales destinadas a la reducción de laemisión de gases que provocan el excesivo efecto invernadero, así como a incrementar, a través de la reforestación, la biosecuestración vegetal del carbono, con el objetivo de enlentecer el calentamiento global de la Tierra y estabilizar su temperatura.

2) Medidas de salud pública que actúen sobre aquellas consecuencias del cambio climático que condicionan el desarrollo de enfermedades, y que preparen a la población para la adaptación a estos cambios.

3) Políticas sanitarias que potencien los sistemas de salud pública para que puedan afrontar las consecuencias del cambio climático sobre la salud.

La segunda noticia de la pasada semana  anuncia que la nueva administración norteamericana del Presidente Obama asume, por fin, el liderazgo (“Leadership Long Delayed”, New York Times, Editorial, 23 Mayo, 2009) de los esfuerzos por mitigar los efectos del cambio climático al lograr, el pasado 21 de Mayo, que el Congreso de los EE.UU. debatiera y aprobara una nueva legislación, más exigente, sobre elcalentamiento global, con restricciones importantes sobre laemisión de gases a la atmósfera.

La complejidad del problema, incrementada por su carácter global, en un mundo hendido en dos mitades, la de la riqueza, causante de casi todo el cambio climático antropogénico, y la de la pobreza extrema, que sufre masivamente sus consecuencias, hace que la adopción de medidas globales destinadas a mitigar sus causas sea sumamente difícil. Son estas dificultades objetivas las que han conducido, probablemente, a los expertos que firman elInforme THE LANCET UCL, a terminar invocando la socorrida sentencia de Antonio Gramsci para los retos que parecen imposibles: “frente al pesimismo de la razón, el optimismo de la voluntad”.