Familia comiendo junta

Un estilo de vida insaludable en los padres puede tener efectos permanentes en la salud de sus hijos. Imagen: Thinkstock

Father´s diet can affect his
daughter´health”

Nature
, Octubre 21/10/2010

Epigenetics is the study of inherited
changes in phenotype or gene expression
caused by mechanisms other than
changes in the underlying DNA sequence”

PLoS Collection.
Epigenetics 2010

Al escoger el título del blog de esta primera semana de Noviembre – una vez decidido el tema- he optado por un breve texto que pudiera ser enlazado con el de la pasada semana. El resultado ha sido el siguiente: Además de los genes… influye la dieta de los padres (en la salud de las hijas). 

De esta forma pretendo hacer patente mi propósito de proseguir con la reflexión incluida en el blog de la pasada semana, que estuvo dedicada al trabajo experimental [Ng, S-F. et al. en www.nature.com /467, 963-966, 2010], del que se dio noticia también en noscuidamos.com, en el cual se demostraba, por primera vez en mamíferos, que además de la transmisión genética, ligada a las secuencias del ADN de los genes, existe otra vía de transmisión no genética, a la que hasta ahora se ha prestado escasa atención. Una vía llamada epigenética en la que los genes, aún conservando las secuencias de su ADN, transmiten características hereditarias, de generación en generación.

Dos lecturas posteriores han motivado la decisión de insistir sobre la epigenética. La primera, ha sido un breve comentario, bajo el expresivo título Metabolic disorders: Fathers’ nutritional legacy (“Trastornos metabólicos : el legado nutricional de los padres”) , firmado por Michael K. Skinner, de la Washington State University, que fue publicado en el mismo número de la revista Nature del pasado 21 de Octubre, en el que fue dado a conocer el trabajo de investigación utilizado como tema de reflexión en el anterior blog.

Desarrollando especulativamente los resultados del trabajo experimental realizado en ratas por el grupo de investigación australiano, el Dr. Skinner adelanta que una mujer podría desarrollar una diabetes tipo 2 en su vida adulta si la dieta habitual de su padre, antes de que ella fuera concebida, hubiera sido muy rica en grasas. Modificaciones de causa epigénica en la expresión del ADN del esperma de padre serían transmitidas a siguiente generación. Es decir, que la dieta insaludable del padre, por su exceso de grasas, como parte de su estilo de vida , podría afectar a la salud de la hija, ya en su vida adulta (father’s diet can affect his daughters’ health).

En resumen, en el artículo de Skinner se plantea una importante hipótesis para la cultura de la salud que podría resumirse así: aquellos trastornos metabólicos que persisten en los padres, como huella perdurable de un estilo de vida deplorable para su salud, pueden ser transmitidos a las hijas por ellos engendradas a través de modificaciones en su semen, y afectarlas en su salud en la vida adulta, como características hereditarias, aunque no genéticas sino epigenéticas.

La segunda lectura, también en Nature, en su número del 1 de Noviembre, es un extenso artículo firmado por Sarah E. Johnstone and Stephen B. Baylin, del prestigioso The Sidney Kimmel Cancer Research Center at Johns Hopkins, en Baltimore, titulado Stress and the epigenetic landscape: a link to the pathobiology of human diseases? (Estrés y el paisaje epigenético: ¿ una conexión con la patobiologìa de las enfermedades humanas?). Su tesis es que el estrés crónico puede provocar anormalidades epigenéticas heredables en la cromatina que engloba a los genes, de tal modo que la expresión alterada de éstos, a pesar de mantener la secuencia del ADN, daría origen a estados de anormalidad celular que abrirían el camino al desarrollo de importantes enfermedades humanas como el cáncer, la ateroesclerosis y la diabetes. Aunque los autores consideran que los mecanismos han de ser totalmente aclarados, apuestan por la necesidad de investigar los estados epigenéticos en las enfermedades arriba citadas, y sus probables relaciones con el estrés crónico.

Dieta insaludable y estrés crónico han sido, hasta ahora, los factores del medio ambiente asociados con anormalidades de naturaleza epigenética transmisibles entre generaciones. Tanto uno como otro factor deben integrarse en un concepto más amplio y más operativo, dentro de lo que hoy se entiende como cultura de la salud, que es el llamado estilo de vida.

Un estilo de vida que, desde la perspectiva de la epidemiología , se define así: “El conjunto de hábitos y costumbres que es influenciado, modificado, estimulado o coartado por el proceso de socialización a que es sometido un individuo a lo largo de su vida. En estos hábitos y costumbres se incluyen el consumo de sustancias como el alcohol, el tabaco, el té y el café, los hábitos dietéticos, la actividad física, la actividad sexual, y otros, con importantes implicaciones para la salud y el bienestar del cuerpo, y que son, a menudo, objeto de investigación epidemiológica”. Si hasta ahora el estilo de vida saludable se definía, desde el punto de vista de sus beneficios, como aquel que mejor contribuye a la salud y el bienestar físico, mental y social de la persona que lo practica, reduciendo su vulnerabilidad y su deterioro biológico y alargando su esperanza de una vida de calidad, a la vista de los recientes avances en el conocimiento de la epigenética, cabe añadir que así como el estilo de vida saludable de los padres tendría un indudable efecto beneficioso en la salud de sus hijos a lo largo de sus vidas, un estilo de vida claramente insaludable de los padres es probable que tenga efectos deletéreos permanentes sobre la salud de los hijos.