Vino tinto

El resveratrol puede extraerse del hollejo de la uva y también se halla en el vino tinto.

Un trago a tiempo,
Uh brindis por la salud

Editorial. The American Journal
of Clinical Nutrition
, junio de 2010

Esta es la curiosa conclusión, expresada en el título de este post con lenguaje llano, de un estudio experimental, realizado en la universidad germana de Ulm y publicado en The American Journal of Clinical Nutrition el mes de junio, cuyo objetivo era comprobar los efectos del resveratrol (RSV) una sustancia natural que se encuentra en una concentración relativamente elevada en el vino tinto, sobre la biología del adipocito, la célula específica del tejido adiposo o graso. Un tejido graso cuyos depósitos cumplen, en su conjunto, variadas y complejas funciones: aislamiento térmico y modelación de la geografía corporal, depósito de energía y, mediante la actividad del adipocito, producción de factores de crecimiento que estimulan la proliferación y diferenciación de los pre-adipocitos y de hormonas (adipoquinas) que, como la leptina, regulan el apetito a través del sistema nervioso central.

El adipocito, a primera vista una sencilla célula repleta de grasa, con un núcleo desplazado a su periferia, es, en realidad, una célula que cumple importantes actividades biológicas, como son el acumulo en su interior del exceso de energía aportada al organismo, en forma de lípidos (triglicéridos), así como una llamativa capacidad para multiplicar su tamaño, casi mil veces, según las necesidades metabólicas del organismo (The Adipocyte: A Multifunctional Cell, en Nobel Foundation Symposia, Thorskogsslott, Göteborg, Sweden, 2006).

Llevado al plano de una vida cotidiana que pretenda mantener un índice de la masa corporal que sea saludable, podemos adelantar que “el malestar de los adipocitos ante el vino tinto” se debe a que este vino, gracias a su riqueza en RSV, frena “in vitro” la proliferación de las células adiposas, con lo que se reduciría la producción de grasa corporal (lipogénesis), cuyo acumulo sin límites conduce a la obesidad. En este sentido, conviene recordar que el tamaño del tejido adiposo corporal viene determinado por el volumen y el número de sus adipocitos.

El RSV es un polifenol que se puede extraer de diversas plantas y, concretamente, del hollejo de la uva, sobre todo de la negra, del cual ya eran conocidas sus beneficiosas propiedades anti-cancerosas, anti-inflamatorias y cardioprotectoras, en este caso por su acción moderadora sobre el metabolismo de los lípidos y sobre la agregación de las plaquetas (Shazib Pervaiz. Resveratrol: from grapevines to mammalian biology The FASEB Journal. 2003;17:1975-1985). También se había detectado, en modelos experimentales, que el resveratrol mimetiza el retraso del envejecimiento que se puede conseguir mediante la restricción de calorías en la dieta.

Los resultados obtenidos en la Universidad de Ulm demuestran que el RSV inhibe no tan solo la proliferación de los pre-adipocitos, sino también la diferenciación de los adipocitos, por lo que, al disminuir su número, la formación de nueva grasa (lipogénesis) queda inhibida.

Desde el punto de vista práctico estos datos sugieren que el resveratrol del vino tinto puede influir significativamente sobre la masa y la función del tejido adiposo, una influencia que abre nuevas perspectivas a la posibilidad de frenar la creciente epidemia en el siglo XXI de la obesidad y de sus enfermedades asociadas, como son la enfermedad cardiovascular y la diabetes tipo 2.

En esta “sociedad hipercalórica y obesa”, en la que la proliferación excesiva de los adipocitos los ha convertido en protagonistas, y en frecuente objetivo de demolición quirúrgica (liposucción), deben ser bienvenidos todos aquellos conocimientos biológicos que permitan controlarlos con moderación y naturalidad.