Medicine litheracy

Cartel de la campaña del North Carolina Institute of Medicine.

El tan esperado Sistema universal de
Salud de los EEUU será accesible para
todos, pero no será entendido por todos.

Editorial. The Lancet, diciembre, 19-26,2009

La prestigiosa revista médica The Lancet publica, en su número del pasado mes de diciembre, un breve editorial titulado “The health illiteracy problem in USA”, literalmente “el problema del analfabetismo en salud en los EEUU”, que podría traducirse libremente como “el problema de la ignorancia que sobre la salud existe en los EEUU”. El texto del editorial es una reflexión acerca de esta ignorancia, calificada como epidemia silenciosa, que afecta casi a la mitad de los adultos norteamericanos. Una reflexión basada en tres informes sobre los programas para educar a los ciudadanos en el lenguaje de la salud, incluidos bajo la expresión genérica Health Literacy (“alfabetización en la salud”): el informe del Institute of Medicine (IOM) sobre Health Literacy (2004), el informe de la European Patient´s Forum´s Spring Conference on Health Literacy (Bruselas, 2008), y los datos preliminares del European health literacy survey, coordinado por la Universidad de Maastricht (en el que participa, entre otras instituciones, la Fundació Biblioteca Josep Laporte, de Barcelona), cuyo objetivo es medir el grado de “alfabetización en la salud” en los ciudadanos de la Unión Europea, que pretende estar listo para el año 2011.

Mientras que son varias las definiciones que se han propuesto para la Health illiteracy, en este editorial se describe el analfabetismo en temas de salud como “la incapacidad de una persona para comprender y utilizar la información médica, oral o escrita, que llega a afectar a su posibilidad de acceder y utilizar los sistemas de salud”.

Por el contrario, la Health literacy (alfabetización en la salud) sería el resultado de una programada educación de los ciudadanos sobre temas relacionados con la salud (Health -related literacy) que les permita entender la información sobre la salud, escrita u oral, de modo especial la que circula en el espacio digital. Es esta educación la que hará posible que el ciudadano establezca, cuando le sea necesario, una comunicación fluida y clara con los diversos componentes del sistema de salud, a través de un lenguaje llano, alejado de la jerga profesional.

Según el editorial de The Lancet, la ignorancia en lo que a la salud se refiere (Health illiteracy) incrementa la desigualdad de los ciudadanos ante el cuidado de la salud, ya que aquellos en los que su estado de salud y, en consecuencia, su esperanza de vida, se encuentran bajo mínimos – como por ejemplo, los ancianos, los pobres y las minorías- son los que tienen más dificultades en saber qué hacer cuando no se encuentran bien, en donde buscar información fiable relacionada con la salud y en comunicarse con los proveedores de servicios de salud.

¿Qué diferencias conceptuales existen entre la Alfabetización en la salud (“Health literacy”) y la Cultura de la salud (“Health culture”)?

En mi opinión, mientras que la Health literacy implica haber sido educado a un nivel suficiente como para entender la información sobre la salud, y para comunicarse con aquellos servicios que cuidan la salud, la Cultura de la salud es un concepto mucho más amplio, en el que cabe incluir a la Health Literacy. Porque la cultura de la salud tiene como objetivo programático no tan sólo entender la información sobre la salud, sino que propone una visión más amplia y comprehensiva y realista de lo que la salud sea -en un ser humano intrínsecamente vulnerable, deteriorable y caduco- así como de la importancia de promoverla y de prevenir la enfermedad, para lograr vivir con el mayor bienestar posible -físico, mental y social- a lo largo de las edades de la vida.

Desde esta perspectiva, hemos definido la cultura de la salud como “el conjunto de ideas, modos de vida, hábitos y comportamientos del ser humano en relación con la salud de su propio cuerpo, a la vez que como una serie de recomendaciones acerca del estilo de vida que mejor contribuya a mantener la salud y el bienestar del cuerpo”. (Por una cultura de la salud, El País, 13 de septiembre de 2008). Una cultura que exige asumir la caducidad del cuerpo y hacer lo posible para hacer más lento su deterioro biológico y no añadirle deterioros adicionales e intempestivos, provocados por su abuso o desuso.

Sin embargo, los límites entre ambos conceptos y los correspondientes programas de aplicación, en ocasiones, pueden ser algo imprecisos. Así, Richard H. Carmona, US Surgeon General del Departamento de Salud y Servicios Humanos, en Washington, DC, en el prólogo de un número especial del Journal of General Internal Medicine (2006: 21:803), dedicado a la Health Literacy, y bajo el título “Health Literacy: A National Priority”, se acerca bastante a la cultura de la salud , cuando escribe, recordando su infancia en Harlem , NY. : “En mi barrio mucha gente no comprendía la importancia de la prevención primaria, mediante la dieta saludable y el ejercicio físico. Sin un conocimiento de lo que salud significa, no seremos capaces de responder a problemas de la salud como la obesidad, la diabetes, la enfermedad cardiovascular y el cáncer”. Y añadía: “La educación de los pacientes en lo que la salud significa, contribuye a cerrar la brecha de comunicación entre los pacientes y los médicos”.

Desde la perspectiva de la cultura de la salud, “una educación para la salud, para ser transmitida a todos los espacios accesibles de la sociedad, mediante palabras claves y breves discursos, en los que prime la fiabilidad y la accesibilidad, aprovechando las modernas tecnologías de la información, exige, como paso previo, una preparación adecuada de los ciudadanos que vayan a ser receptores potenciales de estos mensajes, para que sean capaces de encontrar, comprender, evaluar y comunicar información que sirva para promover, mantener y mejorar su salud, en entornos diversos, a lo largo de su vida” (Pera, C. La cultura de la salud, en El cuerpo silencioso. Ensayos mínimos sobre la salud. Ed. Triacastela, 2009). Es precisamente este paso previo dedicado a una educación básica para entender lo que se dice cuando se habla de salud (la health literacy), el que permitiría llegar a comprender y a vivir con un estilo de vida saludable, impregnado de los principios de una verdadera cultura de la salud.

¡Feliz Año 2010!