Los nueve aminoácidos esenciales son aquellos que el organismo vivo es incapaz de sintetizar, por lo que debe recibirlos en la dieta. Thinkstock

An amino acid is the building block or monomer from which the protein molecule is contructed.

Peter Medawar. Aristotle to Zoos. A Philosophical Dictionary of Biology, 1984

Ha sido demostrado experimentalmente, de manera suficiente y en muchas especies de seres vivos, desde las muy simples, como el gusano Caenorhabditis elegans y la mosca Drosophila melanogaster, modelos imprescindibles en la biología experimental, hasta las más complejas, como ratones y ratas y, muy recientemente, en el mono Macacus Rhesus (www.sciencemag.org/10 de julio 2009), que la restricción de la dieta, sin llegar a la malnutrición, alarga la vida, a expensas de reducir la fecundidad.

Para explicar este hecho biológico se ha asumido hasta ahora que, en épocas de penuria de alimentos en la naturaleza, el metabolismo de los seres vivos da prioridad a la supervivencia sobre la fertilidad. Este objetivo se cumpliría a través de un mecanismo adaptativo que desviaría los escasos nutrientes disponibles al mantenimiento del la vida del cuerpo del animal (supervivencia), a costa de una reducción de los nutrientes necesarios para que el sistema de la reproducción funcione (fecundidad). La vida persistiría gracias al sacrificio de la capacidad reproductiva.

En un artículo publicado el pasado mes de diciembre en Nature, Richard C. Grandison y colaboradores, del Institute of Healthy Ageing, Department of Genetics Evolution and Environment, University College de Londres, titulado “Amino-acid imbalance explains extension of lifespan by dietary restriction in Drosophila”, no aceptan la explicación tradicional, ya que, si fuera cierta, la longevidad conseguida mediante la restricción de la dieta, y la elevada fecundidad, obtenida con una dieta completa, serían mutuamente excluyentes, al competir por los mismos nutrientes. ¿Lo son o no lo son?

Para demostrar la tesis de que longevidad y fecundidad no son excluyentes, los investigadores británicos se proponen identificar, en la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) como modelo experimental, alimentada con una dieta restringida, cuáles son los nutrientes responsables del alargamiento de la vida y de la reducción de la fecundidad.

El interesante hallazgo de sus bien diseñados experimentos ha sido que, cuando se añaden los nueve aminoácidos esenciales (que son aquellos que el organismo vivo es incapaz de sintetizar, por lo que debe recibirlos en la dieta que ingiere) a las moscas alimentadas con una dieta restringida, se observa un incremento de la fecundidad mientras que disminuye la longevidad, unos efectos similares a los que ocurren cuando ingieren la dieta completa, un efecto que no se produce si se añaden otro tipo de nutrientes.

Pero lo más sorprendente fue que de los 9 aminoácidos esenciales, si se añade únicamente el aminoácido metionina, éste se basta para aumentar la fecundidad (como lo hace la dieta completa), pero sin reducir la longevidad, conseguida con la dieta restringida. En estas condiciones experimentales, ambos hechos biológicos –longevidad y fecundidad- no son excluyentes.

A la vista de estos resultados, no sería la recolocación de los escasos nutrientes disponibles, desde la función reproductiva a la supervivencia somática, la explicación apropiada de la respuesta de diversos organismos vivos a la restricción de la dieta, sino los desequilibrios entre los aminoácidos presentes en las dietas: un desequilibrio en la dieta completa acortaría la vida, mientras que otro tipo de desequilibrio en la dieta restringida reduciría la fecundidad.

Con estos hallazgos queda abierta la vía para que, en otros organismos, incluidos los seres humanos, pueda ser posible compaginar los beneficios de una longevidad con calidad de vida, proporcionados por una dieta restringida, con el mantenimiento de la fertilidad, a través de un apropiado equilibrio de los aminoácidos esenciales presentes en dicha dieta.

Entre estos aminoácidos, la metionina -que se encuentra en abundancia en el pescado, la carne, los productos lácteos, el germen de trigo y las semillas de sésamo, y que es “esencial” para la formación de todas las proteínas- parece ser el gran protagonista: a) Con la dieta restringida, la adición únicamente de metionina recupera la fecundidad, sin reducir la conseguida longevidad; b) Con la dieta completa, la reducción de la longevidad sería debida a la interacción de la metionina con otros aminoácidos.

Conseguir un equilibrio entre los aminoácidos incluidos en la dieta restringida, la que favorece la longevidad y, en último término, de las proteínas que los contienen -junto con una disciplinada actividad física- sería aún más importante que la simple reducción de calorías, para vivir una vejez larga y saludable.