Pareja jugando a tenis

Llevar un estilo de vida saludable es básico para disfrutar de una vejez plena. Imagen: Thinkstock.

En pleno siglo XXI es necesario apostar
por vivir una vejez saludable y activa,
una v
ejez en la que,
con todas sus limitaciones,
se integren el bienestar físico
con el mental y
el social.

Cristóbal Pera, El cuerpo silencioso, 2009

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que integra a 30 naciones, desde Japón a Turquía, entre ellos España, acaba de publicar, el pasado 8 de Diciembre, un amplio Informe (Health at a Glance, 2009, OECD) con una serie de indicadores epidemiológicos que permiten obtener una visión panorámica del estado de saludpromedio de los países integrados en la organización, así como de los correspondientes a cada uno de sus miembros.

El Informe consta de 7 capítulos:
-Estado de salud;
-Determinantes de salud no médicos;
-Personal sanitario;
-Utilización de servicios y actitud;
-Calidad de la atención médica;
Acceso a la atención médica, y
-Gasto sanitario.

En la lectura de los dos primeros capítulos del Informe, llama la atención que, mientras ha aumentado en la OCDE laesperanza de vida al nacer, se mantiene la prevalencia deenfermedades crónicas como la enfermedad cardiovascular, e incluso se incrementan llamativamente la obesidad y ladiabetesEsta combinación, de persistir, no augura nada bueno para la calidad de vida de una vejez prolongada.

Según el Informe de la OCDE, la esperanza de vida al nacer-definida como el promedio del número de años que se espera que viva un recién nacido, si se mantienen las tendencias actuales de mortalidad– se ha incrementado, desde 1960 a 2007, en unos 10 años, hasta alcanzar una media de 79,1 años, lo que refleja un fuerte descenso de la mortalidad global.

España, con una esperanza de vida al nacer de 81 años (77,8 años en los hombres y 84,3 en las mujeres) ocupa el sexto lugar (más de 2 años por encima de la media de la OCDE), detrás de Japón (82,6), Suiza (81,9), Australia (81,4), Italia (81,4) e Islandia (81,2). La República eslovaca, Hungría y Turquía se encuentran en los tres últimos lugares en cuanto a la esperanza de vida al nacer, con 74,3, 73,3 y 73,2 años, respectivamente.

La esperanza de vida al cumplir los 65 años se mantiene en la OCDE en una cifra media de 20 años más de vida para las mujeres y casi 17 años para los hombres. La esperanza de vida al cumplir los 80 años aumenta lentamente, desde el año 1970, hasta alcanzar 9 años más de vida en las mujeres y cerca de 7 años más en los hombres.

Sin embargo, mientras que aumenta la esperanza de vida al nacer, lo que significa una vejez más larga por delante (en este acentuado incremento interviene el fuerte descenso de la mortalidad infantil en los países de la OCDE, asociado con las mejoras sociales y económicas, y los cuidados de la salud) otros factores que influyen negativamente en el estado de salud, como son las enfermedades crónicas, se mantienen o, lo que es peor, se incrementan.

Así, por ejemplo, aunque disminuye la mortalidad porenfermedades cardiovasculares (muy relacionadas con la dieta inapropiada y la inactividad física), éstas siguen siendo la principal causa de mortalidad en los países de la OCDE, hasta el punto de causar el 36% de todas las muertes en el año 2007.

De estas muertes por enfermedad cardiovascular, laenfermedad coronaria y el ictus cerebral son responsables de casi los dos tercios. Según los datos de Salud OCDE 2009, Eslovaquia y Hungría son los países que presentan las cifras de mortalidad más elevadas por cardiopatía isquémica, mientras que España, junto con Francia, Portugal e Italia, tienen las cifras más bajas, probablemente relacionadas con el predominio de la dieta mediterránea.

El cáncer es la segunda causa de mortalidad en los países de la OCDE, con un 27% de promedio, mientras que en España el porcentaje es algo menor que ese promedio en las mujeres, y ligeramente más elevado en los hombres.

Pero lo más preocupante es que las tasas de obesidad han aumentado en los países de la OCDE con una media del 15,4%, y con variaciones extremas entre Japón (3,4%) y Estados Unidos (34,5%). El índice de obesidad en Españatambién ha aumentado desde el 6,8% en 1987, hasta el 14,9% en el 2006.

El carácter negativo del incremento de la obesidad estriba, como subraya el Informe de la OCDE, en que “el tiempo transcurrido entre la aparición de la obesidad y el aumento de las enfermedades crónicas, como la diabetes, sugiere que este aumento de la obesidad, detectado en la mayoría de los países de la OCDE, tendrá consecuencias importantes sobre la futura incidencia de problemas de la salud”.

Lo que parece claro es que la expectativa de vivir, de manera saludable, una vejez progresivamente más larga, se esfumará, en los casos en los que el estilo de vida seguido durante los años de la juventud y la madurez haya condicionado el desarrollo de obesidaddiabetes y otras enfermedades crónicas. Sólo una apuesta por vivir con un estilo de vida en el que se promueva la saludse prevenga la enfermedadpodría evitar la indeseable conjunción (mayor esperanza de vida y más enfermedades crónicas) detectada en el Informede OCDE.

Una vez más, se demuestra la validez de la lúcida sentencia “no se trata de añadir años a la vida, si no vida a los años”, una recomendación que pone los puntos sobre las íes a la ilusión que pueda producir, en primera instancia, tener noticia del progresivo incremento de la esperanza de vida en los países desarrollados.