epigenética

El campo de la epigenética, confuso durante siglos, se está consolidando en las últimas décadas.

“Epigenetics is a bridge between
genotype and phenotype”

Cell, febrero 2007

Así como con la palabra genotipo se define al conjunto de los genes de un individuo, unidades básicas de la transmisible información genética, con el término fenotipo se hace referencia a las características observables de un individuo que son el resultado de las interacciones entre los genes que este posee –su genotipo- y el medio ambiente. Sin embargo, poco a poco parece evidente que, además de los genes, como protagonistas fundamentales de la transmisión genética, existe otra vía minoritaria de transmisión intergeneracional, no genética, denominada epigenética.

Un trabajo experimental publicado en la revista www.nature.com, bajo el título Chronic high-fat diet in fathers programs β-cell dysfunction in female rat Offspring (“La alimentación crónica de [ratas] padres con una dieta muy rica en grasa programa una disfunción de las células β [pancreáticas] en sus crías hembras”) ha sido comentado la pasada semana, tanto en su metodología como en sus resultados, por la redacción de noscuidamos.com.

Entre otros interesantes hallazgos, que atañen a los mecanismos biológicos de la herencia, básicamente ligados a la información aportada por el ADN contenido en los genes, es decir, a la genética, llama la atención la aparición en el texto de una palabra de uso muy poco frecuente (en biología) como es epigenética, definida, al final del resumen del artículo citado, como “la transmisión intergeneracional, no-genética, desde padres alimentados con dietas ricas en grasa a sus hijas, de las secuelas metabólicas de esta mala alimentación” .

El grupo investigador, trabajando en las universidades australianas de New South Wales y Adelaide, concluye que, hasta lo que ellos conocen, ésta es la primera demostración directa, en mamíferos, de que la exposición paternal al medio ambiente, en este caso al consumo de una dieta crónica con un contenido elevado en grasas, puede inducir la transmisión intergeneracional a sus criaturas hembras de un trastorno de la homeostasis entre glucosa e insulina, que condicione una diabetes. Esta transmisión se basaría en ciertas modificaciones epigenéticas, cuyas implicaciones funcionales han de ser aclaradas.


Pese a que la investigación se ha llevado a cabo en ratas, sus resultados abren una nueva puerta para estudiar la influencia de los factores no genéticos a la hora de la concepción. “Pensamos que éste es uno de los primeros hallazgos en mamíferos que muestra cómo las secuelas metabólicas de una dieta con exceso de grasa que ocurren en el organismo de los padres pueden pasar a sus hijos”, opina Margaret J. Morris, que ha dirigido la investigación.


Pero, ¿qué se entiende por epigenética en nuestro tiempo? Si epigénesis es palabra de origen muy antiguo, utilizada por Aristóteles en su libro Investigación sobre los animales (Editorial Gredos, 1992), con el significado literal de “incremento después del nacimiento” o “producto después del nacimiento” (me ilustra el profesor Emilio Lledó), la epigenética (epigenetics) es palabra moderna, puesta en circulación por el biólogo y humanista inglés Conrad Waddington en 1942, junto con el término epigenotipo.

Así como la genética es la parte de la biología que se ocupa de la transmisión y el procesamiento de la información contenida en las secuencias del ADN de los genes que habitan en los cromosomas, la epigenética es la rama de la biología que trata de la integración de la información genética que contienen los genes con la información procedente de otras fuentes no génicas. Lo cierto es que el campo de la epigenética, terreno confuso durante siglos, se está consolidando en las últimas décadas, sobrepasando una larga etapa histórica de gran imprecisión en su definición y en sus objetivos.

Todavía en 1984, Peter B. Medawar, Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1960, en su libro Aristotle to Zoos, A Philosophical Dictionary of Biology, escribía acerca de la epigénesis : “el uso moderno de la palabra ‘epigénesis’ se refiere a todos los procesos que intervienen en la implementación de las instrucciones genéticas contenidas en el óvulo fertilizado”. Y terminaba diciendo: “la genética propone y la epigenética dispone”.
En nuestros días, la epigenética puede ser definida de manera más precisa, como el estudio de cualquier modificación potencialmente estable en la expresión de un gen y del fenotipo celular correspondiente, producido como consecuencia de interacciones con la cromatina (que es el resultado de la conjunción de los genes con las proteínas conocidas como histonas), y que puede pasar de una generación a otra sin que ocurra cambio alguno en la secuencia del ADN del gen correspondiente. La epigenética desempeña un papel muy importante en la diferenciación celular, haciendo posible que distintos tipos de células muestren características específicas, transmisibles de una división celular a otra, a pesar de que compartan la misma secuencia de ADN.


El creciente desarrollo de la nueva epigenética, resultado, en último término, de las interacciones entre los genes -sin modificación de las secuencias de sus ADN- sus productos y el medio en el que se vive, tanto interno como externo, requiere una ampliación del concepto de herencia, desde la génica a la no-génica, junto con el reconocimiento de que la selección natural de Darwin puede darse con diversos tipos de variaciones, no todas génicas, siempre que sean heredables.