Hombre hablando con su médico

El estilo de vida de los hombres suele ser menos saludable que el de las mujeres. Imagen: Thinkstock.

“The social determinants of health-educational
level, employment, income and social
inclusión, would have the most effect
on changing men´s health behaviour.”

Editorial. British Medical Journal,
29 Nov. 2011

“In men, their health disadvantage is not
necessarily written in the genes but
can be remedied in part
by targeted policies and actions.”

The State of Men’s Health in Europe
Report, 2011

Cuando se analiza el estado de salud de la población masculina de los países europeos llaman la atención los siguientes datos estadísticos:

  1. La esperanza de vida media de los hombres es 6.1 años más corta que la esperanza de vida en la mujer. También en los hombres, en comparación con las mujeres, son más elevadas las cifras de mortalidad para la mayoría de las posibles causas de muerte, en todas las edades.
  2. En los hombres, la mayoría de las enfermedades crónicas que se asocian con una mortalidad prematura (enfermedad coronaria, ictus, diabetes y algunos cánceres) se relacionan con estilos de vida nada saludables y con factores de riesgo que podrían ser evitados.
  3. Existen diferencias sustanciales en el estado de salud entre los hombres, y también entre hombres y mujeres. Los hombres pertenecientes a grupos socioeconómicos de bajo nivel suelen tener peor estado de salud y tasas de mortalidad más elevadas.
  4. Los hombres jóvenes (entre 18 y 35 años) constituyen un grupo de riesgo elevado, en los que las muertes por suicidio y accidentes de tráfico son motivo de especial preocupación.

Han sido estos alarmantes datos acerca del estado de salud en la población masculina los que han movido a la Comisión Europea a patrocinar la elaboración de un extenso Informe en el que se analiza la salud de los hombres y niños en los países que conforman la Unión Europea (The State of Men’s Health in Europe. Extended Report), ya que, como reconoce El Libro Blanco “Together for Health: A Strategic Approach for the EU 2008-2013” , publicado por la Comisión Europea el año 2007, “una población sana es esencial para el crecimiento económico y para el bienestar general de Europa”.

El informe -dado a conocer online el pasado Septiembre- ha sido dirigido por el Profesor Alan White, del Centre for Men’s Health, en la Leeds Metropolitan University, y en su elaboración y redacción han participado representantes de los 27 estados miembros de la Unión Europea, más los cuatro estados de la European Free Trade Association (Noruega, Islandia, Suiza y Lichtenstein), y los tres estados candidatos a miembros de la Unión (Croacia, Turquía y la antigua Republica Yugoeslava de Macedonia). En total, se ha analizado el estado de salud de una población de 290 millones de hombres y niños (en el grupo dedicado a la revisión de los resultados ha participado el Dr. Alfonso Romero, de la Universidad de Girona). Sin embargo, aunque publicado online con el copyright de la Unión Europea, ésta hace constar que solo representa el punto de vista de sus autores, ya que no ha sido aprobado por la Comisión.

Los autores, a partir de la bien conocida definición de salud de la OMS, del año 1948, utilizan una definición más específica del sexo masculino y más pormenorizada, sugerida por el Men´s Health Forum de Inglaterra que dice así:

“La salud masculina se deriva de una serie de factores -fisiológicos, psicológicos, sociales, culturales o ambientales- que tienen un impacto específico sobre niños y hombres y/o donde son necesarias determinadas intervenciones con el objetivo de mejorar en salud y en bienestar, tanto a nivel individual como colectivo”.

