Blog de Cristóbal Pera

Artículos publicados en mayo 2011

Adolescentes jugando al baloncesto

La actividad física posee la capacidad potencial de mejorar el bienestar mental de los jóvenes, en contextos favorables. Imagen: Thinkstock.

“An association could exist
–it is biologically, socially and logically
plausible and was supported to some
extent by empirical evidence”.

NHS Health Scotland, 2008

Una actividad física, realizada con regularidad –al menos de intensidad moderada y durante 5 días a la semana– se postula hoy como una necesidad ineludible para vivir una vida saludable, es decir, con el mayor bienestar posible, tanto físico, como mental y social, y se ha convertido en un mensaje dominante en el espacio mediático global dedicado a la cultura de la salud. Cuando escribo este texto, la búsqueda de la expresión actividad física en una web de salud, como www.noscuidamos.com, produce 198 resultados.

Un número creciente de estudios clínicos y experimentales apoyan firmemente la tesis de que una actividad física, aeróbicadisciplinada, realizada con la suficiente motivación, como contraposición al indolente sedentarismo, es beneficiosa para la salud, tanto física como mental.

Trabajando con un ratón

El uso reiterado de ratones muy pequeños puede provocar dolor y otras molestias en la mano que mueve el dispositivo. Imagen: Thinkstock

“Ergonomía: Estudio de datos biológicos
y tecnológicos aplicados a problemas
de mutua adaptación
entre el hombre y la máquina”

DRAE

“Use of a computer mouse
is not necessarily benign. Evidence is
accumulating that suggests that
computer mouse use is associated
with a number of upper extremity
musculoskeletal disorders”

Alan Hedge, Cornell University, 1999

La historia sobre la cual se asienta la reflexión de esta semana surge de una experiencia personal: la derivada de la larga convivencia diaria entre mi mano derecha y el “ratón” del ordenador que acoge en la palma y sus dedos, como instrumento que le permite el control del cursor que, como respuesta a sus desplazamientos, corretea por la pantalla, junto con la selección de funciones, presionándolo brevemente con la punta de los dedos índice y medio. Una convivencia necesaria, entre otras muchas tareas, para la escritura de este blog semanal, iniciada el 22 de Noviembre del 2005, que se ha convertido en dolorosa para la mano, desde hace unos meses.

C elegans flickr by AJC1

El 'Caenorhabditis elegans' posee un sistema nervioso constituido por tan sólo 302 neuronas. Imagen: Flickr by AJC1.

“Cytokine production by the immune
system contributes importantly
to both health and disease”

Kevin J. Tracey

Un mínimo y transparente animal de 1 mm de longitud, el gusano Caenorhabditis elegans, con su primitivo sistema nervioso a la vista, constituido tan solo por 302 neuronas, ha sido el modelo biológico en el que se han desarrollado unas interesantes investigaciones, publicadas el pasado 6 de Mayo en la revista Science, acerca del mecanismo molecular mediante el cual sus neuronas moderan la agresividad de la innata respuesta inmunitaria a la agresión, que es, desde el punto de vista evolutivo, el tipo más antiguo de inmunidad que existe en todos los seres multicelulares. Una inmunidad entendida como estado de resistencia, ya sea innato o adquirido, o como la propia respuesta a variados tipos de agresión.

Bacteroides

Imagen microscópica de los bacteroides, una especie bacteriana común en el cuerpo humano. Fotografía: Flickr by AJC1.

“Wherever there is life,
there are microbes”

Guerrero R. & Berlanga M.,
“International Microbiology”

El cuerpo humano vivo –por esencia, vulnerable, deteriorable y caduco – se configura como un espacio biológico en el que su geografía corporal, al tiempo que encierra su interioridad, en la que se oculta el nebuloso territorio de la consciencia personal de “estar en el tiempo y en el mundo”, se despliega, mediante el lenguaje, por los espacios del entorno en el que vive, con la pretensión de comunicarse y convivir, en sociedad, con los “otros” cuerpos humanos. Ese espacio biológico, ese organismo, es nada menos que el asiento de la percepción, la consciencia del yo, el pensamiento y la cultura; en suma, de todos los fenómenos específicamente humanos, incluso de aquellos, intangibles, metafóricos, que trascienden al propio cuerpo, tras generarse en su seno. (Pera, C. Pensar desde el cuerpo. Ensayo sobre la corporeidad humana. Ed. Triacastela, 2006).

Médico y paciente

Un médico con apariencia saludable puede convencer más fácilmente a sus pacientes de que adopten buenos hábitos de vida. Imagen: Thinkstock.

“Doctors with healthy
personal lifestyle habits
are more likely to impart
healthy behaviours to their patients”

Australian Medical Association, 2011

Desde las páginas virtuales de este blog nos hemos referido reiteradamente a la cultura de la salud, definida como “el conjunto de ideas, modos de vida, hábitos y comportamientos del ser humano en relación con la salud de su propio cuerpo, a la vez que como una serie de recomendaciones acerca del estilo de vida que mejor contribuya a mantener la salud y el bienestar del cuerpo” (Pera, C. “Por una cultura de la salud”, El País, 13 septiembre de 2008).

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