Blog de Cristóbal Pera

Artículos publicados en noviembre 2009

Bebé arropado por un adulto

La palabra 'cuidado' transmite impresión de cercanía, incluso táctil, al cuerpo humano. Imagen: Thinkstock.

La cultura de la salud
es la cultura del cuerpo,
lo que quiere decir,
de un modo llano,
que es la cultura de su cuidado
.

Cuando se está en la tarea de hacer ver que la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, es el camino a seguir, individual y colectivamente, para vivir una vida saludable, surgen enseguida la palabra cultura y, a su lado, la palabra cuidado. La razón es que la denominada cultura de la salud lo que proclama es la necesidad del cuidado de ese cuerpo, deteriorable, vulnerable y caducable, en el que asienta cada vida humana. Cultura y cuidado van de la mano siempre que se habla de ese anhelado e inestable bienestar, físico, mental y social, que conforma el estado de salud.

“Expertus sum vita esse”.
“Sé por experiencia que es así”.
Plauto

En la escritura de textos científicos acerca de la salud y de la enfermedad se exige, además de la aplicación de la correspondiente metodología, que las fuentes de información citadas sean identificables y accesibles para la comprobación de su fiabilidad por los lectores críticos. El conjunto de las citas, o referencias, se constituye, al final del texto, como el apartado de la bibliografía. Todos los nombres citados tienen, o deben tener, como característica compartida, una experiencia en la cuestión analizada , entendida como “práctica prolongada que proporciona conocimiento o habilidad para hacer algo” (DRAE). En este sentido se les considera, o se postulan, como expertos en la materia a la cual dedican una especial atención, y en cuyo análisis aplican un pensamiento analítico.

Mujer octogenaria

El hecho de llegar a ser octogenario con buenas condiciones de salud tiene su mérito personal. Imagen: Thinkstock.

“Yo elogio aquella vejez
que descansa sobre
los fundamentos de la juventud”

“Conservan los ancianos
sus facultades
mentales
con tal que subsistan en ellos
el interés y la aplicación”

Cicerón. De senectute

Haber cumplido los ochenta años de edad con una vida activa, plena de propósitos y logros, vivida con bienestar físico, mental y social, y, sin embargo, ser presentado públicamente, en primerísimo plano, como un octogenario, pasando por encima de sus capacidades personales, ¿es un intento, por quienes así se comportan, de señalar a la edad como un demérito ante los ojos de los demás, y no como un mérito? La respuesta a esta pregunta depende del color del cristal a cuyo través es mirado el octogenario, simplemente por el hecho de serlo, es decir, de los prejuicios, culturales y circunstanciales, con los que es contemplada su edad en la sociedad en la que vive, en un momento dado.

“La cultura de la salud
es cultura del cuerpo”

Cristóbal Pera.
El cuerpo silencioso.
Ensayos mínimos
sobre la salud.
Triacastela, Madrid, 2009.

La beneficiosa influencia de la cultura de la salud, es decir, del cuidado del propio cuerpo (vulnerable, deteriorable y caduco) en la promoción del bienestar (físico, mental y social) y en la prevención de la enfermedad, ha sido puesta de manifiesto, una vez más, en dos artículos publicados, por autores canadienses y mexicanos, en el Journal of American Medical Association del pasado día 4 de Noviembre, acerca de los factores de riesgos asociados que han condicionado que, en la pandemia de gripe A (H1N1), las formas clínicas más graves, en incluso letales, se hayan observado en adultos jóvenes.

Cartel en el que se anuncia una habitación para alquilar

La pérdida del hogar puede afectar, y mucho, a la salud en la vejez. Imagen: Thinkstock.

Casa, lugar,
habitación, morada:
empieza así
la oscura narración
de los tiempos.

José Ángel Valente.
Tres lecciones de tinieblas.

En el blog del 21 de Marzo del 2007 titulado La casa, vivida como espacio personal, y la vejez saludable, el motivo del semanal ensayo mínimo sobre la salud era la influencia de la casa en la que viven los ancianos sobre su salud. Una reflexión suscitada por un artículo publicado en el British Medical Journal, el que se demostraba que un programa gubernamental aplicado en Nueva Zelanda para la mejora en la protección frente al frío, el viento y la lluvia, de casas de vieja construcción, muy deterioradas, dio como resultado una mejora considerable en el estado de salud de sus habitantes ancianos. Tras las reformas practicadas, las casas habían cumplido la función de “tibio regazo en el mundo” que Gaston Bachelard le asignara en su libro La poétique de l´espace (PUF, 1957).

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