Médico y paciente

Un médico con apariencia saludable puede convencer más fácilmente a sus pacientes de que adopten buenos hábitos de vida. Imagen: Thinkstock.

“Doctors with healthy
personal lifestyle habits
are more likely to impart
healthy behaviours to their patients”

Australian Medical Association, 2011

Desde las páginas virtuales de este blog nos hemos referido reiteradamente a la cultura de la salud, definida como “el conjunto de ideas, modos de vida, hábitos y comportamientos del ser humano en relación con la salud de su propio cuerpo, a la vez que como una serie de recomendaciones acerca del estilo de vida que mejor contribuya a mantener la salud y el bienestar del cuerpo” (Pera, C. “Por una cultura de la salud”, El País, 13 septiembre de 2008).

Frente a la predominante cultura de la enfermedad, la cultura de la salud es hoy una apuesta pedagógica, cuyo objetivo es persuadir a los presuntos y actuales pacientes de que la conjunción de la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad es el mejor camino, individual y colectivo, para aspirar a vivir una vida lo más larga y sana posible.

Todo proyecto pedagógico que tenga como principal objetivo estimular el desarrollo de una cultura de la salud, desde la asunción de la caducidad del cuerpo, debe poner el acento en la necesidad de minimizar su ineludible deterioro biológico y su vulnerabilidad (la que abre el camino a la enfermedad y al deterioro patológico) mediante acciones de prevención, que se encuadran en la llamada medicina preventiva o prospectiva, antes de que sea necesario recurrir a otras encaminadas a la curación o, en su defecto, a la paliación del sufrimiento. En el fondo, con la cultura de la salud se trata de conseguir que el cuerpo sea lo menos vulnerable posible ante los agentes agresores del entorno, y de evitar que al ineludible deterioro biológico se añadan los deterioros de enfermedades crónicas provocadas por hábitos nada saludables. En su mayoría, las enfermedades crónicas son enfermedades no-contagiosas que surgen como resultado de la conjunción de factores relacionados con el estilo de vida, como son el sedentarismo, las dietas inadecuadas y el abuso del tabaco y del alcohol.

Cuatro son los hábitos que conforman especialmente- dentro de la cultura de la salud – una vida saludable:

  • Realizar una actividad física regular, como mínimo durante 3,5 horas a la semana;
  • Seguir una dieta de tipo mediterráneo;
  • Mantener un índice de la masa corporal menor de 30 ;
  • No fumar.

A su vez, estos cuatro hábitos saludables contribuyen a la prevención de cuatro prevalentes enfermedades crónicas: diabetes tipo 2, infarto de miocardio, ictus, y cáncer , cuyo desarrollo disminuye la esperanza de vida y su calidad en la vejez (Pera, C. “Cultura de la salud: un cambio de paradigma”).

Extender la cultura de la salud en la sociedad exige, como condición previa, un gran esfuerzo pedagógico para conseguir un cambio radical de actitud que implica asumir, por parte de la persona y de la sociedad en la que vive, las siguientes proposiciones:

  • La condición humana se asienta sobre una condición biológica que es, intrínsecamente, vulnerable, deteriorable y caduca.
  • El progresivo deterioro biológico del cuerpo humano determina que su tránsito por las edades de la vida aboque, ineludiblemente, a la edad de la vejez.
  • Un estilo de vida saludable hace más lento el deterioro biológico y previene el deterioro añadido por el desuso (inactividad física, mental y social) y por el mal uso del cuerpo, que acelera y degrada el natural envejecimiento.

En el preámbulo de un documento publicado por la Australian Medical Association (AMA) el pasado 3 de Abril  bajo el título Health and wellbeing of doctors and medical students 2011 (Salud y bienestar de médicos y estudiantes de Medicina, 2011), tras aclarar que esta declaración institucional (“position statement”) tiene como objetivo principal “promover la salud y el bienestar de los médicos y estudiantes de medicina durante su formación y a lo largo de la carrera profesional con el fin de proporcionar un cuidado de la salud de la mejor calidad a sus pacientes y a la comunidad”, se añade esta interesante afirmación, desde el punto de vista de la pedagogía de la cultura de la salud: “ha sido demostrado de manera consistente que los médicos que siguen personalmente estilos de vida saludables tienen más probabilidades de convencer a sus pacientes de que adopten dichos estilos de vida”.

Una afirmación especialmente válida, en la pedagogía de la cultura de la salud, para los médicos de asistencia primaria. Ya en el año 2000, en un artículo publicado en la revista Archives of Family Medicine, por miembros de la Facultad de Medicina en la Emory University, en Atlanta, se llegaba a la conclusión de que “la capacidad de un médico para motivar a sus pacientes a adoptar hábitos de vida saludables se potenciaba si les daba a conocer su propio estilo de vida saludable

Años más tarde, en un editorial publicado en diciembre del 2009 en el Journal of the Royal College of Physicians of Edimburg firmado por EB. Oberg de la Washington University, en Seattle, y E. Frank, de la British Columbia University, en Vancouver, Canadá, se llegaba a la conclusión de que aquellos médicos que son capaces de demostrar ostensiblemente a sus pacientes, por su apariencia y por sus palabras, que siguen un estilo de vida saludable, juegan un papel clave en el resultado del objetivo final que es ayudar a sus pacientes a adoptar estilos de vida saludables para la prevención de enfermedades crónicas. La salud de estos médicos, su apariencia saludable y la propia explicación de sus hábitos saludables es muy importante para este empeño ya que ellos, en estas circunstancias, sirven como modelos de salud y están en mejores condiciones para aconsejar, con mayor credibilidad, a sus pacientes acerca de la necesidad de cambiar sus estilos de vida nada saludables.

En todo caso -como recuerdan EB Oberg y E.Frank- “practicar lo que se predica” puede ser una estrategia efectiva y eficiente para incrementar la promoción de la cultura de la salud entre los pacientes”.