Prometeo encadenado

Rubens plasmó el sufrimiento del titán en su obra "El tormento de Prometeo".

“Y envió Zeus un águila que, cada día,
se abalanzaba sobre el hígado
de Prometeo encadenado y lo devoraba.
Por la noche, el hígado se regeneraba.
Mas, al día siguiente,
todo lo que el hígado había crecido, el ave
de amplias alas lo volvía a devorar.”

Hesíodo. La Teogonía

“We must therefore accelerate the pace
at
which discovery translates into clinical practice
to provide solutions and hope for our patients and
to speed the arrival of the day when organs
will be rebuilt rather than replaced”.

Andre Terzic, Mayo Clinic

“El incremento global de la esperanza de vida, con el consiguiente envejecimiento de la población, se asocia con un preocupante aumento de las enfermedades crónicas, entre las que predominan las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, la diabetes, el cáncer y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. En su mayoría, las enfermedades crónicas son enfermedades no-contagiosas que surgen como resultado de la conjunción de factores relacionados con el estilo de vida, como son el sedentarismo, las dietas no saludables, y el abuso del tabaco y del alcohol. Este incremento global de las enfermedades crónicas, que ha sido ya calificado de pandemia, y cuyas características están en estrecha relación con el grado de desarrollo del país, comporta una creciente elevación del coste económico de los sistemas de salud”. Así comenzaba el texto del blog titulado “Enfermedades crónicas: una preocupante pandemia”, correspondiente al 13/12/2010.

Según la OMS, en su WHO Global Status Report 2011, de los 57 millones de muertes globales, 36 millones (63%) han sido debidas a enfermedades crónicas. De acuerdo con esta progresión, la OMS estima que para el año 2030 las enfermedades crónicas serán responsables del 75% de las muertes globales.

Esta preocupación se acrecienta, no solo desde la perspectiva de la sostenibilidad de los sistemas de salud que han de cuidar a quienes las padecen, sino de las posibilidades reales de introducir en el tratamiento de estas enfermedades crónicas, en su mayoría degenerativas, una medicina regenerativa cuyo máximo objetivo no sea remplazar a los órganos y tejidos degenerados, mediante la realización de los oportunos trasplantes, sino ayudarles a su propia regeneración, utilizando para ello la moderna tecnología de las conocidas genéricamente como “células madres” (stem cells technology), con sus diversas opciones.

Un editorial y un artículo publicados en el número del mes de julio de los Mayo Clinic Proceedings, titulados respectivamente Regenerative Medicine: On the Vanguard of Health Care y The Science and Ethics of Induced Pluripotency: What Will Become of Embryonic Stem Cells? se ocupan de esta casi prometeica pretensión: introducir progresivamente a la medicina regenerativa en el tratamiento clínico de las enfermedades crónicas, aplicando la moderna bioingeniería experimental que logra inducir a las células somáticas adultas bien diferenciadas a convertirse en células pluripotenciales, con el objetivo de regenerar los tejidos muertos o degenerados. Los autores del artículo, además de analizar los problemas éticos que también se plantean con la utilización de células no embrionarias, cuya pluripotencialidad es inducida, se preguntan: Si tal pretensión llegara a conseguirse, con eficiencia y seguridad para el paciente, ¿qué será entonces de las células madres de origen embrionario?

Los firmantes del editorial, André Terzic, Clifford D. Folmes, Almudena Martinez-Fernández y Atta Behfar, de la Division de Enfermedades Cardiovasculares de la Mayo Clinic, sostienen que los avances científicos conseguidos hasta ahora en la medicina regenerativa han comenzado a definir una nueva perspectiva en el cuidado de la salud (Healthcare): pasar de la paliación de la enfermedad a su curación. Mientras que en una persona en estado de salud los mecanismos innatos de curación son suficientes para mantener la homeostasis -o equilibrio funcional de sus tejidos y órganos- cuando se producen extensas destrucciones o degeneraciones, esos mecanismos son insuficientes para conseguir una reparación anatómica y funcionalmente apropiada. Aunque es evidente que la medicina de los trasplantes, reemplazando los órganos y tejidos afectados, es una opción valiosa para restaurar sus funciones perdidas, a pesar de las limitaciones de donantes, la pretensión de la medicina regenerativa va más allá: la restauración de la normalidad estructural y funcional de un órgano, a través de la regeneración de sus tejidos, como puede ser, por ejemplo, en un infarto de miocardio, mediante la implantación de células madres inducidas pluripotentes (induced pluripotent stem cells, conocidas por las siglas iPS), en el área destruida por la necrosis isquémica.

