Cultivos de laboratorio

Según la Comisión presidencial para el estudio de los problemas éticos (EE. UU.) los científicos del Venter Institute no crearon vida artificial. Imagen: Thinkstock.

“La vida es la suma total de
funciones que resisten a la muerte”

Xavier Bichat (1771-1802)


El texto del blog del 31 de Mayo de 2010, bajo el título “La Vida como artificio”, me había sido suscitado por un trabajo de investigación publicado el 20 del mismo mes en la revista Sciencexpress. Sus autores, J. Craig Venter y su equipo, en el instituto que lleva su nombre – en Rockville, Maryland (EE.UU.) – afirmaban claramente en el título de su comunicación que habían conseguido la “creación de una célula bacteriana controlada por un genoma sintetizado químicamente” (Creation of a Bacterial Cell Controlled by a Chemically Sinthesized Genome). Lo llamativo del titulo era el uso de la palabra “creación”. ¿Habían conseguido “crear vida artificial”?

En varias comparecencias ante los medios de comunicación el propio J. Craig Venter afirmó que la creación de la célula sintética había sido conseguida “desde cero” (“from the scratch”), y que su “célula sintética era la primera especie auto-replicante en el planeta cuyo padre era un ordenador”.

Sin embargo, en “La Vida como artificio” nuestra opinión era que “el uso de la palabra creación era un un exceso, dado que lo conseguido, un hito sin duda en el campo de la biotecnología, había sido que una célula bacteriana ya existente, tras haberle retirado su genoma natural y trasplantado un genoma sintético a partir de la manipulación de un genoma de otra célula, fuera capaz de generar una colonia de células viables”.

En la misma revista- Sciencenews del 21 de mayo – Elisabeth Pennisi comentaba que, lo realmente conseguido no fue la creación de vida, pero que no era poco desde el punto de vista biotecnológico, que “un genoma sintético aportara nueva vida a una bacteria” .

Como la cuestión planteada – creación o no de vida totalmente artificial – no es baladí, sobre todo desde el punto de vista ético, el presidente Obama encargó el pasado mes de Mayo a la Comisión presidencial para el estudio de los problemas éticos, un informe sobre los brillantes resultados biotecnológicos del equipo del Instituto J. Craig Venter.

El resultado de las largas deliberaciones de los 13 miembros de dicha Comisión se acaba de publicar como un amplio Informe de 188 páginas , bajo el título News Directions: The Ethics of Synthetic Biology and Emerging Technologies (Washington, D.C. December, 2010). Su objetivo ha sido examinar las implicaciones de la biología sintética, una ciencia emergente, así como de su logro más lllamativo, la anunciada creación de una célula bacteriana auto-replicante con un genoma sintético por el equipo del Instituto Venter.

La Comisión comienza definiendo la biología sintética como un área de investigación en rápida expansión, que combina elementos de biología, ingeniería , genética, química y computación. La biología sintética – conocida en abreviatura como “synbio” – conjugaría, según la Comisión, el conocimiento y las técnicas de la biología con los principios prácticos y las técnicas de la ingeniería. Exitos de la biologia genética han sido la creación de DNA artificial con el fin de conseguir nuevos sistemas bioquímicos de organismos o potenciar sus características, aunque su mayor logro fue el anunciado por el J.Craig Venter Institute en Mayo del 2010: copiar y modificar un genoma completo de una pequeña célula bacteriana e insertarlo en una célula viva de otra especie para crear un nuevo organismo sintético.

A la pregunta clave ¿crearon vida los científicos del Venter Institute?, la respuesta de la Comisión es contundente: No. Aunque lo conseguido fue muy importante –demostrando que un genoma relativamente grande puede ser sintetizado con precisión y sustituir a otro– esto no significa la “creación de vida” . El genoma sintetizado fue una variante de un genoma de una especie existente y fue insertado en una célula que estaba ya viva. Esta hazaña biotecnológica no representa, sin embargo, la creación de vida a partir de sustancias químicas inorgánicas.

Por último, la Comisión entiende que los beneficios de la biología sintética pueden ser importantes en el desarrolllo de vacunas y medicamentos, aunque recomienda al Gobieno de los EE.UU. mantener una prudente vigilancia (prudent vigilance) con el objetivo de prevenir graves consecuencias para la población de biosíntesis peligrosas para la vida humana y para la naturaleza, ya sean inadvertidas (calificadas en el Informe como “bio-error”) o realizadas con propósitos destructivos (calificadas como “bio-terror”).

La Comisión admite que la biología sintética, que se encuentra en el inicio de un largo camino, podría entrar en conflicto, a largo plazo, y sin la “prudente vigilancia”, con las concepciones esenciales de la actividad humana y de sus vidas, y resultar dañiña para la biodiversidad, los ecosistemas y las fuentes de alimentos y energía.