Aula Ramón y Cajal

Un momento de la conversación, que tuvo lugar en el aula de la vieja Facultad de Medicina de San Carlos, hoy Colegio Oficial de Médicos de Madrid.

“La cultura de la salud
es la cultura del cuerpo”

Cristóbal Pera

El 17 de Marzo del 2008 el título de este blog era La coreógrafa, el cirujano y el público conversan sobre el cuerpo humano. Era el relato de mi encuentro en un escenario con la prestigiosa coreógrafa y bailarina Elena Córdoba, bajo el formato de una conversación abierta sobre el cuerpo humano, días después de la presentación en Barcelona, en la misma sala, de su espectáculo El Aire. Fotografías del alma (Primeros acercamientos a su proyecto Anatomía poética).

Un proyecto que se ha ido convirtiendo en espléndida realidad y cuyo desarrollo puede seguirse en el blog http://anatomia-poetica.blogspot.com/, porque Elena Córdoba, además de bailarina y coreógrafa de calidad excepcional, es mucho más: una mujer inteligente y culta, que se hace continuamente preguntas, dotada de una gran sensibilidad y de una creatividad sin duda poética.

Nuestras conversaciones sobre el cuerpo han proseguido en el espacio virtual y, al cabo de tres años, el pasado día 16 de Febrero, se han desplegado en el espacio real, dentro del amplio programa extendido por todo Madrid, titulado genéricamente Escena contemporánea y, en esta ocasión, bajo el título El amor y la herida.

Una conversación sobre el cuerpo humano, en la que convivieron sin estridencias, y con hallazgos inesperados, la palabra científica con la palabra poética, primero como palabra hablada y después como palabra gestual, bellamente expresada mediante la creatividad del cuerpo de Elena. Todo esto sucedió en un lugar histórico para la ciencia española:, donde Santiago Ramón y Cajal dibujara en una pizarra, para sus alumnos, las imágenes, por él recién aprehendidas en el cerebro, de las neuronas .

Una breve pero intensa conversación entre la bailarina y el cirujano, un diálogo alrededor del cuerpo herido, y en parte vaciado, por manos quirúrgicas, sobre la cicatriz como huella, sobre la hipocondría y la melancolía, sobre la caducidad del cuerpo y el temor a la muerte inició el encuentro, basado, en un primer momento, en la palabra hablada.

A renglón seguido, el lenguaje hablado entre ambos dio paso al lenguaje del cuerpo mediante la creativa interpretación que hizo Elena Córdoba del diálogo previo, desplegada con extraordinaria tensión y expresividad en el centro del Aula de Cajal, un histórico espacio en el que la Anatomía poética de Elena Córdoba, estuvo a la altura de las exigentes circunstancias, logrando una síntesis de ciencia y arte, pensada y expuesta desde el cuerpo, ante un público que colmaba el recinto, en su mayoría joven, entregado con recogimiento primero y entusiasmo después, a su bella propuesta.

Un diálogo sobre el cuerpo, pensado desde el cuerpo, que se inscribe, como un paso más dentro de la Anatomía poética de Elena, un proyecto que ella misma ha descrito como “un acercamiento al interior del cuerpo, a todo lo que está más adentro de la piel… busco levantar las capas del cuerpo hasta encontrar el alma o el hueco que deja su ausencia. Una tarea inocente e ilusionada.”

Como se ha escrito el día 17 de Febrero, en un comentario publicado por El circulo de espectadores, “El título de todo el proyecto, Anatomía poética, así como el título dado a esta manifestación, El amor y la herida, se hacían justos y precisos en toda su profundidad”.

Tal como escribíamos como cierre del blog titulado La coreógrafa, el cirujano y el público conversan sobre el cuerpo humano , este relato sobre la presencia de la Anatomía poética de Elena Córdoba en el aula Ramón y Cajal viene a cuento en un blog sobre la salud y el bienestar del cuerpo porque, al fin y al cabo, la cultura de la salud es la cultura del cuerpo.

Una cultura de la salud construida sobre el conocimiento teórico y la experiencia personal de la realidad biológica del espacio corporal humano, de su uso apropiado para alcanzar el mayor bienestar posible –físico mental y social–, de sus limitaciones en el tiempo y en el espacio, de las consecuencias negativas derivadas de su largo y continuado uso, y de sus abusos, así como de sus relaciones, muchas veces conflictivas, con los otros cuerpos, en variados escenarios… de sus cicatrices. Es evidente que una verdadera cultura de la salud debe ser pensada, incluso poéticamente, desde el propio cuerpo.