
En los ancianos, una intervención no farmacológica dirigida a la pérdida de peso, basada en la dieta y en la actividad física, no aumenta la mortalidad
“No hazard or better health from weight loss?”
Lewis H Kuller
Cuando una persona pone en marcha una modificación de sus hábitos diarios con el fin de provocar una pérdida de peso corporal -siempre que se haga bajo consejo y seguimiento médico- para corregir una situación de sobrepeso o de obesidad que empeora su calidad de vida, con el consiguiente riesgo de morbididad, se considera que es una decisión que suele afectar positivamente a su estado de salud -entendido como bienestar físico, mental y social-, basada en tres tipos de acciones, y de acuerdo con el IMC y su edad biológica:
a) Dieta con restricción del aporte de calorías;
b) Actividad física, realizada de modo regular para quemar calorías;



