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Las células madres embrionarias proceden de embriones humanos. Imagen: Thinkstock.

In my beginning is my end
T.S. Eliot, Four Quartets. East Coker

Los retos políticos del Presidente Obama, tanto los asumidos en su toma de posesión como los incidentales, incluyen graves problemas a nivel planetario: guerras en Irak y Afganistán, crisis nuclear con Irán, guerra antiterrorista, sin límites territoriales claros, con Al Qaeda y el desastre ambiental en el golfo de México, provocado por la continua y masiva fuga de petróleo.

Pero el pasado 23 de agosto la extensión de los ámbitos donde se desarrollan sus retos políticos se redujo súbitamente al nivel celular, aunque no la importancia del problema suscitado, en este caso sociopolítico. El juez Royce C. Lamberth, de la corte federal del distrito de Columbia, bloqueó, mediante un “incidente cautelar”, una orden ejecutiva del Presidente Obama, dictada en 2009, por la que había autorizado la aplicación de fondos federales para la investigación con células madres derivadas de embriones humanos (Gardiner Harris, “U.S. Judge Rules Against Obama’s Stem Cell Policy”, New York Times, 23 de agosto, 2010).

Las células madres embrionarias, como su nombre indica, proceden de embriones humanos, para cuya obtención es necesario que sean destruidos. La mayoría derivan de embriones que se desarrollan a partir de óvulos que han sido fertilizados in vitro en clínicas apropiadas; son los sobrantes que, en todo caso, serían destruidos, los donados para la investigación científica, con el consentimiento informado de sus donantes.

El argumento legal aplicado por el juez Lamberth para suspender, de manera cautelar, la orden ejecutiva de Obama, ha sido que violaba la prohibición de utilizar dinero federal para destruir embriones, explícita en la enmienda conocida como Dickey-Vicker, introducida en un ley del Congreso (Bañanced Budget Downpayment Act, 1996).

En su escrito, el juez Lamberth recuerda brevemente que de las células madres (Stem cell), unas “células dotadas potencialmente de la capacidad de curar algunas enfermedades”, existen en la actualidad tres tipos: a) Células madres adultas (ASCs); b) Células madres pluripotentes inducidas (IPSCs); c) Células madres embrionarias (ESCs).

Completando la cita del ya famoso juez, podemos decir que los tres tipos de células madres, disponibles para la investigación, poseen las siguientes características:

Las células madres adultas (ASCs) se encuentran en los tejidos del cuerpo humano, dispersas y ocultas entre las células ya especializadas de cada tejido, así como en el cordón umbilical y en la sangre periférica.

Las células madres pluripotentes inducidas (IPSCs), descubiertas en el año 2007, se generan mediante la reprogramación genética de células adultas que ya han sido diferenciadas en células de un tejido específico, como la piel. Después de ser reprogramadas, las IPSCs pueden desarrollarse en cualquier tipo específico de célula.

Las células madres embrionarias (ESCs) proceden de los embriones desarrollados a partir de óvulos fecundados in vitro. Pueden desarrollarse y convertirse en cualquier tipo de célula especifica del cuerpo humano. En este sentido son células multipotenciales.

El juez federal admite, en el texto de su “incidente cautelar”, que cada uno de los tres tipos de célula madre posee sus capacidades y limitaciones para la investigación, por lo que “mientras muchos científicos sostienen que cada investigación debe ser realizada con el tipo de célula madre más apropiada, entre ellas las embrionarias, otros opinan que sólo deben ser utilizadas las células madres adultas (ASCs) y las células madres inducidas (IPSCs), con el argumento de que la investigación con las células madres embrionarias no ha producido hasta ahora resultados positivos y su uso es éticamente discutible. De este grupo de investigadores, y de algunas asociaciones cristianas y conservadoras, ha surgido la demanda.

Contradiciendo el argumento del juez Lamberth, acerca de la escasa rentabilidad científica de las células madres embrionarias, Juan Carlos Izpisúa, investigador con células madres en el Instituto Salk de California y en el Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona afirma que existen “líneas avanzadas de conversión de las células madres embrionarias en células del corazón (cardiomiocitos) y progresos notables con la diabetes”. Por otra parte, el investigador español “ve la decisión del juez como un estorbo transitorio, más relacionado con las próximas elecciones que con la ciencia o la ética” (EL PAÍS.com. “Nadie puede estar en contra de curar”, 26 de agosto, 2010).

Rudolf Jaenich, profesor de Biología del MIT (Massachussets Institute of Technology), con una línea de investigación en células madres embrionarias, considera que para conocer si las células madres inducidas son similares a las células madres embrionarias será necesario disponer en los laboratorios, durante un cierto tiempo, de estás últimas. Después, es posible que no sean necesarias (Gina Kolata, “Stem Cell Biology and Its Complications”, New York Times, 24 de agosto, 2010).