Obesidad

La adopción de hábitos de vida poco saludables tiene gran parte de culpa en los altos índices de obesidad entre los niños y jóvenes estadounidenses. Imagen: Thinkstock.

“The increasing prevalence of obesity
—fuelled by excessive calorie intake,
suboptimum dietary quality,
and sedentary lifestyles—
is driving this epidemic.”

Frank B. Hu. (Harvard School
of Public Health) en The Lancet

La diabetes del adulto, o diabetes tipo 2, es una enfermedad crónica que afecta gravemente al mecanismo mediante el cual el cuerpo metaboliza la glucosa, su principal fuente de energía. Pertenece a ese pequeño grupo de enfermedades crónicas, junto con la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cuyo incremento global es el resultado de la conjunción de malos hábitos relacionados con el estilo de vida, como son el sedentarismo, las dietas no saludables, y el abuso del tabaco y del alcohol. El incremento global de esta patología, que ha sido calificada como pandemia de las enfermedades crónicas, comporta un grave deterioro de la calidad de vida en una población progresivamente envejecida, así como una preocupante elevación del coste económico de los sistemas de salud.

La revista The Lancet dedica casi monográficamente su número del 9 de Julio a la diabetes, con un editorial en el que se destaca su progresivo carácter pandémico (The diabetes pandemic). En su texto se recuerda que ya el 25 de Junio se publicó online un artículo de Goodarz Danaei y colaboradores, titulado National, regional, and global trends in fasting plasma glucose and diabetes prevalence since 1980, en el que se hacía constar que el número de casos de diabetes diagnosticados en todo el mundo “había alcanzado proporciones alarmantes”. Un análisis realizado en 199 países había mostrado que el número de adultos, incluidos a partir de los 25 años, que tenían glicemias elevadas y padecían diabetes se había doblado en las tres últimas décadas, pasando de 153 millones en el año 1980, a 347 millones en el 2008.

Por otra parte, según la International Diabetes Federation, la enfermedad diabética afecta, al menos, a 265 millones en todo el mundo; una cifra que, en un cálculo prospectivo, alcanzaría los 483 millones para el año 2030, de los cuales casi el 80% viviría en países de media o baja renta per capita, y más del 90%, padecería la diabetes del adulto, o tipo 2.

Cada año, alrededor de 6 millones de personas en todo el mundo desarrollan una diabetes, en su mayoría también del tipo 2.

La agresividad de la pandemia se hace evidente en los datos facilitados por la American Diabetes Association (en una reunión celebrada en San Diego, CA, los pasados 24–28 de Junio): 1 de cada 4 adultos en los Estados Unidos, padece diabetes. Aunque el 79% de este aumento se atribuye al crecimiento de la población y a su progresivo envejecimiento, esta preocupante proporción de diabéticos en la población americana es la consecuencia, según la ADA, de la “desafortunada tendencia a seguir el estilo de vida occidental, con dietas nada saludables asociadas a inactividad física, unos hábitos insanos que traen como consecuencia la obesidad ” …y la diabetes.

El incremento de la obesidad, como consecuencia de la adopción, por gran parte de la población norteamericana, de esos hábitos nada saludables, ha sido estudiado por Mariel Finucane y colaboradores, y sus resultados publicados en The Lancet en el mes de Febrero, a través del análisis de la evolución, global y nacional, desde el año 1980, del Índice de la Masa Corporal. Este estudio demuestra que el IMC ha ido aumentando progresivamente desde el año 1980, aunque con variaciones entre las naciones, siendo los EE.UU. los que presentan el mayor IMC, entre los países ricos.

En términos globales de acuerdo con los datos obtenidos en este amplio estudio, el número de adultos con sobrepeso se estima en 1.46 billones, y en 495 millones el de adultos obesos.

Y es que la obesidad, cuyo progresivo incremento global es una desafortunada realidad, debe ser considerada como un factor de riesgo dominante para el desarrollo asociado de la diabetes tipo 2 , una obesidad cuyo inicio se hace patente ya en la infancia y la adolescencia. Según un informe de consenso bajo el título Early Childhood Obesity Prevention Policies, elaborado por el prestigioso US Institute of Medicine, y publicado el pasado 23 de Junio, más del 20% de los niños americanos, con edades comprendidas entre los 2 y los 5 años, tienen sobrepeso o son claramente obesos. Unas preocupantes desviaciones del estado de salud imputables, según dicho Instituto, a que tanto sus padres como sus educadores no han sido capaces de convencerles de que, para su propio bienestar, tanto presente como futuro, deben seguir un estilo de vida saludable, en el que limiten radicalmente el tiempo dedicado a ver televisión, realicen, de manera regular, actividad física y favorezcan en su alimentación a las dietas ricas en frutas y verduras.

Dado que la mayoría de las enfermedades crónicas no-comunicables comparten factores de riesgo, como son las dietas no saludables y un estilo de vida sedentario, (“poor diet and a sedentary lifestyle” ), la prevención de la diabetes para controlar su pandemia, debe ser incluida dentro de la estrategia global dirigida a la prevención de la llamada pandemia de las enfermedades crónicas.