Mujer discapacitada trabajando

La no discriminación es uno de los principios básicos que deben tener en cuenta todos los estados. Imagen: Thinkstock.

La pobreza
es causa y efecto
de las discapacidades.
World Report on Disability
And Rehabilitation. 2008.

El pasado 28 de Noviembre, la revista The Lancet publicaba una serie de artículos dedicados a los problemas que plantean las personas discapacitadas, como anticipo delDía Mundial de la Discapacidad 2009, celebrado el día 3 de este mes de Diciembre.

El Diccionario de la Real Academia Española define comodiscapacitado discapacitada a “la persona que tiene impedida o entorpecida alguna de las actividades cotidianas consideradas normales, por alteración de sus funciones intelectuales o físicas”. En el mismo artículo, este diccionario nos hace ver textualmente que la palabra discapacitado es “un calco del inglés disabled“.

A su vez, el Oxford Dictionary online define disabled como “el término estándar para designar a las personas condiscapacidades (“disabilities”) físicas o mentales, y debe ser utilizado en lugar fuera de uso, a veces ofensivos, como “cripple”, traducible al castellano como lisiado (“que tiene alguna lesión permanente, especialmente en las extremidades”. DRAE), impedido (“que no puede usar alguno o algunos de sus miembros”, DRAE), tullido (“que ha perdido el movimiento del cuerpo o de alguno de sus miembros”, DRAE), inválido (“que adolece de un defecto físico o mental, ya sea congénito, ya adquirido, que le impide o dificulta alguna de sus actividades”, DRAE) minusválido (“dicho de una persona incapacitada, por lesión congénita o adquirida, para ciertos trabajos, movimientos, deportes”, DRAE). “Disability” se define, a su vez, en el mismo diccionario, como “una condición física o mental que limita los movimientos, los sentidos o las actividades de una persona” y, también, como una desventaja (“handicap”).

La Organización Mundial de la Salud define la discapacidadcomo “la pérdida de la capacidad funcional secundaria, con deficiencia en un órgano o función, que trae como consecuencia una minusvalía en el funcionamiento intelectual y en la capacidad para afrontar las demandas cotidianas del entorno social”.

El World Report on Disability and Rehabilitation 2008, producido bajo los auspicios de la OMS y el Banco Mundial, en uno de sus mensajes claves, asegura que “la discapacidad es difícil de definir, variada, multifactorial, con solapamientos entre los diversos tipos, y muy compleja”.

Según la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) una discapacidad es “toda restricción o ausencia (debida a una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser humano.”

La clasificación CIF se fundamenta en la distinción de tres campos básicos en la persona discapacitada : El cuerpo, y dentro de este apartado , funciónestructura, en las que asienta la deficiencia, actividades y participación, y factores ambientales. Todas las discapacidades, basadas en deficiencias en la estructura de órganos y sus funciones (desde el sistema nervioso al aparato locomotor) quedan incluidas en esta amplia clasificación.

El carácter global de los problemas sociales, conceptuales y prácticos, que plantean las discapacidades, se hace patente en los siguientes datos: 650 millones de personas, lo que supone aproximadamente un 10% de la población mundial, viven con una discapacidad, de las cuales casi un 80% viven en países pobres, en vías, más o menos avanzadas, de desarrollo, en los cuales se les niegan sus derechos al trabajo y a la salud, y en los que la mayoría de las iniciativas para el desarrollo económico, ignoran, en su planificación, las necesidades de las personas discapacitadas.

En España, 3,85 millones de personas manifiestan tenerdiscapacidad, lo que supone el 8,5% de la población española (Encuesta de discapacidadMinisterio de Sanidad y Política Social, noviembre 2009). Dado que en el año 1999, el 9% de la población española manifestaba tener discapacidad, se ha producido una reducción del 0,5%. En la encuesta española los principales grupos de discapacidad son:
- problemas de movilidad (67,2%),
- dificultades en la vida doméstica (55,3%) y
- dificultades para el cuidado personal (48,4%).
Una deficiencia del aparato locomotor (39,2%) es la causa más frecuente de discapacidad. Un dato importante, desde el punto de vista social, de esta encuesta: de los 3,85 millones de personas con discapacidad 1,48 millones se encuentran en edad laboral, y de éstos trabaja el 28,3%.