El Informe ha sido estructurado en dos partes:

  • En la Primera se analiza la estructura de la población masculina y las implicaciones que sobre su salud tienen los estilos de vida del género masculino, el nivel educativo y cultural alcanzado, su situación socioeconómica y las exigencias físicas y psicológicas de sus trabajos, si los tiene. Unos estilos de vida masculinos que el Informe entiende que son, en gran parte, responsables de que la muerte de los hombres ocurra, por lo general, antes que la de las mujeres (“muerte prematura” masculina). También se analiza la accesibilidad de los hombres a los servicios de salud, así como el escaso uso que, por lo general, hacen de éstos los hombres, en comparación con las mujeres.
  • En la Segunda parte se presenta una visión global, a nivel europeo global y en los distintos países de la UE, del estado de salud de la población masculina y de su esperanza de vida, a partir del análisis de aquellas condiciones específicas con impacto sobre los hombres y su salud, así como de enfermedades concretas: enfermedad cardiovascular, cáncer, diabetes, obesidad, enfermedad respiratoria crónica, enfermedades mentales, enfermedades infecciosas, accidentes con lesiones traumáticas, y violencia, los diversos escenarios en los que ésta puede ocurrir.

El Informe de la UE subraya, como conclusiones de sus análisis, los siguientes hallazgos claves:

  1. Aunque los hombres viven ahora más años que antes, la disminución del número de nacimientos tendrá como consecuencia que, en las próximas décadas, habrá en la UE una reducción llamativa del número de hombres en edad de trabajar, un hecho calificado por el European Men´s Health Forum como un black hole (un agujero negro) para el futuro de Europa.
  2. Más del 50% de las “muertes prematuras” entre los hombres es evitable. Las causas de “muerte prematura” pueden ser:
    • Mayor riesgo para los hombres de desarrollar y morir de casi todos los cánceres que biológicamente deberían afectar por igual a hombres y mujeres.
    • Elevado número de “muertes prematuras” por enfermedad cardiovascular.
    • Mayor riesgo de sufrir enfermedades infecciosas graves.
    • Mayor vulnerabilidad a los accidentes traumáticos, sea en el lugar de trabajo o en los espacios para el ocio, así como un número más elevado de suicidios. Entre los hombres y mujeres en edad laboral la mortalidad masculina dobla a la femenina.
  3. Los hombres están menos dispuestos a someterse a exámenes médicos preventivos.
  4. Aunque se ha observado en los hombres una disminución significativa de la morbilidad por enfermedad cardiovascular, esta enfermedad sigue siendo uno de los mayores riesgos para la salud y la principal causa de muerte en la población masculina mayor de 60 años.
  5. El cáncer de próstata es el cáncer más diagnosticado en Europa.
  6. El cáncer de testículo, a pesar de su tratamiento efectivo, sigue siendo la primera causa de muerte en los hombres entre 20-35 años.
  7. La depresión, y otros trastornos mentales, son poco diagnosticados en los hombres, ya que se resisten a pedir ayuda médica.

Los resultados del informe confirman, según sus autores, que el estilo de vida de la masculinidad, en general menos saludable que el estilo de vida de la feminidad, es determinante en las claras diferencias en el estado de salud entre los dos géneros, y en las “muertes prematuras”. Un estilo de vida de la masculinidad, “tradicional” o “dominante”, caracterizado por la mayor dureza física en sus comportamientos, la asunción de más riesgos, en el trabajo y en el ocio, así como por el excesivo consumo de alcohol y el hábito de fumar, en combinación con dietas no saludables y una fuerte tendencia al sedentarismo.

Estos hallazgos ponen de manifiesto, según el Informe, que las diferencias en el estado de salud entre hombres y mujeres no solo son consecuencias de las diferencias biológicas entre ambos sexos, sino del estilo de vida, muy poco saludable, predominante en el género masculino, cuando se compara con el del género femenino. Por otra parte, las diferencias del estado de salud entre hombres que viven en distintos países, o regiones o áreas del mismo país, dentro de la UE, dependen, en gran parte, de la injusta desigualdad educativa, económica y social, acentuada por el creciente desempleo, así como del nocivo impacto ambiental en el que malviven muchos hombres y niños.

  1. Los hombres están menos dispuestos a someterse a exámenes médicos preventivos.