Para el progreso de la medicina regenerativa es fundamental que los avances logrados en los laboratorios de bioingeniería que procuran células madres apropiadas para cada órgano o tejido, sean trasladados a la práctica clínica, con rigor en la valoración de los resultados y con seguridad para el paciente.

¿De qué células madres dispone el cuerpo humano adulto que puedan ser utilizadas por la medicina regenerativa? En contraste con las células madres pluripotentes, procedentes de embriones (pluripotent embryonic stem cells, conocidas como “hES cells”, extraídas de embriones supernumerarios donados, procedentes de procedimientos de fertilización in vitro) las células madres adultas extraídas básicamente de la médula ósea, la sangre y el tejido adiposo, poseen una capacidad limitada de diferenciación en células de otros tejidos, por lo que se conocen tan solo como multipotentes (multipotent adult stem cells ). Hasta ahora la experiencia clínica está basada fundamentalmente en la utilización de las células madres adultas o incluso somáticas (como un fibroblasto de la dermis) inducidas, mediante reprogramación nuclear, a convertirse en pluripotenciales (IPS).

En el artículo titulado The Science and Ethics of Induced Pluripotency: What Will Become of Embryonic Stem Cells?, C. Christopher Hook y sus colaboradores, de los Departamentos de Hematología y Terapéutica Experimental de la Mayo Clinic, se preguntan, en vista de los avances científicos logrados en la bioingeniería de las células madres adultas inducidas a convertirse en pluripotenciales (IPS) ; ¿serán necesarias en el futuro de la medicina regenerativa las células madres embrionarias (hES)?

Los autores admiten que la moderna tecnología aplicada en la reprogramación nuclear, la que permite obtener células IPS, necesita ser perfeccionada, con protocolos más exigentes, para mejorar su eficiencia en los ensayos clínicos, aún baja y, de modo especial, para evitar la generación de “células progenitoras con alteraciones displásicas, que contaminen el pool de células madres”. El riesgo de que estas células IPS puedan inducir la formación de tumores (“tumorigenesis”) ha sido citado como un problema potencial; una razón más para recordar que la producción de células IPS seguras y muy purificadas sigue siendo un reto para su futuras aplicaciones clínicas.

Por otra parte, es evidente que, aunque las células IPS han mostrado “ciertos aspectos de la pluripotencia que poseen las células embrionarias (hES), no todas las células IPS generadas hasta la fecha , han demostrado una equivalencia funcional con las células embrionarias, debido a la falta de estudios con seguimiento de los resultados a largo plazo”. Razones sobradas para que los procedimientos terapéuticos que utilizan células madres pertenezcan aún al ámbito de la medicina experimental.

Por último, los investigadores de la Mayo Clinic recuerdan que, para muchos científicos, las células madres embrionarias (hES) siguen siendo el “gold standard” para comprender los mecanismos celulares básicos y el medio ambiente necesario para el desarrollo de la ansiada pluripotencia, así como para optimizar los resultados de las aplicaciones diagnósticas y terapéuticas de las células madres adultas inducidas a convertirse en pluripotenciales (IPS). El artículo termina con una cita del muy reconocido investigador español Juan Carlos Izpisúa Belmonte: “Las células madres embrionarias son necesarias para comprender los mecanismos básicos de la pluripotencialidad y de la autoregeneración. Desde este punto de vista no cabe plantearse dejarlas de lado. Sin ellas, nos encontraríamos perdidos”.