Lo interesante del planteamiento dominante en las páginas dedicadas a las discapacidades por The Lancet es que se presta especial atención a las complejas interrelaciones de lasdiscapacidades con el entorno físico, económico, y social en el que viven las personas que las sufren. La pobreza es causa y efecto de las discapacidades, subrayaba el World Report on Disability And Rehabilitation. 2008; por ejemplo, la pobreza endémica en los países con menor renta per cápitapuede causar discapacidades a través de la malnutrición crónica y de las condiciones insaludables de vida y de trabajo, del mismo modo que las discapacidades puedengenerar pobreza extrema en quienes las padecen, al ser estas personas excluidas de la educación y de la actividad laboral.

En la encuesta española, más de 2,5 millones de personas discapacitadas reciben ayuda técnica o personal con un nivel de satisfacción “superior” al 60%, que es valorado, por elMinisterio de Sanidad y Política social, como aceptable.

Frente al denominado modelo médico en la visión de las discapacidades, que pone el acento en el déficit físico o mental, el modelo social , por el que se inclina abiertamenteThe Lancet, se preocupa de las barreras y los prejuicios que excluyen a las personas discapacitadas de la mayoría de las posiciones rentables en la sociedad en la que viven, con una evidente discriminación laboral, así como de las dificultades que sufren, en los países en vías de desarrollo, para acceder a una apropiada asistencia médica. Según los análisis deThe Lancet, ese difícil acceso de los discapacitados a una asistencia sanitaria apropiada, sería provocado por la actitud de muchos profesionales de la salud, lo que propiciaría su discriminación social e, incluso, su estigmatización. Una actitud desde luego injusta, ya que muchas personas con discapacidades pueden vivir una vida saludable y, cuando desean consultar a un médico, lo hacen por problemas no relacionados con su discapacidad.

En la citada encuesta española, 9 de cada 10 personas declaran no sentirse discriminadas con motivo de su discapacidad. Solo el 1,2% dice sufrir discriminación constantemente, y ésta se produce, principalmente, en las relaciones sociales.

En la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidades, celebrada en el mes de Mayo del 2008 (cuyo propósito era promover, proteger y asegurar que todas las personas con discapacidades disfrutaran de todos los derechos humanos y de las libertades fundamentales), se elaboró una serie de principios básicos, que deberían tener en cuenta todos los estados:
- respeto a la dignidad humana,
- no discriminación,
- participación completa en la sociedad,
- inclusión social,
- igualdad de oportunidades y accesibilidad, lo que implica también, aparte de la accesibilidad física en la ciudad y en el domicilio,
- igualdad de oportunidades en el acceso a la asistencia sanitaria, a la rehabilitación y a la movilidad personal.

La Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) adopta el modelo social a todos sus niveles: localización de las deficiencias corporales, limitaciones que causan en la actividad de la persona discapacitada, y restricciones y barreras a su participación en el entorno, tanto físico como social.

Por último, en lo tocante a la discapacidad intelectual, me gustaría subrayar que el psiquiatra Luis Salvador-Carulla, de la Universidad de Cádiz, en una interesante aportación al número especial de The Lancet, sostiene que estadiscapacidad (antiguo “retraso mental”) no debería se considerada ni como una enfermedad ni como unadiscapacidad, sino como un síndrome en el que se agrupan otros síndromes, de modo similar a lo que ocurre con lademencia. En esta agrupación sindrómica, muy heterogénea, se incluirían las deficiencias mentales consecutivas a causas genéticas, nutricionales, infecciosas, metabólicas o neurotóxicas. Este síndrome se caracterizaría, en último término, por un déficit de la función cognitiva, preexistente a la etapa de la vida en la que se adquieren las habilidades necesarias para el vivir de cada día, a través del aprendizaje, lo que supondría una grave interferencia en el desarrollo cognitivo de la persona discapacitada.

Lo que parece claro es que, en una sociedad en la que domine la cultura de la salud frente a la cultura de la enfermedad, el número de personas discapacitadasdisminuiría, y las que ya lo fueran serían mejor cuidadas, para vivir con el mayor bienestar posible.