Obesidad pasiva

En la sociedad actual abundan los alimentos cargados de energía, los transportes motorizados y los estilos de vida sedentarios. Imagen: Thinkstock.

“Obesity is the result of people
responding normally to the

obesogenic environments they

find themselves in.”

“The obesity epidemic
cannot be prevented
by individual action alone
and demands a societal approach.”

UK’s Government Office for Science, 2007

La obesidad, que se define, en una primera aproximación, como una excesiva acumulación de grasa en el espacio corporal, es mucho más que un simple problema estético, al convertirse en las últimas décadas, en una creciente preocupación para las llamadas “sociedades avanzadas”: la razón es que deteriora la calidad de vida de los individuos que la padecen y acorta sus expectativas de vivir, debido a que su padecimiento se asocia con el desarrollo de enfermedades crónicas incapacitantes, sobre todo, en la población envejecida, como son la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

La revista The Lancet, en su número correspondiente al 27 de Agosto, ha publicado una serie de cuatro artículos sobre la obesidad, en los que se examinan críticamente los conocimientos actuales sobre esta preocupante pandemia global. En el primero de los artículos se resumen los factores que parecen generar la pandemia, en el segundo su carga económica y sus dañinos efectos sobre la salud, en el tercero la fisiología del control del peso y su mantenimiento, mientras que en el cuarto se exponen los fundamentos científicos que deben conformar una política dirigida a corregir los hábitos de vida predominantes en la sociedad actual, un estilo de vida que conforma lo que se ha venido en llamar el “obesogenic environment” (entorno obesogénico). De este entorno –dominado por todo lo que se relaciona con la alimentación y la actividad física– emergen los factores de riesgo que promueven el desarrollo de las enfermedades crónicas asociadas a la obesidad. En este escenario social, en la actualidad dominante en el Reino Unido, si la tendencia creciente de la pandemia de la obesidad continúa, se calcula que el 40% de sus habitantes adultos será obeso, un porcentaje que para el año 2050 alcanzaría al 60% de los hombres y el 50% de las mujeres.

Los cuatro artículos van precedidos de un editorial titulado The future challenge of obesity, en el que el profesor David King, de la Universidad de Oxford, recuerda que en el año 2007, mientras era Chief Scientific Adviser del Gobierno del Reino Unido, y dentro del Foresight programme, que el supervisó, se publicó un amplio informe sobre la obesidad titulado Tackling Obesities: Future Choices (Rastreando las obesidades: Futuras opciones).

En dicho Informe se escribia textualmente: “Mientras que la responsabilidad personal juega un papel crucial en la ganancia de peso corporal, la biología humana está siendo sobrepasada por los efectos del actual “obesogenic environment”, en el que abundan los alimentos cargados de energía, los transportes motorizados y los estilos de vida sedentarios. La consecuencia es que los habitantes de Reino Unido están ganando peso simplemente por vivir en las islas británicas. Este proceso ha sido denominado passive obesity (obesidad pasiva)”.

Desde entonces, esta expresión se ha extendido ampliamente por la red, sobre todo en el campo del marketing y de la publicidad, haciendo hincapié en la recomendación del UK’s Government Office for Science: “La epidemia de obesidad no puede ser prevenida solamente por acciones individuales por lo que exige un planteamiento social.” No obstante, la adjetivación de pasiva dada a la obesidad que se supone debida, en gran parte, a la presión del medio ambiente con una continua oferta, muy persuasiva y accesible, de alimentos de elevado poder energético y gustosos al paladar, mientras que se acepta la buena voluntad del consumidor para no ganar o perder peso, se presta a confusión; algunos entienden como obesidad pasiva a aquella en la que la pasividad o inactividad física es la causa principal y no el exceso en la alimentación.

De acuerdo con la tesis de la “passive obesity”, la actual epidemia de obesidad no sería debida a la combinación, en distinta proporción, de pereza y bulimia, sino a que “nuestra biología se ha desajustado del entorno social” (“our biology has stepped out of kilter with society”). Boyd Swinburn, del WHO Collaborating Centre for Obesity Prevention, en su artículo titulado The global obesity pandemic: shaped by global drivers and local environments (La pandemia global de obesidad: conformada por factores globales y entornos locales), sostiene que la creciente adiposidad de la población británica sería el resultado de una respuesta normal, en personas normales, a una situación anormal, que no sería otra que el entorno obesogénico. La “obesidad pasiva” surgiría, en definitiva, cuando se produce un desajuste entre la muy persuasiva presencia publicitaria en el mercado de alimentos procesados de elevado poder energético, y gustosos al paladar (“food system”) y las correctas necesidades biológicas de los cuerpos humanos. Todo ello potenciado por estilos de vida muy sedentarios en los que se combinarían los sistemas de transportes, las oportunidades urbanas para el ocio activo, la cultura de la alimentación y la cultura del cuidado del cuerpo. En definitiva, de acuerdo con la hipótesis de la obesidad pasiva, entendida como la consecuencia de vivir en un entorno social que la propiciaría de modo “involuntario” para el que la sufre, la responsabilidad personal del obeso se traslada, en parte a la responsabilidad social.

Al tratarse de un problema social, la epidemia de obesidad no puede ser prevenida únicamente mediante acciones personales, sino que es un reto social que exige atenuar el carácter agresivo del entorno que estimula la obesidad pasiva mediante la insistencia en una pedagogía social –a nivel familiar, comunitario y nacional– diseñada para potenciar su capacidad de persuasión acerca de la perentoria necesidad de vivir de acuerdo con la cultura de la salud que, al fin y al cabo, es la cultura y el cuidado del cuerpo que tenemos.