Polifarmacia

Tomar varios medicamentos a la vez puede interferir en sus efectos. Imagen: Thinkstock

Medicatio, onis (Lat.)
La aplicación de la medicina

Medicamentum (Lat.)
Remedio (Cicerón)

Fármaco.
(Del lat. pharmăcum, y este del gr. φ
ρμακον).
Medicamento
.

La primera entrevista entre un paciente, aquejado de un malestar, y su médico es -o debería ser- el inicio de un proceso: diálogo, exploración física, elaboración por el médico de un primer relato clínico, hipótesis diagnóstica, exploraciones “complementarias”, consultas especializadas si fuera necesario, diagnóstico final y, como conclusión, tratamiento. Un tratamiento que puede ser exclusivamente “médico” a base de medicamentos (medicación) o que combina una intervención quirúrgica con la necesaria medicación, antes y después de la operación.

Desde la clásica Materia Médica, definida como “parte de la Terapéutica que estudia los medicamentos hasta la avanzada Farmacología actual, el conocimiento de los fármacos como moléculas con características propiedades fisicoquímicas y farmacocinéticas, así como de sus correspondientes metabolitos activos a nivel celular, se ha incrementado de manera exponencial, lo que ha determinado el correspondiente aumento del número de medicamentos comercialmente disponibles para ser objeto de prescripción médica.

Esta creciente disponibilidad de medicamentos condiciona la tendencia actual a la polifarmacia (de poli = muchos y φρμακον = medicamento) definida como “la prescripción de gran número de medicamentos“ y, en segunda acepción (DRAE) como el “abuso de ellos”. En la práctica, se habla de polifarmacia cuando el número de medicamentos administrados a un paciente en las 24 horas es cinco o más.

La polifarmacia se convierte en peligrosa para el paciente si los numerosos medicamentos no se han prescrito de una manera coordinada, sino que cada médico especialista ha hecho su personal prescripción, sin tener en cuenta posibles interacciones entre los distintos fármacos, que no resultan beneficiosas para el paciente.

La polifarmacia es mucho más frecuente en los ancianos, donde se suelen acumular varias enfermedades crónicas: hipertensión arterial, hipercolesterolemia, diabetes tipo 2, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, artritis reumatoide, como ejemplos relevantes. Sobre todo cuando el paciente se encuentra bajo los cuidados de varios médicos, sin que uno de ellos -medico de familia o internista- coordine la numerosa medicación, evitando así que se produzcan interacciones entre los diversos fármacos, como las que traen como consecuencia la inhibición de los efectos beneficiosos de uno de ellos. El riesgo de interacciones fármaco/fármaco indeseables se observa, sobre todo, entre las medicaciones cardiovascular, analgésica y psicotrópica.

Un breve texto publicado en la revista Nature medicine de este mes de enero, firmado por Stu Hutson, un science writer de Gainesville, Florida, bajo el apartado de News, y titulado Researchers sound alarm on “silent” drug interactions (Los investigadores están preocupados por las interacciones “silenciosas” de los fármacos”) pone de relieve la inquietud de los investigadores farmacológicos sobre dos hechos relacionados con el uso y abuso de la medicación.

En primer lugar, se llama la atención sobre el importante incremento en el porcentaje de norteamericanos que consumen cada día cinco o más medicamentos, por lo que se encuentran claramente dentro del ámbito de la polifarmacia. Así se demuestra en un amplio y preciso estudio publicado en septiembre de 2010 por el U.S. Department of Health and Human Services y el National Center for Health Statistics: entre los años 1999-2000 y 2007-2008 el porcentaje de ciudadanos americanos que utilizaban cinco o más medicamentos al día se incrementó en un 70% (del 6,3 al 10,7%), lo que significa que 1 de cada 10 americanos usa cinco o más medicamentos diarios.

El citado estudio muestra también que los medicamentos más utilizados son los antiasmáticos en los niños, los estimulantes del sistema nervioso central en los adolescentes, los antidepresivos en los adultos en la edad media de la vida y los fármacos destinados a disminuir el nivel del colesterol en la sangre y la hipertensión arterial en los ancianos. En el último mes de la encuesta, al 40% de los ancianos de los EE.UU. se les había prescrito por su médico, o sus médicos, cinco o más medicamentos.

En segundo lugar, dado que las combinaciones de varios fármacos son cada día más frecuentes, sea en varias formas farmacéuticas o en una sola, es de temer que se incrementen los riesgos de que estos medicamentos puedan interactuar de manera por ahora desconocida, incluso cuando ya sea demasiado tarde. Estas interacciones, calificadas de “silenciosas” (“silent” drug interactions) significan una amenaza creciente y todavía mal comprendida.

En este sentido, Eric Eliasson, del Karolinska Institute, en un trabajo publicado en el Journal of Internal Medicine en 2010, advierte de que las interacciones entre fármacos pueden reducir la eficacia del tratamiento médico, mediante interrupciones en la formación de los metabolitos terapéuticamente activos, a partir de los fármacos administrados. Uno de los ejemplos más conocidos de estas indeseables interacciones es el de los fármacos inhibidores de la recaptación selectiva de la serotonina utilizados como anti-depresivos (como la Fluoxetina [Prozac®] y la Paroxetina [Paxil®], los cuales inhiben la conversión de la codeína en morfina, con el consiguiente bloqueo del efecto de los fármacos analgésicos. Otra interacción conocida, aún más alarmante, es el bloqueo que los citados fármacos antidepresivos ejercen sobre la efectiva acción del tamoxifeno en el tratamiento del cáncer de mama (J. Natl. Cancer Inst. 97,36-39, 2005).

¿Cuáles son las soluciones para este problema? Neil Sandson, de la Universidad de Matryland, con una especial dedicación al problema de las interacciones entre fármacos, frecuente en la medicación psiquiátrica, y en un artículo titulado Drug-Drug Ineractions: The Silent Epidemic, publicado en la revista Psychiatric Services, sugiere que además de hacer todo lo posible para aumentar la conciencia de los médicos sobre este problema, a la hora de prescribir medicamentos a sus pacientes, teniendo presente la lista completa de su medicación, y del desarrollo de programas informáticos que le permitan consultar potenciales interacciones no deseables, se deben dar los siguientes consejos a los pacientes sometidos a una polifarmacia necesaria:

a) Mantener al día una lista de todos los medicamentos que le han sido prescritos por los médicos e, incluso, que haya adquirido sin receta médica.

b) Llevar esta lista en todas las citas con sus médicos.

c) Disponer de un médico de familia o de un internista que coordine la numerosa medicación.

En el libro quinto de la Medicina de Aulo C. Celso, párrafo XVII, se dice: “Después de hablar de los medicamentos en estado simple voy a hablar de sus mezclas y de los remedios que el ellas resultan…. Los medicamentos, sin que tengan virtudes infinitas, se prestan a combinaciones innúmeras…es fácil que cada cual las modifique a su antojo, una vez bien conocidas sus propiedades”. (Celso A.C. Los Ochos Libros de la Medicina, Ed. Iberia, Barcelona, 1966).